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Vietnam, en el corazón de un revolucionario argentino

El argentino Jorge Gessaga recuerda su vínculo con Vietnam, nacido en los años 70, y sus dos visitas al país, donde vivió las celebraciones de la Reunificación.

Buenos Aires (VNA) - Al cumplirse 81 años de la Independencia de Vietnam (2 de septiembre), Jorge Gessaga, exmilitante revolucionario argentino, recuerda con emoción el vínculo que comenzó a forjar con Vietnam cuando apenas tenía 16 o 17 años y que, más de medio siglo después, lo llevó a visitar dos veces el país.

Jorge Gessaga, exmilitante revolucionario argentino (Fuente: VNA)


“Mi relación con Vietnam comenzó a principios de la década del 70”, recuerda Gessaga. En aquellos años, preocupado por las injusticias sociales y la situación de Argentina, siguió con admiración la lucha del pueblo vietnamita contra el colonialismo y el imperialismo.

“Veía cómo, con una sólida dirección revolucionaria y un pueblo valeroso y digno, se podía enfrentar al imperialismo hasta la victoria final. Era un ejemplo para nuestra juventud”, señala.

Inspirado también por la Revolución cubana y por el llamado de Ernesto Che Guevara a crear “uno, dos, tres, muchos Vietnam”, Gessaga, quien fue militante del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y al Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP).

En diciembre de 1974, a los 21 años, fue detenido y permaneció nueve años en prisión. Incluso en las duras condiciones de las cárceles de la dictadura militar, Vietnam siguió siendo para él y sus compañeros una referencia.

A escondidas, estudiaban textos revolucionarios que habían sido copiados a mano en estrechas tiras de papel y ocultados bajo las baldosas de los pabellones.

Entre ellos figuraban escritos de Ho Chi Minh y del dirigente vietnamita Le Duan. “Así se fue fortaleciendo mi relación con Vietnam y siempre mantuve esa idea en la cabeza: algún día tenía que estar allí”, relata Gessaga, quien cumplirá próximamente 73 años.

La noticia de la liberación de Saigón, el 30 de abril de 1975, fue uno de los momentos más felices de su vida. “Era un triunfo de todos. También lo hacíamos nuestro”, recuerda. Entonces se prometió que algún día conocería Vietnam.

Tras recuperar la libertad en 1983, tuvieron que pasar décadas hasta que pudo cumplir aquella promesa. En abril de 2025 viajó finalmente a Vietnam, coincidiendo con el 50 aniversario de la Liberación del Sur y la Reunificación Nacional.

Durante un mes recorrió Ciudad Ho Chi Minh, los túneles de Cu Chi, el delta del Mekong y Hanoi, y pudo vivir en Ciudad Ho Chi Minh las celebraciones del 30 de abril.

“Fue una emoción enorme. Sentí como si estuviera en casa. Sentí profundamente la calidez del pueblo vietnamita y vi los logros de la revolución”, afirma.
Las imágenes de una ciudad engalanada con banderas nacionales, familias enteras en las calles y fuegos artificiales durante la celebración del 30 de abril quedaron grabadas en su memoria.

Su segunda visita, realizada en marzo de este año, incluyó Hanoi, Da Nang y Ciudad Ho Chi Minh. Para Gessaga, esta vez la sensación fue todavía más cercana: “Vietnam para mí, como para muchos de nuestros compañeros y compañeras, es nuestro. Es nuestra victoria, la historia de nuestra clase”.

El argentino reconoce que la realidad vietnamita superó incluso sus grandes expectativas. “La idea que había construido de Vietnam se quedaba muy pequeña. Era mucho más de lo que yo creía”, afirma.

También quedó impresionado por la amabilidad de la población y por el orgullo con que algunos vietnamitas le hablaban de la historia de su país y de la resistencia.

En ambas visitas, Gessaga acudió al Mausoleo de Ho Chi Minh, una experiencia que, según confiesa, lo sigue emocionando profundamente.
“Cada vez que pienso en el momento de ver a Ho Chi Minh se me pone la piel de gallina y se me llenan los ojos de lágrimas”, expresa.

Su vínculo con Vietnam también se refleja en el arte. Durante la pandemia de COVID-19 retomó la pintura después de muchos años y su primera obra fue un retrato de Ho Chi Minh. Desde entonces ha realizado varios cuadros del líder vietnamita y obras inspiradas en la Revolución cubana.

Incluso construyó con piezas de hierro una interpretación libre de un fusil AK-47, inspirado en la experiencia de haber disparado uno durante su visita a los túneles de Cu Chi.

En 2025, Jorge cumplió su sueño de décadas al presenciar en persona el 50 aniversario de la Liberación del Sur de Vietnam y la reunificación del país en Ciudad Ho Chi Minh. (Foto: Proporcionada por el propio protagonista)

 
“Me enamoré de Vietnam”, dice en español. Para Gessaga, Vietnam dejó de ser hace mucho tiempo un país lejano para convertirse en parte de su historia personal, de sus ideales y de los recuerdos que lo han acompañado durante más de medio siglo.

Y su promesa permanece intacta: “Si pudiera volver el año que viene, volvería. Volvería tantas veces como pudiera”./.

VNA/VNP


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