Turismo

Ta Van: paisaje y diversidad étnica en la sierra de Hoang Lien Son

Con una extensión de unos 180 kilómetros en el noroeste de Vietnam, la sierra de Hoang Lien Son alberga el Fansipan, el pico más elevado de Indochina. Cuando las condiciones meteorológicas impiden su ascenso, los viajeros pueden optar por una ruta de entre 8 y 12 kilómetros por la comuna de Ta Van, un recorrido que armoniza el paisaje montañoso con el acercamiento a la vida de las minorías étnicas locales. 

 


El cruce del bosque de bambú sumerge al visitante en la pureza y la quietud del entorno natural. (Foto: Huyen Trang/VOV)

Para llegar a Ta Van, situada a unos 12 kilómetros de Sa Pa, emblemático destino turístico de la provincia fronteriza de Lao Cai, el visitante recorre un trazado en arco por las laderas de Hoang Lien Son. El senderismo es opcional, aunque el recorrido incluye varios caseríos en el valle de Muong Hoa y suele completarse en un plazo de tres a cinco horas. La aldea de Ta Van, homónima de la comuna, fue elegida en julio de 2025 como una de las seis más bellas de Asia por el diario hongkonés South China Morning Post.

En esta zona conviven las comunidades Mong, Giay y Dao, cuya vida cotidiana transcurre con sencillez y equilibrio. Es habitual ver a una anciana bordando en el porche de su casa o a un hombre conduciendo el ganado por los senderos. El silencio del valle se anima, por momentos, con las risas de los niños.

Vista panorámica de Ta Van. (Foto: Huyen Trang/VOV)

Elena, turista italiana, comentó: “Hemos llegado esta misma mañana y permaneceremos un día. El recorrido nos ha parecido excelente. Lai nos ha explicado con gran detalle las tradiciones de las etnias locales”.

La persona a la que aludía es Chao May Lai, guía originaria de la etnia Dao Rojo con tres años de experiencia en la ruta de Ta Van. Su conocimiento directo de las costumbres locales, tanto de los Dao Rojo como de otros grupos étnicos, aporta profundidad y autenticidad a cada explicación.

“Cuando los visitantes desean conocer la vida en esta zona o simplemente disfrutar de la experiencia, los acompaño a la montaña, donde pueden recolectar hierbas destinadas a los baños tradicionales o a usos medicinales. Posteriormente, suelen recomendar estas actividades a sus amistades”, dijo Lai.

La ruta presenta diversos tramos de notable pendiente y exigencia física. (Foto: Huyen Trang/VOV)

La travesía ofrece sensaciones diversas: la impresión de avanzar por senderos escarpados cubiertos de roca, la tensión al bordear pendientes pronunciadas o la satisfacción al sumergirse en cascadas de agua cristalina. Desde las alturas, el paisaje aldeano adquiere una dimensión serena y armónica, con el lago Seo My Ti semejante a una pieza de jade en el corazón de Ta Van. En época de maduración, los arrozales en terraza tiñen el horizonte de un intenso tono dorado.

Maxime, visitante francés, compartió su experiencia al concluir el recorrido: “La caminata resultó magnífica, aunque conviene contar con una buena condición física y viajar ligero de equipaje. Sin esfuerzo no hay recompensa. Tras el esfuerzo, pude contemplar paisajes extraordinarios. Como a muchos europeos, nos impresionaron especialmente los arrozales en terraza. Fue nuestra primera excursión guiada en Vietnam y también nuestro primer viaje al país”.

Excursionistas realizan una pausa junto a una cascada en Ta Van. (Foto: Huyen Trang/VOV)

Otro de los enclaves destacados del itinerario es el paso por el bosque de bambú de Giang Ta Chai. Aunque el relieve presenta tramos irregulares, el aroma vegetal y el susurro del bambú al compás del viento transmiten una sensación de sosiego que contrasta con el bullicio urbano. Laura, procedente de Europa, afirmó: “El entorno posee un gran atractivo paisajístico. Me ha cautivado. Es mi primera visita a esta región y también a Vietnam, un país verdaderamente admirable”.

Desde su incorporación al mapa turístico, la ruta de Ta Van ha abierto nuevas oportunidades para las comunidades locales, que participan activamente en el sector. Algunos habitantes optan por formarse para mejorar sus competencias, mientras otros gestionan pequeños establecimientos de gastronomía tradicional dirigidos a los excursionistas.

Una mujer de la etnia Dao Rojo enfrascada en el bordado, escena habitual en las aldeas que jalonan el itinerario. (Foto: Huyen Trang/VOV)

Thau A Khai, de la etnia Mong, explicó: “En primer lugar, es necesario aprender idiomas extranjeros y posteriormente realizar un curso para obtener la licencia como guía. Es una profesión que me apasiona. En función de las preferencias de los turistas, selecciono los itinerarios más adecuados”.

Para culminar el trayecto, pocos se aventuran a bordear el arroyo Muong Hoa, debido al tiempo y la exigencia física que implica ese tramo. No obstante, los arrozales en terraza que flanquean sus orillas y las aldeas dispersas en la sierra de Hoang Lien Son acentúan en cada visitante la imagen de serenidad y autenticidad que define a Ta Van.

VOV/VNP


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