Vietnam debería adoptar un modelo de “autonomía tecnológica abierta” para fortalecer su posición en la era de la Inteligencia Artificial (IA), priorizando el control de las tecnologías estratégicas sin renunciar a una integración profunda en las cadenas globales de innovación.
Así lo afirmó Nguyen Thanh Hai, director ejecutivo de la empresa francesa de tecnología profunda AIDATACY, especializada en ciberseguridad y cifrado de datos, durante una entrevista concedida a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en París.
Según el experto, la soberanía tecnológica absoluta es prácticamente inalcanzable en el contexto actual. Incluso las principales economías del mundo dependen de socios internacionales en segmentos críticos de la cadena tecnológica: Estados Unidos de la producción de semiconductores, Europa de la infraestructura de computación en la nube de empresas estadounidenses y China aún no domina plenamente la fabricación de chips avanzados.
En este escenario, sostuvo, la prioridad debe centrarse en identificar qué capas tecnológicas son estratégicas y garantizar su control mediante mecanismos adecuados.
Nguyen Thanh Hai señaló que tres grandes compañías, AWS, Microsoft Azure y Google Cloud, concentran alrededor del 65% del mercado mundial de servicios en la nube, lo que implica que una gran parte de los datos digitales del mundo opera sobre infraestructuras propiedad de empresas estadounidenses.
En su opinión, los países que carecen de una estrategia para controlar las capas críticas de sus datos corren el riesgo de depender de infraestructuras y marcos regulatorios definidos por terceros, con implicaciones que van más allá de los aspectos económicos e incluyen la seguridad y el control tecnológico.
El especialista también advirtió sobre tres enfoques que, a su juicio, han demostrado limitaciones. El primero consiste en desarrollar marcos regulatorios avanzados sin construir capacidades tecnológicas propias. Citó el caso de la Unión Europea, que cuenta con normas pioneras en materia de protección de datos e inteligencia artificial, pero todavía carece de plataformas capaces de competir con los grandes proveedores tecnológicos internacionales.
El segundo enfoque es intentar alcanzar una autosuficiencia tecnológica completa. Incluso las economías más desarrolladas encuentran enormes dificultades para dominar por sí solas toda la cadena de valor, desde la fabricación de semiconductores hasta la infraestructura digital y las aplicaciones de IA, afirmó.
El tercer riesgo es la dependencia tecnológica pasiva, que suele consolidarse mediante decisiones cotidianas, como recurrir a plataformas, programas o servicios extranjeros por razones de rapidez o conveniencia. Cuando esa dependencia se hace evidente, revertirla resulta mucho más complejo, advirtió.
En el caso de Vietnam, Nguyen Thanh Hai consideró que el país dispone de importantes ventajas para ampliar su participación en la cadena global de valor de la tecnología, entre ellas una fuerza laboral joven y altamente cualificada, una rápida capacidad de adopción tecnológica y una posición geoestratégica favorable que atrae inversiones extranjeras en sectores de alta tecnología.
No obstante, señaló que Vietnam sigue concentrando gran parte de su actividad en las etapas de producción y ensamblaje, mientras que áreas de mayor valor añadido, como la investigación y desarrollo, la gestión de datos y la infraestructura digital, aún presentan un margen significativo de crecimiento.
Entre las principales debilidades mencionó la limitada capacidad para controlar los sistemas de cifrado y la gestión de claves de seguridad, elementos fundamentales para garantizar el control efectivo de los datos independientemente del lugar donde se almacenen. Asimismo, destacó la necesidad de seguir perfeccionando el marco jurídico sobre inteligencia artificial y protección de datos para ofrecer mayor confianza a las empresas tecnológicas interesadas en realizar inversiones con un enfoque a largo plazo.
A partir de la experiencia internacional, el experto propuso que Vietnam adopte una estrategia de “autonomía abierta”, basada en proteger las tecnologías consideradas esenciales y, al mismo tiempo, mantener una amplia cooperación internacional en los demás ámbitos.
En ese sentido, recomendó tres prioridades. La primera consiste en establecer un sistema nacional de certificación de seguridad para las infraestructuras que procesan datos sensibles, en lugar de intentar desarrollar de manera integral toda la infraestructura de computación en la nube. La segunda es que el Estado impulse la innovación planteando desafíos tecnológicos concretos en áreas como la identidad digital, la inteligencia artificial aplicada a la salud pública o la ciberseguridad del sistema financiero. Por último, subrayó la importancia de completar cuanto antes una estrategia nacional sobre IA que establezca normas claras en materia de datos, experimentación tecnológica y responsabilidad jurídica.
A juicio de Nguyen Thanh Hai, avanzar simultáneamente en el perfeccionamiento del entorno regulatorio y en el fortalecimiento de las capacidades tecnológicas fundamentales permitirá a Vietnam consolidar una posición más competitiva en la carrera global por el desarrollo de la IA./.





