Turismo

Aldea de Kep promueve el brocado tradicional como motor del turismo comunitario

Situada a unos treinta kilómetros de Pleiku, la aldea de Kep, en la provincia altiplánica de Gia Lai, se ha convertido en los últimos años en un destino muy apreciado por visitantes nacionales y extranjeros. 

Más allá del apacible encanto de las tierras altas, es el renacimiento del tejido tradicional de la minoría étnica charai (Jarai, o Jrai, en inglés) lo que atrae a los turistas: un saber ancestral que está a punto de convertirse en el motor del turismo comunitario. 

 
Grupo de tejedoras de tela tradicional en la aldea  de Kep, comuna Ia Ly, provincia de Gia Lai. (Foto: VOV)

En la aldea de Kep la artesana Ro Cham Mlonh, de más de setenta años, mantiene viva la tradición del tejido del pueblo Jarai. En su casa sobre pilotes trabaja cada día en su telar de madera; el vaivén de la lanzadera y el sonido de los hilos marcan el ritmo sereno de la vida local.

Según Ro Cham Suynh, integrante de la cooperativa de tejido de brocado de la aldea, los Jarai utilizan el negro, el rojo y el blanco como colores principales para crear motivos que atraen a numerosos visitantes.

 Pañuelos con motivos delicados y nítidos. (Foto: VOV)

“Aprendí a tejer de mi madre. Con la tela de brocado puedo hacer bolsos, faldas y camisas. Ahora el tejido también sirve al turismo: los visitantes vienen a observar y a experimentar este oficio. De esa manera, podemos preservar nuestra tradición y obtener ingresos adicionales”, explicó Suynh.

Para los habitantes, cada tejido es mucho más que un producto: es una historia, una memoria colectiva, así precisó la artesana Ro Cham Hao, y al mismo tiempo señaló: “Tejemos para no olvidar nuestras costumbres de antaño. Cuando llegan los visitantes, pueden encargar bolsos o bufandas”.

Enseñanza del arte del tejido a los niños de la aldea. (Foto: VOV)

Aunque los tejidos artesanales ya eran populares entre los visitantes, H’Uyen Nie, de 38 años, fundadora de la cooperativa de tejido de brocado de la aldea de Kep, dio un paso más al transformar las telas tradicionales en souvenirs compactos y accesibles.

Nie recordó: “Hemos desarrollado nuestro brocado en productos de recuerdo. Una sola pieza tejida puede convertirse en bolsos, carteras y otros objetos de regalo. Los visitantes que vienen a experimentar el tejido pueden encontrar productos que se ajusten a su presupuesto”.

 Establecida en 2019 con 15 miembros, la cooperativa de tejido, ahora vinculada al turismo comunitario, ha duplicado su tamaño. Funciona con un sistema de rotación, de modo que cada artesano tenga la oportunidad de guiar a los visitantes y obtener ingresos, explicó H’Uyen Nie, quien al mismo tiempo informó: “En nuestro modelo de turismo comunitario rotamos a los artesanos, especialmente a quienes atraviesan circunstancias difíciles, para que todos tengan la oportunidad de participar y beneficiarse. Cuando las mujeres ganan dinero con su trabajo se sienten más motivadas a enorgullecerse de su patrimonio cultural”.

H'Uyen Nie vistiendo el traje tradicional del pueblo jarai. (Foto: VOV)

Durante los últimos años la aldea de turismo comunitario Ia Ly recibe anualmente entre 4000 y 5000 visitantes. Una cifra modesta, pero que señala un camino prometedor para preservar la identidad cultural mediante el turismo sostenible. Este incentivo mantiene a artesanos mayores, como Ro Cham Mlonh, dedicados a sus telares a pesar de la edad. Mlonh expresó: “Mi mayor anhelo es que la nueva generación siga tejiendo. No es fácil, pero así podemos conservar nuestra belleza cultural y generar ingresos cuando los turistas compran nuestros productos”.

Según Nguyen Tien Dung, presidente del Comité Popular de la comuna de Ia Ly, el modelo de tejido de brocados vinculado al turismo comunitario en la aldea de Kep ha fomentado el orgullo y la autonomía de la comunidad.

Turistas en la aldea de Kep experimentan el arte del tejido de tela tradicional. (Foto: VOV)

“El turismo comunitario crea empleo para los habitantes. Cuando llegan visitantes extranjeros organizamos recorridos y vendemos productos de brocado. Esto contribuye al desarrollo del turismo, a la vez que promovemos nuestra cultura tradicional”, agregó Dung.

Los habitantes de la aldea de Kep se han vinculado con agencias de viajes y, al mismo tiempo, buscan ampliar los espacios comunes para que la comunidad tenga sitios donde enseñar el oficio, recibir visitantes y exhibir sus productos. Para ellos, cada tela de brocado es un “mensaje cultural” que debe difundirse con todo el corazón y la sabiduría de los artesanos, abriendo así un camino para el desarrollo del turismo comunitario ligado a la preservación de la cultura local.

VOV/VNP


Top