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Vietnam registra crecimiento económico sólido pese a incertidumbres globales

Vietnam registró un crecimiento del PIB del 8,18% en el primer semestre de 2026, impulsado por la manufactura, la inversión pública, las exportaciones y el consumo.
Fabricación de prendas de vestir en la empresa May 10, Hanoi. Foto ilustrativa: Anh Tuan/VNA

 

La economía de Vietnam mantuvo un sólido impulso en el segundo trimestre y el primer semestre de 2026, con un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) superior a las previsiones pese a las persistentes incertidumbres del contexto global, lo que demuestra la resiliencia de la economía y la gestión flexible de las políticas por parte del Gobierno.

Según la Oficina Nacional de Estadísticas, dependiente del Ministerio de Finanzas, el PIB aumentó un 8,39% en el segundo trimestre, frente al 8,14% registrado en el mismo período del año anterior. En los primeros seis meses de 2026, el crecimiento alcanzó el 8,18%, superando el 7,63% de igual lapso de 2025.

Estos resultados reflejan las contribuciones equilibradas tanto desde el lado de la oferta como de la demanda de la economía.

Desde la perspectiva de la oferta, los tres principales sectores económicos registraron un crecimiento estable.

La agricultura, la silvicultura y la pesca continuaron siendo un pilar importante, manteniendo una expansión sostenida gracias a las reformas estructurales, la aplicación más amplia de tecnologías avanzadas, una mejor gestión de los códigos de las áreas de cultivo, un mayor control de las enfermedades ganaderas y una protección forestal más eficaz.

La industria y la construcción siguieron desempeñando el papel de principal motor de crecimiento. La industria manufacturera y de procesamiento lideró la expansión, con un aumento del 10,56% en el segundo trimestre y del 10,23% en el primer semestre, impulsada por la fuerte recuperación de los pedidos de exportación de productos electrónicos, computadoras, metales y automóviles. La producción de electricidad y gas creció un 12,19%, garantizando un suministro energético estable, mientras que la construcción aumentó un 10,28% y la minería un 7,59%, gracias al incremento de la producción de petróleo crudo y gas natural.

El sector de los servicios también registró un crecimiento positivo pese al aumento de los costes de insumos.

Desde el lado de la demanda, el consumo final creció un 7,02% en el segundo trimestre y un 8,15% en los primeros seis meses. El gasto de los hogares aumentó un 9,94% en el segundo trimestre y un 9,48% en el primer semestre, reflejando una mayor demanda interna impulsada por el consumo estacional y la recuperación de los servicios turísticos, de alojamiento y entretenimiento.

Los patrones de consumo también experimentaron un cambio hacia productos de mayor calidad y más sostenibles, con un incremento del gasto en bienes respetuosos con el medioambiente y servicios basados en experiencias, como el turismo y el ocio.

La acumulación de activos siguió siendo un importante motor de crecimiento, con un aumento del 20,4% en el segundo trimestre y del 15,2% en el primer semestre, debido a una mayor ejecución de la inversión pública y la recuperación de la producción. Los inventarios también aumentaron significativamente, ya que las empresas incrementaron la importación de materias primas y componentes para futuras actividades productivas.

El comercio de mercancías creció un 27,1% interanual en los primeros seis meses. Las exportaciones aumentaron un 21%, mientras que las importaciones subieron un 33,4%, impulsadas por mayores compras de combustibles, componentes electrónicos y materiales de producción, así como por las inversiones en centros de datos e infraestructuras de inteligencia artificial (IA). El déficit comercial resultante podría reducir la contribución neta del sector exterior al crecimiento del PIB.

La Oficina Nacional de Estadísticas señaló que los motores tradicionales de crecimiento que son inversión, manufactura, exportaciones y consumo, continúan siendo la base de la expansión económica.

La aceleración del desembolso de la inversión pública, especialmente en grandes proyectos de infraestructura, impulsó la construcción y favoreció la inversión privada. La manufactura y las exportaciones mantuvieron su capacidad de resistencia pese a la lenta recuperación mundial, mientras que el fortalecimiento del consumo interno contribuyó a sostener la demanda doméstica y la estabilidad económica.

Al mismo tiempo, nuevos motores de crecimiento como la ciencia y tecnología, la innovación y la economía digital están cobrando impulso y expandiéndose gradualmente hacia sectores y servicios de alta tecnología.

No obstante, estos factores aún desempeñan un papel de apoyo más que de liderazgo en el crecimiento, y su pleno potencial dependerá de la continuidad de las reformas institucionales, el desarrollo de recursos humanos y la consolidación de un ecosistema de innovación más sólido./.

VNA/VNP


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