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Discurso del secretario general To Lam en apertura de la XVI legislatura de la Asamblea Nacional
Hanoi (VNA)- El secretario general del Partido Comunista de Vietnam, To Lam, pronunció hoy un importante discurso en la inauguración del primer período de sesiones de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura, en el cual destacó la importancia de la renovación institucional y gobernanza eficaz.
A continuación, la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) les presenta a los lectores el texto íntegro del discurso.
¡Estimados camaradas líderes y exlíderes del Partido, del Estado, de la Asamblea Nacional, del Gobierno y del Frente de la Patria de Vietnam!
¡Estimados diputados de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y representantes del cuerpo diplomático y amigos internacionales!
¡Estimados votantes, compatriotas de todo el país y comunidad vietnamita en el extranjero!
Hoy, la Asamblea Nacional de la República Socialista de Vietnam de la XVI legislatura, inaugura su primer período de sesiones, un evento de especial importancia que marca el inicio de un nuevo mandato del máximo órgano representativo del pueblo y del poder estatal en nuestro país.
Esta es una reunión destinada a perfeccionar el aparato del Estado conforme a la Constitución; al mismo tiempo, está enfocada en institucionalizar la Resolución del XIV Congreso Nacional del Partido, creando una base jurídica, institucional y un impulso político que permitan al país entrar en una nueva etapa de desarrollo: un desarrollo rápido, sostenible, con identidad propia, fundamentado en la ciencia y la tecnología, la innovación y el firme anhelo de superación de toda la nación.
En nombre del Comité Central del Partido, expreso mis más sinceras felicitaciones por los excelentes resultados de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional de la XVI legislatura y los miembros de los Consejos Populares en todos los niveles para el mandato 2026–2031. Felicito respetuosamente a los diputados de la Asamblea Nacional y a los representantes de los Consejos Populares de todos los niveles que han sido elegidos con la confianza de los votantes de todo el país. Se trata de un gran honor, pero al mismo tiempo también de una responsabilidad sumamente importante ante el Partido, el pueblo y el futuro de la nación.
En esta ocasión, expresamos nuestro reconocimiento y alta valoración por las importantes contribuciones de la Asamblea Nacional, de los diputados de la XV legislatura y de los miembros de los Consejos Populares de todos los niveles durante el mandato 2020–2025. En el período recientemente concluido, la Asamblea Nacional y los Consejos Populares de todos los niveles han realizado esfuerzos constantes por innovar en su organización y sus métodos de funcionamiento, mejorar la calidad de la labor legislativa y de supervisión, así como tomar decisiones sobre numerosas cuestiones de gran trascendencia, contribuyendo a eliminar los cuellos de botella institucionales, a la recuperación y al desarrollo socioeconómico, al fortalecimiento de la defensa y la seguridad, y al incremento del prestigio internacional del país. Estos logros, junto con la gloriosa tradición de 80 años de la Asamblea Nacional de Vietnam, constituyen una base sólida para que la Asamblea Nacional de la XVI legislatura herede, promueva y eleve estos avances a un nuevo nivel.
¡Estimados diputados de la Asamblea Nacional, compatriotas y votantes de todo el país!
El mundo está experimentando transformaciones muy rápidas y profundas, tanto en amplitud como en profundidad. La competencia estratégica entre las grandes potencias se intensifica cada vez más, mientras que el orden mundial y el derecho internacional enfrentan numerosos desafíos. Las cadenas de suministro, los flujos de capital, la tecnología y los mercados globales están siendo reconfigurados. Los desafíos de seguridad, tanto tradicionales como no convencionales, se entrelazan y afectan de manera cada vez más directa el entorno y el espacio de desarrollo de cada nación. En particular, el avance vertiginoso de la inteligencia artificial, los macrodatos, la tecnología digital y los progresos científico-tecnológicos están transformando de manera fundamental los modos de producción, los modelos de crecimiento, las formas de gobernanza nacional y la vida social en su conjunto. En este contexto, el país que adopte una estrategia proactiva, implemente reformas institucionales oportunas, libere el potencial creativo, movilice los recursos de toda la población y aproveche las nuevas oportunidades, será el que logre avanzar.
