Con su trayectoria de transformación, de la guerra a la paz y del subdesarrollo a la prosperidad, y su experiencia en la combinación del crecimiento económico con el progreso social y la protección del medio ambiente, Vietnam puede ofrecer valiosas lecciones para fomentar la confianza y mejorar la eficacia del multilateralismo.
Así lo afirmó Kanni Wignaraja, secretaria general adjunta de las Naciones Unidas (ONU) y directora regional para Asia y el Pacífico del Programa de la ONU para el Desarrollo (PNUD) durante una entrevista concedida a la Agencia de Noticias de Vietnam (VNA).
Wignaraja, quien cuenta con más de 30 años de experiencia en el sistema de la ONU y trabajó en Vietnam a principios de la década de 2000, consideró que la historia del desarrollo del país, que abarca desde las transformaciones internas hasta su apertura y profunda integración en el mundo, constituye una narrativa impresionante en sí misma.
Al evaluar la importancia de la asistencia del secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente del país, To Lam, a la Semana de Alto Nivel de la Asamblea General de la ONU, la funcionaria señaló que la presencia de Vietnam refleja consistentemente una visión de desarrollo y política exterior que sitúa la paz, la estabilidad, la seguridad y el bienestar del pueblo en el centro.
La experiencia histórica ha brindado a Vietnam una profunda comprensión de que una nación requiere no solo seguridad dentro de sus fronteras, sino también un entorno de paz, estabilidad y cooperación a nivel regional y global, aseguró.
De acuerdo con la alta funcionaria, Vietnam ha dejado una huella significativa en mecanismos clave de la ONU, desde sus dos mandatos como miembro no permanente del Consejo de Seguridad hasta sus contribuciones en la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos, además de demostrar cada vez más un sentido de responsabilidad internacional mediante el despliegue de fuerzas en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU y el apoyo a países y comunidades afectados por desastres naturales, crisis y dificultades.
En su opinión, estas acciones representan más que meras contribuciones técnicas o diplomáticas; reflejan una perspectiva abierta que considera que lo que beneficia a otras naciones y a la comunidad internacional también beneficia a Vietnam.
La directora regional del PNUD expresó su reconocimiento por la transición de Vietnam, de receptor de asistencia para el desarrollo a socio cada vez más proactivo, capaz de realizar mayores contribuciones a los objetivos globales compartidos.
Sostuvo que Vietnam puede ofrecer dos lecciones importantes a la ONU y a la comunidad internacional. La primera es la necesidad de situar a las personas, especialmente a las más vulnerables, en el centro de todas las políticas de desarrollo.
Afianzó que, independientemente de las dificultades que afronte un país o una comunidad, centrar las inversiones y la planificación de políticas en el bienestar y la seguridad de la población siempre impulsará el progreso de la sociedad. Desde esta perspectiva, una nación puede transitar de la guerra a la paz, del subdesarrollo a la prosperidad, o del conflicto climático y la injusticia a la equidad climática.
La experiencia de Vietnam demuestra que el desarrollo centrado en las personas no es simplemente un eslogan. Debe traducirse en políticas concretas destinadas a reducir la pobreza, ampliar el acceso a los servicios básicos, fortalecer los sistemas de protección social, mejorar la calidad de la educación y la atención médica, y garantizar oportunidades para que todos los grupos de población participen en el desarrollo.
La segunda lección, continuó, es que una nación no necesita elegir un único objetivo ni una trayectoria de desarrollo lineal. En un panorama global cada vez más complejo, los países deben ser capaces de perseguir múltiples objetivos simultáneamente y mantener un equilibrio entre las prioridades.
Wignaraja puntualizó que Vietnam ha demostrado este enfoque fortaleciendo las instituciones estatales y la capacidad de gobernanza pública, fomentando el crecimiento del sector privado y la comunidad empresarial, y promoviendo el crecimiento económico al tiempo que prioriza la preservación de la naturaleza, los recursos naturales y la biodiversidad.
Esto ofrece una valiosa lección en un momento en que el mundo se enfrenta a una serie de crisis interrelacionadas, según la alta funcionaria.
El PNUD y la ONU seguirán apoyando a Vietnam en el fortalecimiento de sus bases de desarrollo, al tiempo que el país aporta su experiencia, recursos, voz y una responsabilidad cada vez mayor a la comunidad internacional. Se trata de una relación mutuamente beneficiosa, afirmó./.





