Artesanos en la fase final de elaboración de los caramelos Cu Do. (Foto: VOV) |
Cada ingrediente del Cu Do guarda el alma agrícola de Ha Tinh. La melaza, corazón del dulce, debe ser pura, de color castaño rojizo y dulzura suave, sin llegar a empalagar. Nace en la zona montañosa de Son Tho, hoy perteneciente a la comuna de Vu Quang.
El maní utilizado es de tipo pequeño, firme y lleno de sabor, cultivado en los suelos arenosos que bordean los ríos Ngan Sau, Ngan Pho y La.
El jengibre, con su fragancia intensa y su calidez característica, llega desde Huong Khe o Vu Quang, mientras que la hoja de arroz, esa cubierta crujiente que envuelve el caramelo, se elabora con harina procesada en Duc Tho, a veces salpicada con semillas de sésamo negro que despiertan aún más el aroma.
Cada sabor, cada aroma cuenta la historia de una tierra generosa, donde la sencillez del campo se transforma en una joya de la gastronomía vietnamita.
Sobre las etapas de elaboración del caramelo de maní, Nguyen Thi Thao, dueña de un taller de Cu Do en la comuna de Huong Son, precisó: “Cada paso en la elaboración del Cu Do se realiza con esmero, desde la selección de los ingredientes hasta la preparación, el procesamiento y el envasado. Todos los componentes son completamente naturales y provienen de Ha Tinh. Durante la fase de preparación, los maníes dañados o de baja calidad son retirados. Luego se limpian cuidadosamente la melaza, el maní, el jengibre y la hoja de arroz antes de la cocción, para asegurar la mejor calidad del producto”.
Elaborar el Cu Do requiere paciencia, experiencia, e intuición, cualidades imposibles de sustituir por una máquina.
El proceso comienza con el tostado del maní, que se remueve con cuidado en una sartén de hierro fundido y al que se le añade una pizca de sal, hasta que el aroma se libere y las cáscaras se abran. Luego el jengibre se pela, se lava y se ralla finamente.
Caramelos Cu Do, con sabor a maní, aroma a jengibre y dulzura de melaza combinados a la perfección. (Foto: VOV) |
El paso crucial es la cocción de la melaza, que se hierve en una olla profunda y de fondo grueso. En esta etapa el artesano debe controlar con precisión el fuego y remover sin descanso para evitar que se queme. Una gota del jarabe se prueba en agua fría: si forma una bolita ámbar, firme y brillante, el punto justo ha llegado. Entonces el maní tostado y el jengibre se incorporan rápidamente, antes de verter la mezcla sobre una hoja de arroz y cubrirla con otra, presionando suavemente para que se adhieran.
Cada familia, cada taller, guarda su propio secreto, lo que da origen a la variedad de sabores del Cu Do.
Tran Thi Huong, propietaria del taller Cu Do Ba Huong,en la comuna de Huong Son, ha dedicado más de 45 años a elaborar este caramelo tradicional. Así compartió su experiencia: “Cocinar a mano conserva mejor el sabor que las cocinas eléctricas. Hay tandas que necesitan 15 minutos, otras 17 o 18, depende de la melaza. Antes de retirar la mezcla del fuego se añade un toque de jugo de jengibre fresco para realzar el picor. Al final agrego unas gotas de lima y otra capa de jengibre, para intensificar el aroma y darle más profundidad al sabor”.
Lo más difícil en la cocción de Cu Do es saber el momento exacto para retirar la olla del fuego, justo cuando la mezcla alcanza su punto perfecto. En ese instante cada segundo cuenta. Si se pasa, el caramelo se quema; si se retira antes, no se solidifica. Por eso, una vez fuera del fuego la masa debe extenderse de inmediato entre las hojas de arroz, antes de que se endurezca.
Al respecto, Ho Thi Xuan, propietaria del taller Xuan Kien, explicó: “El control de la temperatura es la clave. Si el calor es muy alto, el dulce se quema; si es bajo, no cuaja bien. Se necesita destreza y experiencia para lograr el punto justo”.
Hoy en Ha Tinh existen cientos de talleres de Cu Do, desde pequeñas producciones familiares hasta empresas de mayor escala, que brindan empleo a miles de personas.
Gracias al programa “Cada comuna, un producto” (OCOP) se han estandarizado los procesos, garantizando la inocuidad alimentaria, y han mejorado también el diseño de envases y la imagen de marca, permitiendo que este dulce tradicional llegue a nuevos mercados.
Instalación de producción de caramelos Cu Do en la comuna de Huong Son, provincia de Ha Tinh. (Foto: VOV) |
Certificado como producto OCOP de tres estrellas, el Cu Do no solo se ha consolidado en el mercado nacional, sino que también ha alcanzado estanterías internacionales.
Tran Thi Hoa, heredera de tercera generación en su familia, comentó con orgullo: “Recientemente el ‘Cu Do’ comenzó a exportarse a Japón y Estados Unidos, convirtiéndose en el primer producto local en lograrlo. Me llena de orgullo ver cómo el sabor tradicional de nuestra tierra viaja por el mundo y, al mismo tiempo, contribuye al desarrollo económico de Ha Tinh. El mercado es cada vez más competitivo, por eso la marca Cu Do ha fortalecido su prestigio cuidando cada detalle, desde la selección de los ingredientes hasta cada etapa de producción”.
El Cu Do es mucho más que un simple dulce: representa la esencia culinaria de Ha Tinh. Hoang Thi Hang, visitante de Hanói, expresó: “Cada vez que paso por Ha Tinh compro ‘Cu Do’ como regalo para mi familia y mis colegas. En cada bocado se mezclan el sabor del maní tostado, la textura crujiente de la hoja de arroz y la dulzura suave de la melaza, en una armonía perfecta. Es un refrigerio encantador del campo, aún más delicioso cuando se disfruta con una taza de té verde bien fuerte”.
Así, entre el aroma del jengibre y el dulzor de la caña, el Cu Do sigue contando la historia de su tierra: sencilla, cálida y auténtica… como el espíritu de Ha Tinh.