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Carta del máximo dirigente vietnamita con motivo del 25º aniversario del Día de Familia de Vietnam

El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam, envió una carta de felicitación a todas las familias vietnamitas por el 25.º aniversario del Día de la Familia de Vietnam. En su mensaje, instó a proteger los cimientos culturales ante los desafíos modernos de la transformación digital y el pragmatismo, además de priorizar la asistencia a los niños huérfanos y vulnerables.

Hanoi (VNA)- El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente del Estado, To Lam, extendió sus mejores deseos a todas las familias vietnamitas, tanto dentro como fuera del país, con motivo del 25.º aniversario del Día de la Familia de Vietnam (28 de junio de 2001 – 2026).

    El secretario general del Partido Comunista y presidente de Vietnam, To Lam. (Foto: VNA)

A continuación, la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) les presenta la carta del máximo dirigente vietnamita.

“Con ocasión del 25.º aniversario del Día de la Familia de Vietnam, en nombre de los dirigentes del Partido y del Estado, deseo expresar mi más cordial saludo y mis mejores deseos a todas las familias vietnamitas, tanto dentro como fuera del país; a los abuelos, padres, madres, así como a los niños y adolescentes.

En lo más profundo del alma de cada vietnamita, la familia representa el lugar donde se preservan los recuerdos, se forja la personalidad y se encuentra el apoyo necesario para afrontar los altibajos de la vida. Desde las tradiciones familiares y el culto a los antepasados hasta el amor materno, la solidaridad vecinal y el espíritu de fraternidad nacional, la familia ha estado siempre estrechamente vinculada al linaje, la comunidad, la aldea, la patria y la nación, cultivando la compasión, la lealtad, el sentido de la responsabilidad y el amor por el país.

Durante los últimos 25 años, el Día de la Familia de Vietnam se ha consolidado como una ocasión para valorar y difundir los valores perdurables de la familia. El desarrollo del país no solo se mide por el crecimiento económico, las infraestructuras modernas o los avances científicos y tecnológicos, sino también por la calidad de las personas, la profundidad de la cultura, la armonía de cada matrimonio, el bienestar de cada hogar y el espíritu solidario de la comunidad.

Vietnam entra en una nueva etapa de desarrollo marcada por nuevas oportunidades. La economía de mercado, la urbanización, la migración laboral, la transformación digital y el envejecimiento de la población, entre otros factores, están transformando día a día la vida familiar. La principal preocupación no radica únicamente en las dificultades materiales, sino también en la disminución del diálogo, el debilitamiento de las tradiciones familiares y las buenas costumbres; el deterioro de los valores éticos, el distanciamiento entre generaciones y las consecuencias de la violencia, los abusos, la indiferencia y el creciente pragmatismo. Por ello, proteger y fortalecer la familia debe entenderse como una tarea esencial para preservar los cimientos culturales, éticos y humanos de Vietnam, así como para formar a los nuevos ciudadanos socialistas. Todas las políticas de desarrollo deben orientarse a construir familias más seguras, igualitarias y humanas, donde los niños estén protegidos, las mujeres sean respetadas, las personas mayores reciban el cuidado que merecen y todos sus miembros vivan en un entorno de afecto, disciplina y responsabilidad.

Hablar de la familia también implica prestar mayor atención a los niños sin hogar, en situación de abandono, huérfanos o sin apoyo familiar, así como a todas aquellas personas que aún no cuentan con un hogar al que regresar. Es necesario promover iniciativas como los hogares de acogida, los centros de protección social, las familias sustitutas, la adopción y programas como “Hijos adoptivos de los puestos fronterizos” o “Hijos adoptivos de la policía comunal”, junto con otras formas de apoyo adecuadas, para que cada niño en situación de vulnerabilidad pueda sentir el calor de una familia, recibir protección, acceder a la educación y crecer en un entorno sano.

Confío en que cada familia vietnamita preserve los valores tradicionales mediante acciones concretas en la vida cotidiana: respetar a los abuelos y a los padres; amar y cuidar a los niños; construir relaciones matrimoniales basadas en la fidelidad, la igualdad y el apoyo mutuo; y fomentar que las distintas generaciones sepan escucharse, respetarse y apoyarse entre sí. Preservar la familia significa preservar las tradiciones, la cultura y la fortaleza perdurable de la nación.

Deseo a todas las familias vietnamitas salud, paz, progreso, felicidad y éxito./.

VNA/VNP


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