El exembajador Antoine Pouillieute destaca la confianza, el respeto y el entendimiento mutuos como bases para fortalecer los lazos Vietnam-Francia.
París (VNA) - La confianza, el entendimiento y el respeto mutuos son bases importantes para que Vietnam y Francia continúen profundizando su Asociación Estratégica Integral, según Antoine Pouillieute, embajador de Francia en Vietnam entre 2001 y 2004.
Antoine Pouillieute, embajador de Francia en Vietnam entre 2001 y 2004. (Foto publicada por VNA
En una entrevista con corresponsales de la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) en París sobre la visita oficial del secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, el exdiplomático señaló que Vietnam y Francia mantienen vínculos especiales derivados de su historia, cercanía, entendimiento y respeto mutuos. Consideró que esta es una importante ventaja en un contexto mundial marcado por numerosas incertidumbres y conflictos.
Según Pouillieute, los procesos de integración regional, como la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Unión Europea (UE), continúan desarrollándose, pero no deben conducir a la formación de bloques enfrentados, sino contribuir al progreso común mediante el diálogo político, el crecimiento económico y el fortalecimiento de la cohesión social.
El exembajador francés sostuvo que cada país tiene sus propios objetivos, fortalezas y dificultades, pero todos deben buscar la armonía en lugar de aumentar las tensiones en las relaciones internacionales. Para ello, se necesitan líderes capaces de orientar y promover una visión común. En este contexto, consideró que la visita a Francia del máximo dirigente vietnamita tiene un significado especial.
En cuanto a la materialización de la Asociación Estratégica Integral Vietnam-Francia, Pouillieute consideró que la cuestión no consiste en fijar objetivos más ambiciosos, sino en hacer que la asociación responda mejor a las necesidades actuales y se prepare para las del futuro.
Según el exembajador, los grandes programas de cooperación desarrollados durante décadas han dado resultados positivos, pero las relaciones bilaterales necesitan pasar de un enfoque de “cooperación” a uno de “asociación”. Esto implica ampliar y profundizar los vínculos, especialmente en inversión productiva, aplicación de tecnología y desarrollo de recursos humanos, mediante un mayor intercambio entre científicos, universidades y empresas de ambos países.
A largo plazo, Pouillieute consideró necesario prestar mayor atención a la cohesión social, ya que esta puede convertirse en un motor o un obstáculo para el desarrollo económico, especialmente ante unas perspectivas demográficas menos favorables. Vietnam y Francia también pueden intensificar el intercambio de experiencias sobre la reforma de la organización territorial y la protección social.
La respuesta al cambio climático y la transición verde también constituye un ámbito con gran potencial de cooperación. Según Pouillieute, los compromisos de Vietnam y Francia en este campo abren una vía de cooperación práctica, necesaria y urgente.
Al referirse a las prioridades para que las relaciones bilaterales se desarrollen con mayor fuerza y sostenibilidad, Pouillieute destacó dos factores: la confianza y la identidad. Según él, la confianza nunca ha faltado en las relaciones entre Vietnam y Francia, incluso cuando ambas partes han tenido diferencias. Las discrepancias son normales tanto entre países como entre personas; lo importante es mantener un diálogo franco para superarlas juntos. Ambos países han construido confianza y deben seguir preservando esta valiosa base.
El segundo factor es la conciencia clara de la identidad de cada país. Vietnam y Francia son países forjados por la historia, con una identidad sólida y el deseo de preservarla. Según Pouillieute, comprender quiénes son permite a ambos países desempeñar su papel en los espacios regionales a los que pertenecen: Vietnam en la ASEAN y Francia en la UE.
Por ello, la Asociación Estratégica Integral Vietnam-Francia debe seguir fortaleciéndose sobre la base de la confianza mutua, el respeto a la identidad de cada país y la responsabilidad compartida de promover el diálogo entre el Sudeste Asiático y Europa. Esta es la base para que las relaciones bilaterales continúen desarrollándose de manera sustancial y sostenible, con la mirada puesta en el futuro./.
VNA/VNP