Nuestro país, con una historia milenaria de 4.000 años de civilización, 96 años bajo el liderazgo del Partido y 40 años de renovación, ha alcanzado grandes logros, con significado contemporáneo. Sin embargo, también debemos reconocer con claridad que las exigencias de la nueva etapa de desarrollo plantean demandas más elevadas, rápidas y drásticas en materia institucional, el modelo de crecimiento, la calidad de la gobernanza nacional, la capacidad de respuesta de las políticas, la disciplina de ejecución y la mejora del nivel de vida del pueblo. El XIV Congreso Nacional del Partido ha definido con claridad los objetivos de desarrollo hasta 2030, con visión hacia 2045, al tiempo que subraya la necesidad de renovar el pensamiento sobre el desarrollo, desbloquear todas las fuentes de recursos y promover al máximo la gran unidad nacional. En este proceso, la Asamblea Nacional debe renovarse de manera más profunda, sustantiva y eficaz, a fin de cumplir plenamente y con dignidad las responsabilidades que le asigna la Constitución.
Quiero enfatizar que la Asamblea Nacional constituye el lugar donde se cristalizan la voluntad, las aspiraciones y los derechos de soberanía del pueblo; el foro que decide los grandes asuntos del país; y el espacio donde las directrices del Partido se transforman en leyes, políticas y fuerza organizativa en la práctica.
Cada diputado debe ser plenamente consciente de que no representa únicamente a su circunscripción, sino que asume la responsabilidad del destino de la nación, la confianza del pueblo y el futuro de las próximas generaciones.
Sobre la base de ese espíritu, propongo que la Asamblea Nacional de la XVI legislatura concentrarse en cumplir las siguientes cuatro grandes tareas:
En primer lugar, renovar de forma enérgica la labor legislativa, construyendo sin falta un sistema jurídico moderno, coherente, estable, viable y orientado al desarrollo.
La Asamblea Nacional debe centrarse en mejorar aún más la capacidad de institucionalizar y concretar las resoluciones del Partido en políticas y leyes; crear un marco jurídico sólido que permita cumplir con éxito las tareas de desarrollo socioeconómico para el período 2026–2031 y los años siguientes. El sistema jurídico debe convertirse verdaderamente en el pilar institucional del desarrollo, en una herramienta para proteger los derechos humanos y los derechos ciudadanos, así como en un motor que impulse la innovación, libere las fuerzas productivas y abra nuevos espacios de desarrollo para el país.
En los últimos tiempos, aunque el sistema jurídico ha sido perfeccionado de manera significativa, persisten situaciones de superposición, contradicciones y falta de articulación; existen disposiciones que aún no son claras ni estables o no se ajustan a la realidad, lo que incrementa los costos de cumplimiento, retrasa oportunidades de desarrollo y genera dificultades tanto para la población y las empresas como para el propio aparato de ejecución. Por ello, la Asamblea Nacional debe dirigir una revisión integral del sistema jurídico, perfeccionar la estructura del ordenamiento jurídico nacional y resolver de manera decidida la situación de “leyes restrictivas”, superpuestas o que trasladan responsabilidades a normas de rango inferior; es imprescindible que las leyes promulgadas sean aplicables en la práctica, comprensibles para la ciudadanía, ejecutables para las empresas y operativas para las instituciones estatales.
En particular, es necesario renovar de manera fundamental el enfoque de elaboración de leyes en una dirección orientada al desarrollo. El derecho no solo debe regular lo existente, sino también abrir camino a lo nuevo; no solo debe ajustar la realidad presente, sino también contribuir a construir el futuro; la ley no solo debe “abrir caminos”, sino también “mejorarlos”. Frente a nuevas cuestiones, nuevos sectores, nuevos modelos y nuevas fuerzas productivas, es preciso adoptar enfoques adecuados, promover con audacia proyectos piloto bajo control y generar espacio para la innovación y el fortalecimiento de la competitividad nacional. El proceso legislativo debe ser verdaderamente científico, democrático y transparente, capaz de escuchar las voces de expertos, científicos, la experiencia internacional, las empresas y los pobladores. Cada ley debe partir de los intereses nacionales, así como de los intereses legítimos de los pobladores; es necesario prevenir y combatir con firmeza los intereses de grupo, los intereses locales y cualquier influencia negativa que distorsione las políticas. Se debe avanzar decididamente desde la mentalidad de “legislar por cumplir” hacia la de “legislar para el desarrollo”; de “leyes correctas en el papel” a “leyes eficaces en la vida real”. La eficacia de la aplicación y la satisfacción de los pobladores y las empresas deben ser el criterio supremo para evaluar la calidad legislativa.
