En los proyectos de documentos que serán presentados al XIV Congreso Nacional del Partido, la disciplina se identifica como un pilar sólido para consolidar la confianza social y como una plataforma esencial para materializar las aspiraciones de desarrollo de la nación.
Al revisar los 40 años de la política de Doi Moi (Renovación), especialmente durante la implementación de la Resolución del XIII Congreso Nacional del Partido, puede apreciarse que la fortaleza del Partido se sustenta en la firmeza de su disciplina y en la estricta observancia de la ley. La preservación de la disciplina y el orden ha sido el hilo conductor que une la voluntad del Partido con las aspiraciones del pueblo, conformando una unidad inseparable. Sin una disciplina rigurosa, incluso las decisiones más acertadas corren el riesgo de quedar atrapadas en la brecha entre la formulación y la ejecución, debilitadas por el individualismo, el pragmatismo y los intereses particulares.
En un contexto internacional y regional caracterizado por cambios rápidos, incertidumbres y desafíos crecientes, la disciplina partidista desempeña el papel de una línea estratégica de defensa para preservar la naturaleza revolucionaria del Partido. El proyecto del Informe Político reconoce de manera franca las manifestaciones de deterioro ideológico, moral y ético presentes en una parte de los cuadros y militantes.
El fortalecimiento de la disciplina no tiene como único propósito sancionar las infracciones. Constituye, ante todo, un proceso necesario de depuración destinado a eliminar las deficiencias que obstaculizan el funcionamiento del sistema. Lejos de debilitar al aparato, la disciplina contribuye a remover obstáculos, promover la transparencia y crear condiciones para que brillen los valores y cualidades de los comunistas comprometidos con el servicio al pueblo.
Uno de los contenidos más relevantes de los documentos preparatorios para el XIV Congreso es la afirmación de que la disciplina debe ir acompañada de la responsabilidad en el cumplimiento de las funciones y de la satisfacción de la ciudadanía.
Se trata de un avance cualitativo en la teoría de la construcción partidista. La disciplina no puede limitarse a reglamentos o disposiciones formales; debe reflejarse en resultados concretos y en una actitud de servicio hacia el pueblo. Cuando la disciplina ocupa un lugar central, fenómenos como la evasión de responsabilidades, la transferencia de obligaciones a otros o el temor a actuar por miedo a cometer errores pierden espacio para subsistir.
La práctica demuestra que allí donde la disciplina se relaja y el poder no está sometido a un control riguroso, surgen intereses de grupo y se erosiona la confianza popular. Por el contrario, cuando la disciplina se aplica con seriedad, se crea un entorno seguro y justo para los cuadros capaces, íntegros y comprometidos, que se atreven a pensar de manera innovadora, actuar con decisión y promover avances significativos. La disciplina dentro del Partido constituye el marco sólido que orienta la creatividad y garantiza que cada iniciativa transformadora tenga como objetivo final el bienestar del pueblo y la prosperidad nacional.
La fuerza de la disciplina también se manifiesta en su capacidad para cohesionar y movilizar los recursos sociales. Cada cuadro y militante que cumple rigurosamente con las normas del Partido se convierte en una expresión tangible de su prestigio ante la población. Los proyectos de documentos subrayan que el pueblo debe situarse en el centro de todas las decisiones y actuar como sujeto de los procesos de desarrollo, lo que exige que la disciplina partidista contribuya a garantizar de manera efectiva los derechos democráticos de la ciudadanía.
No puede existir una democracia auténtica si la disciplina partidista y el ordenamiento jurídico son relegados a un segundo plano. Por ello, fortalecer la disciplina y el orden en la etapa actual constituye una necesidad objetiva para consolidar la sólida base de apoyo popular. Esa es una fuente invaluable de energía espiritual y un motor de autosuperación nacional para alcanzar los dos objetivos estratégicos centenarios. La combinación de una disciplina firme y la unidad del pueblo generará una fuerza sinérgica capaz de ayudar al país a superar desafíos, transformar dificultades en oportunidades y avanzar hacia nuevas metas de desarrollo.
La disciplina partidista en esta nueva era de ascenso nacional encierra además una profunda dimensión cultural. Representa la cultura de la integridad, la responsabilidad y el compromiso. La disciplina no debe depender únicamente de mecanismos coercitivos o reglamentarios, sino convertirse en una convicción consciente y en una necesidad interior de cada militante. Cuando la disciplina se incorpora plenamente a la cultura de trabajo de todo el sistema político, será posible construir una administración nacional moderna, eficiente, ágil y eficaz. Mantener la disciplina y el orden del Partido significa preservar los valores fundamentales del régimen y proteger la confianza que generaciones anteriores forjaron con sacrificio y dedicación.
En la nueva etapa de desarrollo, la severidad de la disciplina partidista no puede limitarse a la aplicación de medidas correctivas tras la aparición de problemas, sino que debe transformarse en una conciencia voluntaria y en un reflejo político de cada cuadro y militante. El proyecto del Informe Político establece elevadas exigencias para la observancia de los principios organizativos y de funcionamiento del Partido, especialmente los principios del centralismo democrático, la autocrítica y la crítica.
Lejos de constituir conceptos obsoletos, estos principios actúan como mecanismos de autocorrección que permiten a cada militante examinar su conducta, fortalecer su integridad y resistir las tentaciones derivadas de los intereses particulares o de influencias ideológicas ajenas. Cuando la disciplina es asumida de forma voluntaria, deja de percibirse como una presión para convertirse en una fuente de motivación y compromiso.
Un Partido fuerte es aquel en el que cada célula partidista constituye una fortaleza de disciplina y cada militante un ejemplo de conducta ejemplar. Esa conciencia contribuirá a superar la apatía política y las prácticas de trabajo rutinarias o conformistas, generando un nuevo impulso para materializar los avances estratégicos que el XIV Congreso Nacional del Partido se propone alcanzar.
Más aún, preservar la disciplina y el orden en la actualidad significa proteger el legado de confianza construido por las generaciones precedentes. En numerosas intervenciones, el secretario general To Lam ha subrayado que la confianza del pueblo constituye el principal indicador de la eficacia del trabajo de construcción partidista. Por ello, la disciplina no puede desvincularse de las necesidades y expectativas de la vida social.
Cuando el Partido actúa con firmeza frente a las debilidades, los comportamientos burocráticos, el abuso de autoridad o las manifestaciones de intereses localistas y particulares, reafirma su compromiso inquebrantable con la construcción de un sistema político íntegro y orientado al servicio de la ciudadanía. La disciplina constituye el ancla que mantiene el rumbo del país en medio de los desafíos derivados de la economía de mercado.
La aplicación coordinada y rigurosa de la disciplina partidista y de las leyes del Estado permitirá consolidar un entorno político saludable, liberar todas las fuentes de desarrollo y transformar la confianza popular en una fuerza material capaz de impulsar a Vietnam hacia una nueva era de progreso, con plena confianza en su capacidad para decidir su propio destino./.
Por Le Hien- Fotos: VNA y VNP





