La ola mundial de inversiones en inteligencia artificial (IA), centros de datos y vehículos eléctricos está abriendo grandes oportunidades para que Vietnam se integre más profundamente en la cadena de valor de los semiconductores.
Sin embargo, para transformar su atractivo para la inversión en una verdadera capacidad competitiva, el país debe seleccionar de forma proactiva los segmentos adecuados, desarrollar redes nacionales de proveedores y cerrar las brechas existentes en tecnología, recursos humanos, financiación e infraestructura.
Según un informe de la empresa de transporte FedEx, la región de Asia-Pacífico (APAC) representa actualmente alrededor del 58% de los ingresos mundiales de la industria de los semiconductores.
En el contexto de la reubicación de la producción, Vietnam está emergiendo como un eslabón cada vez más importante gracias a su base industrial electrónica, su posición en las redes comerciales y una fuerza laboral con costes competitivos.
Entre 2006 y 2025, las exportaciones vietnamitas de semiconductores registraron una tasa de crecimiento anual compuesto del 31,8%. Solo en 2023, las exportaciones de circuitos integrados alcanzaron los 32.400 millones de dólares.
A finales de 2025, Vietnam había atraído alrededor de 170 proyectos de inversión extranjera directa (IED) en el sector de los semiconductores, con un capital registrado total cercano a los 11.600 millones de dólares. Entre las empresas destacadas presentes en el país figuran Samsung, Intel y MediaTek.
Se prevé que el mercado de componentes y equipos electrónicos alcance un valor de 145.000 millones de dólares a finales de 2026, lo que abre un amplio margen de desarrollo para las industrias auxiliares.
No obstante, los expertos señalan que el crecimiento de la escala de la industria no significa que Vietnam ya domine las etapas de mayor valor añadido. Actualmente, las actividades relacionadas con los semiconductores en el país se concentran principalmente en el diseño, el ensamblaje y las pruebas (etapas back-end), mientras que las fases iniciales de la cadena, como la producción de materiales y equipos y la fabricación de obleas de silicio (front-end), siguen afrontando numerosas limitaciones.
Por ello, en el marco de la Estrategia de Desarrollo de la Industria de Semiconductores hasta 2030, con visión hacia 2050, Vietnam se propone incorporarse gradualmente a todas las etapas de la cadena de valor.
Para alcanzar este objetivo, los expertos recomiendan evitar la dispersión de recursos y seleccionar adecuadamente los segmentos prioritarios, mantener un entorno normativo estable, estudiar el modelo de coordinación de la Junta de Desarrollo Económico de Singapur e integrar infraestructuras digitales, inteligencia artificial y tecnologías de gemelos digitales en las operaciones de las fábricas.
Para dotar de mayor profundidad a su ecosistema, Vietnam debe centrarse en resolver tres carencias fundamentales: la capacidad de suministro nacional, las capacidades de fabricación y la experiencia en gestión de la producción.
Dado que la mayoría de los proveedores actuales siguen siendo empresas extranjeras, desarrollar una red nacional de proveedores permitirá a las compañías vietnamitas participar más profundamente en las cadenas de producción mundiales.
Al mismo tiempo, además de formar ingenieros especializados en diseño, Vietnam necesita atraer a expertos internacionales con amplia experiencia práctica en operaciones industriales para acelerar la acumulación de conocimientos y facilitar que la industria nacional de semiconductores avance con éxito hacia etapas con un mayor contenido tecnológico./.