En segundo lugar, elevar la supervisión máxima de la Asamblea Nacional hacia un enfoque más efectivo y contundente, asegurando plena responsabilidad y resultados concretos.
La supervisión es una facultad de suma importancia de la Asamblea Nacional. Sin embargo, no puede limitarse a detectar deficiencias o señalar errores. Debe convertirse verdaderamente en un instrumento para mejorar la eficacia y la eficiencia de la gobernanza nacional; contribuir a corregir lo que no es adecuado, mejorar lo que ya se hace, eliminar los cuellos de botella, advertir tempranamente los riesgos e impulsar la acción. En otras palabras, la supervisión no solo debe “examinar lo ya realizado”, sino también ayudar a “definir lo que debe hacerse”, identificar de manera anticipada las posibles insuficiencias y llegar hasta la cuestión fundamental: si el problema ha sido realmente resuelto o no.
Propongo que, en esta legislatura, la Asamblea Nacional concentre su labor de supervisión en los grandes asuntos, los sectores clave, los “cuellos de botella de los cuellos de botella” del desarrollo; las cuestiones urgentes que preocupan a los electores y los ciudadanos; en particular, en la implementación de las grandes directrices del Partido, la ejecución de las leyes, el uso de los recursos nacionales, la gestión de los bienes públicos, la práctica del ahorro y la lucha contra el despilfarro, así como la rendición de cuentas de los órganos del Estado. Cada contenido de supervisión debe estar vinculado a responsabilidades concretas, plazos definidos, productos específicos y resultados medibles; la supervisión debe basarse en datos, evidencias, indicadores cuantitativos y en comparaciones claras entre los objetivos fijados y los resultados alcanzados.
Al mismo tiempo, es necesario fortalecer el papel de los órganos de la Asamblea Nacional, las delegaciones de diputados y cada diputado en las actividades de supervisión; asimismo, reforzar la coordinación entre la supervisión de la Asamblea Nacional y las labores de inspección y supervisión del Partido, la inspección, la auditoría y otros mecanismos de control del Estado, creando así una sinergia que impulse a la administración pública a actuar correctamente, con prontitud y con eficacia.
En tercer lugar: Elevar la firmeza y la visión al tomar decisiones sobre asuntos importantes del país; las decisiones deben ser correctas, precisas y oportunas, por el interés a largo plazo de la nación.
Al entrar en una etapa de desarrollo de carácter decisivo y trascendental, el país exige que la Asamblea Nacional no solo tome decisiones correctas, sino también estas sean precisas y oportunas; pues el retraso de una decisión puede significar la pérdida de una oportunidad estratégica. Los asuntos relacionados con la economía, la sociedad, el presupuesto estatal, la inversión pública, los programas nacionales de objetivos, y los proyectos nacionales importantes… son todas decisiones importantes, vinculadas a los intereses fundamentales y a largo plazo de la nación, que deben ser examinadas de manera integral, científica y cuidadosa, pero nunca se debe permitir que la demora se convierta en un obstáculo para el desarrollo.
En condiciones de recursos aún limitados, la Asamblea Nacional debe elevar aún más la calidad del análisis de políticas, la capacidad de previsión estratégica y la evaluación de impactos; además de seleccionar correctamente los asuntos principales, los puntos innovadores, los proyectos prioritarios y los sectores estratégicos para concentrar los recursos, evitando así la dispersión, la fragmentación o el reparto equitativo sin criterio. La inversión no solo debe enfocarse en el crecimiento inmediato, sino también en generar nuevos motores de crecimiento, nuevas capacidades de competitividad y nuevos espacios de desarrollo para el país durante las próximas décadas.
