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Experto malasio perfila una hoja de ruta para que Vietnam alcance la soberanía digital

Un académico de Malasia afirma que Vietnam debe atraer talento, reformar la educación, fortalecer la cooperación entre Estado, universidades y empresas, e impulsar alianzas internacionales para avanzar hacia la soberanía tecnológica y convertirse en un creador de innovación.

Kuala Lumpur (VNA) - Vietnam necesita adoptar una estrategia ambiciosa para alcanzar la soberanía tecnológica mediante la atracción de talento, la modernización del sistema educativo y el fortalecimiento de la cooperación internacional, afirmó el Dr. Saaidal Razalli Bin Azzuhri, profesor asociado y vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información de la Universidad de Malaya.

    El Dr. Saaidal Razalli Bin Azzuhri, (izquierda), profesor asociado y vicedecano de la Facultad de Ciencias de la Computación y Tecnologías de la Información de la Universidad de Malaya en la entrevista con la Agencia Vietnamita de Noticias. (Fuente: VNA)

En declaraciones a corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en Kuala Lumpur, el experto señaló que una de las prioridades fundamentales es replantear la manera en que el país atrae y retiene a profesionales altamente cualificados en el ámbito digital.

Según explicó, para los mejores arquitectos de datos y especialistas tecnológicos, los salarios competitivos ya no constituyen el principal factor de motivación. Cada vez más profesionales valoran incentivos no financieros, como un propósito claro, autonomía en el trabajo, reconocimiento y oportunidades de desarrollo personal.

En este sentido, consideró que Vietnam no debería limitarse a ofrecer paquetes retributivos atractivos, sino también brindar a estos expertos la posibilidad de participar en una misión nacional, como la construcción de una infraestructura digital soberana. Vincular el trabajo tecnológico con los objetivos estratégicos y el desarrollo a largo plazo del país puede generar un fuerte sentido de pertenencia y favorecer un compromiso duradero.

Asimismo, destacó que la libertad técnica resulta igualmente esencial. Los científicos e ingenieros más talentosos buscan espacios donde puedan diseñar sistemas complejos, afrontar retos de alcance nacional y contribuir a investigaciones de gran impacto, sin verse restringidos por estructuras administrativas excesivamente rígidas.

Para ello, propuso que Vietnam establezca una trayectoria profesional técnica claramente definida que permita a ingenieros de inteligencia artificial, expertos en ciberseguridad y arquitectos de datos avanzar en sus carreras y ampliar su influencia sin necesidad de asumir cargos administrativos. Este modelo les permitiría consolidarse como referentes técnicos, al tiempo que disfrutan de estabilidad laboral y reconocimiento profesional.

El Dr. Saaidal también sugirió la creación de un mecanismo de movilidad del talento que conecte a organismos gubernamentales, universidades y empresas privadas. A través de este esquema, los especialistas podrían desempeñarse temporalmente en instituciones públicas para comprender mejor las necesidades reales del país y posteriormente regresar a centros de investigación o compañías tecnológicas para aplicar y actualizar sus conocimientos. Esta dinámica contribuiría a mantener la relevancia de sus competencias en un entorno tecnológico en constante transformación, explicó.

El académico subrayó que la autonomía profesional, el respeto al conocimiento especializado y una carrera técnica bien estructurada constituyen los factores más sostenibles para atraer y conservar talento digital de alto nivel.

Asimismo, defendió la necesidad de reforzar la cooperación entre el Estado, las universidades y las empresas mediante un modelo de “Triple Hélice”, orientado a formar ingenieros capaces de contribuir directamente al desarrollo tecnológico. El objetivo final, afirmó, es que Vietnam evolucione de consumidor de tecnología a creador y aportador de innovación tecnológica.

En lugar de preparar profesionales únicamente para utilizar programas informáticos ya desarrollados, las instituciones educativas deberían dotarlos de las capacidades necesarias para comprender, modificar, proteger y contribuir a proyectos globales de código abierto.

Dentro de este modelo, el Gobierno tendría la responsabilidad de definir orientaciones estratégicas, establecer misiones nacionales, financiar la investigación y desarrollar infraestructuras informáticas soberanas. También debería respaldar iniciativas de código abierto en sectores estratégicos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, el gobierno digital, la computación en la nube y el diseño de semiconductores.

Por su parte, las universidades tendrían que evolucionar desde un enfoque predominantemente teórico hacia modelos de aprendizaje basados en proyectos y centrados en desafíos reales de ingeniería. El desempeño de los estudiantes debería evaluarse cada vez más a partir de contribuciones prácticas, como el desarrollo de código, la corrección de errores, la elaboración de documentación técnica y la aceptación de aportes en plataformas internacionales de desarrollo colaborativo.

Las empresas tecnológicas representan el tercer componente esencial de este ecosistema. Además de contratar graduados, deberían asumir un papel activo como mentoras, planteando desafíos reales de la industria y ofreciendo a los estudiantes oportunidades para trabajar con tecnologías avanzadas en áreas como los semiconductores y la computación en la nube.

Gracias a este enfoque, los graduados no solo obtendrían títulos académicos, sino también portafolios públicos y verificables que acreditarían sus contribuciones en programación y su capacidad para resolver problemas concretos, destacó el experto.

Además del fortalecimiento de las capacidades nacionales, el Dr. Saaidal resaltó la importancia de ampliar la cooperación internacional, especialmente con Malasia.

A su juicio, ambos países pueden aprovechar sus ventajas comparativas en sectores como la fabricación de semiconductores, el diseño de chips y los vehículos eléctricos mediante la creación de laboratorios conjuntos de investigación y el impulso de programas de intercambio de especialistas.

Concluyó que una colaboración más estrecha permitirá optimizar recursos, acelerar la innovación y reforzar la posición del Sudeste Asiático como un actor cada vez más relevante en el panorama tecnológico global./.

VNA/VNP


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