Con un crecimiento de casi el 60% en los primeros meses de 2026, el sector hortofrutícola de Vietnam acelera su expansión internacional, impulsando la trazabilidad, la calidad y el procesamiento profundo, con la mira puesta en alcanzar los 10 mil millones de dólares en exportaciones.
Vietnam refuerza base de cadena de valor hortofrutícola. (Foto: VNA)
Con un crecimiento de casi el 60% en los primeros meses de 2026, el sector hortofrutícola de Vietnam acelera su expansión internacional, impulsando la trazabilidad, la calidad y el procesamiento profundo, con la mira puesta en alcanzar los 10 mil millones de dólares en exportaciones.
Según el Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente, las exportaciones de frutas y hortalizas alcanzaron 1.090 millones de dólares entre enero y febrero, impulsadas principalmente por la fuerte demanda de China, que concentra más de la mitad del total. Estados Unidos y Corea del Sur se mantienen como mercados estratégicos, aunque con menor participación.
Más allá de las cifras, el dinamismo del sector se refleja en la mejora sostenida de la calidad y el cumplimiento de estándares internacionales. La gestión de códigos de zonas de cultivo y de centros de empaque se ha vuelto más rigurosa, permitiendo una mayor transparencia en la trazabilidad, un requisito cada vez más determinante para acceder a mercados exigentes.
Este avance ha tenido efectos concretos: la reducción significativa de alertas por residuos de pesticidas en destinos clave como China, Estados Unidos y Corea del Sur. El resultado no solo disminuye riesgos comerciales, sino que también fortalece la reputación de los productos vietnamitas en el exterior.
En paralelo, el procesamiento profundo gana protagonismo. Productos como frutas deshidratadas, congeladas o jugos han registrado crecimientos superiores al 15% en los últimos años, lo que permite diversificar la oferta exportadora y reducir la dependencia de productos frescos, más vulnerables a la estacionalidad y a las fluctuaciones del mercado.
El durián se consolida como uno de los motores del sector. Con una producción prevista al alza de hasta un 12% en 2026, su expansión no se limita al formato fresco. Cada vez más empresas invierten en derivados como pulpa congelada o productos procesados, abriendo nuevas oportunidades en mercados de alta exigencia como Japón y Estados Unidos.
Otro cultivo emergente es el coco, considerado por actores del sector como una “fruta del futuro”. Su resistencia al cambio climático, larga vida útil, de hasta 80 días, y aprovechamiento integral lo convierten en un producto alineado con las tendencias de sostenibilidad y economía circular.
En este contexto, Vietnam impulsa un sistema nacional de trazabilidad, con el durián como proyecto piloto. Aunque aún en fase inicial, la iniciativa busca construir una cadena de datos transparente que conecte toda la producción, desde el cultivo hasta la exportación. Su implementación podría marcar un punto de inflexión para mejorar el acceso a mercados internacionales.
Según el viceministro de Agricultura y Medio Ambiente, Tran Thanh Nam, el contexto actual del comercio agrícola ha cambiado de forma sustancial. Si antes se competía principalmente en volumen y precio, hoy los mercados exigen estándares más altos en sostenibilidad, reducción de emisiones y cumplimiento ambiental, afirmó.
El funcionario advirtió que las barreras técnicas y los requisitos de trazabilidad en los principales mercados seguirán endureciéndose, especialmente en destinos clave como China. En este sentido, insistió en que las empresas deben cumplir estrictamente con la normativa sobre códigos de zonas de cultivo, centros de empaque y documentación legal.
Garantizar la trazabilidad completa ya no es una opción, sino una condición indispensable para mantener y ampliar las exportaciones, enfatizó.
Asimismo, destacó que el desarrollo sostenible del sector pasa por consolidar zonas de materias primas estables y de alta calidad. Para ello, instó a una mayor coordinación entre autoridades locales y empresas, con el objetivo de asegurar el suministro a largo plazo para la industria de procesamiento y exportación.
Finalmente, el viceministro remarcó que el impulso al procesamiento profundo será clave para aumentar el valor agregado de los productos vietnamitas y mejorar su capacidad de adaptación frente a las fluctuaciones del mercado internacional./.
VNA/VNP