La ceremonia de colocación de placa y corte de cinta se celebró hoy para inaugurar oficialmente la primera pagoda vietnamita en Tokio.
Durante el acto, el embajador de Vietnam en Japón, Pham Quang Hieu, calificó la finalización e inauguración de la pagoda Dai An Tokyo como un hito especial para la comunidad vietnamita en Tokio y en todo Japón.
El diplomático expresó su confianza en que la pagoda se convertirá en un importante punto de apoyo espiritual para los vietnamitas residentes en Japón, al tiempo que contribuirá a fortalecer la amistad y los intercambios culturales entre ambos países.
En su discurso inaugural, el venerable Thich Tam Tri, abad de Dai An Tokyo, afirmó que la pagoda no solo será un espacio dedicado a la práctica espiritual y a la preservación de los valores culturales tradicionales vietnamitas entre la comunidad expatriada, sino también un puente para promover el intercambio cultural entre ambos pueblos, compartiendo la aspiración de construir una sociedad pacífica, próspera y multicultural.
Por su parte, un representante de la administración del distrito de Adachi, en Tokio, felicitó a la comunidad por la inauguración oficial de Dai An Tokyo en la zona de Higashi-Ayase. Señaló además que el venerable Thich Tam Tri había trabajado durante cerca de cinco años para hacer realidad el proyecto de establecer una pagoda vietnamita en la capital japonesa, con el objetivo de crear un espacio accesible para las actividades espirituales y comunitarias de los residentes vietnamitas.
Las autoridades de Adachi expresaron su esperanza de que la pagoda se convierta en un lugar de encuentro multicultural, donde japoneses y vietnamitas puedan fortalecer el entendimiento mutuo a través de actividades culturales y espirituales. Asimismo, esperan que funcione como una red de apoyo social para los ciudadanos vietnamitas que enfrenten dificultades como desempleo o problemas de vivienda.
Según el representante del distrito, las autoridades locales y la policía colaborarán con la pagoda para incorporar sesiones educativas sobre costumbres locales, normas sociales y vida comunitaria en los programas de orientación dirigidos a los residentes vietnamitas. También manifestaron su voluntad de cooperar con Dai An Tokyo y otras entidades pertinentes para desarrollar una institución abierta, conectada e integrada de manera armoniosa en la comunidad local.
En declaraciones a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Tokio, el venerable Thich Tam Tri explicó que la construcción de la pagoda, de tres pisos y con una superficie aproximada de 440 metros cuadrados, se prolongó durante 49 meses y enfrentó numerosos desafíos, entre ellos los elevados costos de construcción en Tokio y la escasez de materiales.
Además del constante apoyo de la comunidad vietnamita en Japón, el proyecto contó también con el respaldo y aliento del clero budista japonés, los residentes locales y las autoridades del distrito de Adachi. Durante el proceso de construcción, las autoridades locales, la policía y la pagoda organizaron conjuntamente reuniones y consultas con los vecinos de la zona, lo que contribuyó a fortalecer el entendimiento mutuo, generar consenso y estrechar los vínculos entre la pagoda y la comunidad local./.







