20/04/2020 09:05 GMT+7 Email Print Like 0

Thien Duong, la capital de las cuevas

La cueva Thien Duong (Paraíso), perteneciente al Parque Nacional Phong Nha Ke Bang, ha sido durante mucho tiempo un destino turístico popular para los visitantes de Quang Binh. Sin embargo, la mayoría solo conoce el primer recorrido de un kilómetro, que cuenta con puentes de madera y guía de luz, y pocas personas saben que hay otros siete kilómetros solo para los visitantes que aman los misterios del descubrimiento.
Antes de iniciar la exploración de la cueva Thien Duong, escuchamos la información básica del viaje ofrecida por el guía y a cada persona se le entregó una pequeña linterna para llevar en la cabeza y un par de sandalias. Después de terminar el camino de un kilómetro en funcionamiento turístico, comenzamos a bajar y debimos encender las linternas para tener suficiente luz en los próximos siete kilómetros del recorrido 2.

En los primeros 500 metros, a través del brillo de la linterna, vimos vapor de agua que surgía del fondo de la cueva y convertía al espacio en algo fantástico. A medida que nos adentramos en la gruta, hallamos estalactitas en formas de tubos, ramos y cortinas, y de colores negro, amarillo, blanco...

Casualmente nos encontramos con un grupo de extranjeros, que se alegraron de saludarnos y dijeron: “Sigan, hay muchas cosas interesantes adentro”. Más motivados, continuamos moviéndonos a través de senderos estrechos, incluso en algunos momentos teníamos que agacharnos para poder pasar.



A la exploración de la cueva Thien Duong, los visitantes escuchan la información básica del viaje ofrecida por el guía. Foto: Ba Ngoc


...y a cada persona se le entregó una pequeña linterna para llevar en la cabeza y un par de sandalias. Foto: Tat Son / VNP


Los turistas se sorprenden por la belleza de la cueva Thien Duong. Foto: Tat Son / VNP


Del techo caen gotas de agua. Foto: Tat Son / VNP


Los turistas que se unen a la caminata de 7 km en la cueva Thien Duong deben estar en buenas condiciones físicas. Foto: Tat Son / VNP


Al penetrar más profundamente en la cueva, los turistas ven estalactitas más diversas y únicas. Foto: Tat Son / VNP


Al penetrar más profundamente en la cueva, los turistas ven estalactitas más diversas y únicas. Foto: Tat Son / VNP


El vapor de agua que surgía del fondo de la cueva y convertía al espacio en algo fantástico. Thanh Giang / VNP


Turistas deben caminar por el arroyo. Foto: Tat Son / VNP


Estalactitas en la cueva. Foto: Tat Son / VNP


Estalactitas en la cueva. Foto: Thanh Giang / VNP


Al penetrar más profundamente en la cueva, los turistas ven estalactitas más diversas y únicas. Foto: Tat Son / VNP


Tragaluz, parada final de la ruta de 7 km de profundidad en la cueva Thien Duong. Foto: Ba Ngoc

La temperatura interior es de solo 18 grados centígrados, por lo que a veces sentimos un poco de frío, y gotas de agua caían sobre nosotros. A ambos lados de la cueva observamos estalactitas parecidas a pirámides, terrazas o sábanas de seda, y también podíamos ver brillantes alfombras de piedra a nuestros pies.

Luego nos arrastramos a través de una pequeña pared y nos aferramos a la roca para descender por el camino bastante resbaladizo hacia un arroyo. Los visitantes, se nos informó, prefieren el recorrido de siete kilómetros en la estación seca, porque en la temporada de lluvias solo pueden recorrerse cuatro kilómetros, porque el agua puede llegar hasta el techo de la cueva.

Tuvimos que meter todo lo que llevábamos en una bolsa brillante y remangarnos los pantalones para caminar por el arroyo. En un tramo, el agua nos llegaba al cuello, así que debimos ponernos la bolsa en la cabeza. Y luego, al final de esta corriente de unos 100 metros de largo, frente a nosotros apareció el arco de la cueva, que es su nivel más elevado. Allí sentimos una brisa fresca que, explicó el guía, indicaba que estábamos casi al final de la cueva.

Pasamos por numerosos caminos pequeños que nos hizo sentir perdidos en un laberinto, y concluimos nuestra excursión en un sitio conocido como el tragaluz. En ese momento, el sol de la tarde brillaba en el cielo, creando en la cueva un paisaje mágico.

Aunque cansados, la experiencia de este viaje de siete kilómetros, tan cerca de la naturaleza y de la aventura, se ha convertido en un recuerdo inolvidable en nuestro empeño de descubrir la llamada “capital de las cuevas de Vietnam”.
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Por Ngan Ha
Fotos: Tat Son, Thanh Giang y Ba Ngoc