Ante la previsión de que el mercado mundial de alimentos Halal supere los cuatro billones de dólares en 2030, con un crecimiento medio anual del 7,7% entre 2023 y 2030, Vietnam cuenta con amplias oportunidades para impulsar las exportaciones de sus principales productos agrícolas y pesqueros.
Según el Departamento de Calidad, Procesamiento y Desarrollo de Mercados, del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, Vietnam cuenta con la ventaja geográfica de estar cerca de importantes mercados consumidores del Sudeste Asiático, donde los musulmanes representan alrededor del 42% de la población. Además, el país figura entre los principales exportadores mundiales de productos como arroz, té, anacardos, café, pimienta, camarones y pescado, que responden a la demanda del mercado Halal.
En Indonesia, el valor del consumo de productos y servicios Halal alcanzó los 330,5 mil millones de dólares en 2025, mientras que el gasto en alimentos y bebidas Halal ascendió a 155,3 mil millones de dólares, según estadísticas de 2022. Estas cifras abren amplias oportunidades para los productos vietnamitas, entre ellos la leche, los aperitivos, los dulces, los fideos de arroz secos y los productos acuáticos.
Por su parte, Malasia mantiene importaciones anuales de alimentos Halal por valor de más de 20 mil millones de dólares. En Oriente Medio, el Acuerdo de Asociación Económica Integral entre Vietnam y los Emiratos Árabes Unidos (CEPA), en vigor desde febrero de 2026, refuerza aún más la competitividad de los productos agrícolas vietnamitas en el mercado emiratí, puerta de entrada a la región.
Los Emiratos Árabes Unidos importan el 80% de sus productos agrícolas y registraron en 2025 un valor de 16 mil millones de dólares en productos agrícolas y alimentos.
Pese al enorme potencial, las estadísticas del período 2024-2026 indican que solo entre 1.000 y 1.300 empresas vietnamitas han obtenido o mantenido la certificación Halal, lo que representa aproximadamente el 0,2% del total de empresas en actividad.
Los principales obstáculos son la falta de normas halal de aplicación universal, los elevados costes de mantenimiento de la certificación, los largos procesos de evaluación -de seis a doce meses-, las estrictas exigencias para controlar los riesgos de contaminación cruzada y la insuficiencia de infraestructuras logísticas especializadas.
Para superar estos desafíos, los expertos recomiendan que las empresas construyan cadenas de valor Halal integrales, desde las zonas de producción de materias primas hasta la comercialización, perfeccionen los sistemas de trazabilidad y promuevan acuerdos de reconocimiento mutuo de certificaciones y normas con organizaciones Halal internacionales.
Como ejemplo de su capacidad para cumplir las normas internacionales, la Cooperativa Nha Xanh Toan Cau ha obtenido la certificación Halal Vietnam para todos sus productos derivados de la chía, al cumplir estándares como la norma malasia MS 1500:2019 y las normas GSO de la región del Consejo de Cooperación del Golfo (GCC).
Phung Van Thanh, consejero comercial de la Oficina Comercial de Vietnam en Malasia, señaló que, para lograr una mayor penetración de los productos agrícolas y alimentarios en el mercado halal malasio, las empresas deben contar con una certificación halal expedida por el Departamento de Desarrollo Islámico de Malasia (JAKIM), que aplica requisitos estrictos.
Vincular las inversiones en el cumplimiento de las normas Halal con una visión a largo plazo permitirá a las empresas vietnamitas mejorar su capacidad de adaptación, consolidar su reputación y afianzar su posición en la cadena mundial de suministro de esos alimentos./.