Cada decisión de la Asamblea Nacional debe situarse dentro del conjunto de la estrategia de desarrollo nacional, en un contexto internacional de rápidos cambios y bajo la exigencia de garantizar independencia, autonomía, seguridad, estabilidad y desarrollo sostenible. La legislación toma decisiones para el presente, pero debe asumir la responsabilidad ante el futuro. Esto refleja la valentía política, la visión estratégica, la inteligencia legislativa y la profundidad de un máximo órgano del poder estatal.
En cuarto lugar: Continuar renovando la organización y los métodos de funcionamiento de la Asamblea Nacional hacia un enfoque moderno, profesional, cercano al pueblo, vinculada estrechamente a la realidad y con una capacidad de respuesta de políticas más rápida.
En un mundo en constante cambio, la Asamblea Nacional no puede actuar bajo los ritmos ni los métodos antiguos. Debe contar con una capacidad de adaptación más ágil, una respuesta política más oportuna y una toma de decisiones más rápida, pero siempre de manera rigurosa y correcta. Es necesario continuar estudiando el aumento razonable del número de reuniones, diversificando y flexibilizando las formas de funcionamiento del Parlamento y de sus órganos, en especial mediante una fuerte aplicación de la tecnología digital, los formatos en línea y el ecosistema digital, con el fin de mejorar la oportunidad, proactividad y eficacia en la revisión y la toma de decisiones de políticas.
Se debe continuar elevando la calidad y la eficacia del desempeño de cada diputado, especialmente de los de tiempo completo; fortalecer y potenciar aún más el papel de las delegaciones de diputados para que sean realmente un vínculo estrecho entre la Asamblea Nacional y los electores y el pueblo; de manera que cada diputado posea valentía política, formación profesional, capacidad de análisis crítico y habilidad para transmitir fielmente la voz del pueblo al hemiciclo.
La Asamblea Nacional debe vincularse más estrechamente con el pueblo; ampliar los canales para recibir y escuchar las opiniones de los electores, los ciudadanos, la comunidad empresarial, el contingente de intelectuales y los científicos; además de reforzar la transparencia y la divulgación en todas sus actividades; así como construir una Asamblea Nacional digital, moderna e inteligente, pero ante todo debe ser un órgano cercano al pueblo, que lo entienda, que esté al servicio del pueblo y que actúe por el interés del pueblo. Cuando se escucha la voz del pueblo, cuando se refleja fielmente su voluntad y cuando las políticas surgen de la práctica de la vida cotidiana, la Asamblea Nacional se fortalece, el Estado se consolida y la confianza social aumenta.
!Estimados diputados de la Asamblea Nacional, electores y ciudadanos de todo el país!
El mandato de la Asamblea Nacional de la XVI legislatura ha comenzado con una responsabilidad sumamente grande. Confío y espero que cada diputado siga cultivando su valentía política, elevando su nivel de conocimiento, capacidad y sentido de responsabilidad; que esté verdaderamente cerca del pueblo, en contacto directo con la ciudadanía, que la comprenda, la escuche y refleje con fidelidad su voluntad y sus aspiraciones; que sitúe los intereses de la nación por encima de todo y como prioridad absoluta en cada decisión. Estas son las cualidades esenciales de un representante del pueblo en la nueva etapa.
Ante una nueva oportunidad histórica para la nación, tenemos toda la base para confiar profundamente en que: con la gloriosa tradición de 80 años de la Asamblea Nacional de Vietnam; bajo el liderazgo firme y la sabiduría del Partido; con el consenso y el apoyo del pueblo; con la coordinación estrecha del Gobierno y de todo el sistema político; y con el espíritu democrático, creativo, entusiasta y responsable de todos los diputados, la Asamblea Nacional de la XVI legislatura sin duda cumplirá de manera sobresaliente la gran responsabilidad encomendada por el Partido, el Estado y el pueblo; contribuyendo junto con todo el Partido, el pueblo y el ejército a hacer realidad la aspiración de construir un Vietnam de paz, independiente, democrático, próspero, floreciente, civilizado y feliz, dando firmes pasos hacia el socialismo.
Una vez más, deseo a los camaradas líderes y exlíderes del Partido, del Estado, del Frente de la Patria de Vietnam, a los diputados, a los distinguidos invitados y a todos los ciudadanos y camaradas salud, felicidad y éxito.
!Deseo que el primero período de sesiones de la XVI legislatura sea un gran éxito!
VNA/VNP


