25/10/2020 14:32 GMT+7 Email Print Like 0

El último “médico de libros” en Saigón

El señor Vo Van Rang, de 60 años de edad, ha sido nombrado por sus clientes “médico de libros”. Actualmente, es la única persona en Ciudad Ho Chi Minh que todavía se dedica a la restauración de volúmenes antiguos. En los últimos 40 años, ha reparado con éxito millones de viejos libros, preservando una base de conocimiento invaluable.
Por recomendación de mis amigos, lleve el libro Problemas de la poética de Dostoievski, de Bajtín, al hogar y a la vez lugar de trabajo de Vo Van Rang en un callejón de la calle de Ly Chinh Thang, distrito 3. A primera vista, al observar mi volumen, deteriorado por una inundación en Saigón, Rang, dijo: “Esta obra fue impresa en 1985, traída del norte; en todo el país, de los publicados ese año no quedan ni 100 ejemplares”.

Me sorprendió mucho su conocimiento sobre los libros. Al conversar con él, supe que a los 15 años comenzó a trabajar como ayudante en el taller de impresión de la familia de un compañero de escuela.

En 1978, terminó el duodécimo grado, pero no realizó los exámenes de ingreso a la universidad y 
se convirtió en empleado del taller de impresión de la comuna. Allí laboró en el cosido, la confección de libros nuevos y reparación de los de uso cuando había clientes. “La poliomielitis, que padecí cuando tenía dos años, dejó mi pierna derecha discapacitada, por eso no pude convertirme en maestro de literatura como soñaba. Me di cuenta de que el trabajo de encuadernación era adecuado para mi salud, y lo elegí”, me contó.


El señor Vo Van Rang, de 60 años de edad, ha sido nombrado por sus clientes “médico de libros”. Foto: Thong Hai / VNP


Al hogar y a la vez lugar de trabajo de Vo Van Rang en un callejón de la calle de Ly Chinh Thang, distrito 3 Foto: Thong Hai/VNP.


La mayoría de los que llegan a sus manos ya están en muy malas condiciones y necesitan una gran reparación. Foto: Thong Hai / VNP


Nombres de clientes se escriben en un papel, poniendo dentro de libros para no perderse. Foto: Thong Hai / VNP


Pegamentos hechos por Rang. Foto: Thong Hai / VNP.


junto con cuchillos,hilos, agujas y tijeras. Foto: Thong Hai / VNP


Arreglo de viejos volúmenes con mucho cuidado. Foto: Thong Hai / VNP


Arreglo de viejos volúmenes con mucho cuidado. Foto: Thong Hai / VNP


Arreglo de viejos volúmenes con mucho cuidado. Foto: Thong Hai / VNP


Arreglo de viejos volúmenes con mucho cuidado. Foto: Thong Hai / VNP


Numerosos jóvenes buscan al señor Rang para que restaure sus libros favoritos. Foto: Thong Hai / VNP

Rang restaura los libros antiguos con diferentes métodos, dependiendo del grado de daño. Sin embargo, la mayoría de los que llegan a sus manos ya están en muy malas condiciones y necesitan una gran reparación. En esos casos, debe desmontar cuidadosamente las páginas, limpiarlas, volver a armarlas, perforarlas y coserlas.

Por recomendación de mis amigos, lleve el libro Problemas de la poética de Dostoievski, de Bajtín, al hogar y a la vez lugar de trabajo de Vo Van Rang en un callejón de la calle de Ly Chinh Thang, distrito 3. A primera vista, al observar mi volumen, deteriorado por una inundación en Saigón, Rang, dijo: “Esta obra fue impresa en 1985, traída del norte; en todo el país, de los publicados ese año no quedan ni 100 ejemplares”.
Este negocio de restauración, recordó, era muy popular en los años de 1980 a 1990. En aquel entonces, a muchas personas les encantaban los libros y necesitaban arreglarlos cuando se deterioraban. Desde que existe internet, el hábito de lectura ha disminuido y sus clientes se han reducido también. Pero incluso cuando tenía muchos clientes no se hizo rico. “Todo el proceso de reparación se realizaba manualmente, por lo que se podía hacer solo unos pocos libros al día”, expresó.

La restauración de libros viejos requiere mucho cuidado y paciencia. “El papel de numerosos volúmenes publicados en la década de 1960 se descompone, y se rompería al trabajar con rapidez”, explicó.

Sus clientes suelen ser personas mayores, distribuidores de libros de segunda mano o coleccionistas. Sin embargo, hace cinco años, tuvo un cliente a quien siempre recordará. Era un niño de primaria que vino con su padre para arreglar un libro muy viejo, cuyas páginas ya estaban desprendidas. Rang le preguntó: “Este título se publica ahora mucho, ¿por qué no compras uno nuevo, que cuesta menos que la reparación?”, y él respondió: “Porque este libro es un regalo de mi maestra y quiero conservarlo”. 


Generalmente, Rang puede “curar” de tres a cinco libros al día, por un pago de 20 000 a 50 000 dongs cada uno, en dependencia del deterioro que tengan. Le interesa que los libros queden “idénticos” a como estaban antes, incluso si la cubierta está dañada insiste en mantenerla en lugar de reemplazarla por una nueva. “Este trabajo es muy interesante, he encontrado numerosos buenos títulos que aprovecho para leer, así que tengo muchos más conocimientos”, comentó.

Quizás por eso Rang pudo identificar y restaurar mi libro sobre poesía y literatura. Antes de irme, me recomendó: “Este es
un libro precioso, legible y comprensible, debe conservarlo para el futuro”./.
Por: Thong Hai