En un acto histórico cargado de emoción, la ciudad de París inauguró el 25 de abril, en el Parque Choisy, el primer monumento en Francia y en Europa dedicado a los millones de víctimas del Agente Naranja/dioxina.
La ceremonia, organizada por el colectivo Dioxine-Vietnam y el Comité de Apoyo a Tran To Nga -ciudadana francesa de origen vietnamita y víctima de dioxina-, contó con la presencia del embajador de Vietnam en Francia, Trinh Duc Hai, parlamentarios franceses, autoridades locales, así como representantes de la comunidad vietnamita y amigos internacionales.
El monumento es fruto de años de movilización social y busca rescatar del olvido una de las mayores catástrofes humanitarias y ambientales de la historia moderna, visibilizando las secuelas que aún persisten décadas después del fin del conflicto.
Alexandre Florantin, exconcejal de París e impulsor de la iniciativa, calificó la tragedia como un “doble drama humano y ecológico” y subrayó que la instalación del memorial en un espacio público permite hacer visible lo invisible y fomentar la acción en favor de la justicia.
Por su parte, Léa Dang, representante del Comité de Apoyo a Tran To Nga, recordó que cerca de 80 millones de litros de herbicidas fueron vertidos sobre Vietnam, en lo que constituye la mayor guerra química documentada.
El diseño del memorial, a cargo de la artista Kim Doan Quoc, incorpora la imagen de los manglares como símbolo de resiliencia y solidaridad, reflejando la capacidad de regeneración de la naturaleza y la esperanza de una comunidad unida para evitar la repetición de tragedias similares.
El vicepresidente de la Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Vietnam (VAVA), Nguyen Hong Son, destacó que la participación de personas de diversas nacionalidades expresa un deseo universal de justicia y humanidad. Asimismo, rindió tributo a Tran To Nga, a quien describió como símbolo de la valentía de la mujer vietnamita en su lucha legal contra las multinacionales químicas.
Michel Criaud, presidente del Grupo Parlamentario de Amistad Francia-Vietnam, y Audrey Pulvar, vicealcaldesa de París, coincidieron en que este acto constituye una obligación de memoria ante un “ecocidio” que, 50 años después, continúa contaminando tierras y aguas, y reafirmaron el compromiso de la capital francesa con las víctimas.
En el plano judicial, el abogado William Bourdon calificó el caso de Tran To Nga como uno de los más excepcionales de su carrera, advirtió sobre el riesgo de distorsionar la historia y aseguró que continuará la demanda para combatir la impunidad de las corporaciones internacionales.
Tran To Nga, visiblemente conmovida a sus 85 años, afirmó que el monumento materializa más de seis décadas de lucha incansable de víctimas y activistas en todo el mundo. La activista reiteró su determinación de seguir adelante con el proceso legal mientras tenga fuerzas, impulsada por la valentía y la esperanza de alcanzar una justicia plena para los millones de personas que aún sufren las consecuencias de la dioxina./.







