Vu Thanh Tam cuenta historias de su tierra natal con acuarelas
Durante muchos años trabajó como diseñador gráfico y se ganó la vida realizando distintos trabajos, pero para Vu Thanh Tam la pintura nunca dejó de formar parte de su mundo interior. Después de numerosos avatares de la vida, especialmente durante la pandemia de COVID-19, el pintor, nacido en 1981, decidió regresar a su pasión por el pincel como una manera de reencontrarse consigo mismo.
Vu Thanh Tam se graduó en la especialidad de Bellas Artes del Colegio de Cultura y Artes de Ciudad Ho Chi Minh en 2005. Sin embargo, las responsabilidades de la vida cotidiana y las necesidades económicas no le permitieron dedicarse a su pasión por pintar y crear. Tras graduarse, realizó diversos trabajos para sostener a su familia y, durante un largo período, trabajó como diseñador gráfico para empresas como Catus, Graham Taylor Design y Café Trung Nguyen. Después de muchos años dedicado al trabajo y a la vida familiar, no fue hasta 2022 cuando pudo retomar su pasión por la pintura en acuarela, una técnica que le había fascinado desde niño.
A finales de mayo de 2025, después de varios años de gestación y preparación, Vu Thanh Tam presentó su primera exposición, titulada "Non nuoc thanh binh", un hito importante en su trayectoria artística. Al hablar de las circunstancias que lo llevaron a regresar a la pintura, Vu Thanh Tam explicó que durante la pandemia de COVID-19, cuando el ritmo de vida se ralentizó, percibió con mayor claridad lo limitada que es la vida humana y comenzó a valorar aún más los momentos sencillos de las zonas rurales de Vietnam. Los recuerdos apacibles, verdes y profundamente marcados por la identidad del sur de Vietnam lo impulsaron a conservarlos a través de sus acuarelas.
Para él, esta exposición no solo representa su primera presentación ante el público, sino también una pequeña "estación de descanso" desde la que puede mirar atrás y contemplar el camino recorrido durante cuatro años de pintar y vivir en silencio junto a la pintura.
El pintor Ho Hung, amigo íntimo de Vu Thanh Tam desde hace más de 20 años, se conmovió al ver a su amigo regresar a una pasión que durante mucho tiempo había quedado relegada por las preocupaciones de la vida cotidiana. Según él, lo más valioso no reside en el éxito ni en la técnica, sino en que Vu Thanh Tam tuvo el valor suficiente para volver a abrir la "puerta de la pasión" que había tenido que cerrar durante tantos años.
Otra antigua compañera de estudios, Doan Hong Phuong, también considera que lo más apreciable de Vu Thanh Tam es su perseverancia. A pesar de los numerosos cambios de la vida, siguió pintando en silencio, sin buscar protagonismo ni perseguir los brillos de la vida exterior. Sus cuadros transmiten serenidad y sencillez, y evocan en el espectador una sensación de alivio y paz.
Después de cumplir los cuarenta años, una etapa en la que muchas personas ya se han acostumbrado a una rutina estable, Vu Thanh Tam decidió cambiar. Reservó un tiempo fijo cada semana para pintar, algo que puede parecer normal para alguien que ha estudiado Bellas Artes, pero que en realidad no resulta fácil de mantener bajo las presiones de la vida cotidiana.
En el mundo de las artes plásticas, no son pocos quienes, después de graduarse, se han visto obligados a alejarse poco a poco del caballete debido a las preocupaciones económicas. Vu Thanh Tam también atravesó un período así. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 le dio la oportunidad de ralentizar el ritmo de vida, dedicar tiempo a reflexionar y rezar, y decidir regresar a la pintura.
Durante los últimos años, ha mantenido un ritmo de vida sencillo: al mismo tiempo que atiende su trabajo y su familia, reserva tiempo para sus acuarelas. Esa perseverancia silenciosa dio lugar a una primera exposición cargada de emociones.
El investigador de arte Quach Cuong señala que las acuarelas de Vu Thanh Tam no siguen la tendencia de exhibir la técnica ni de recurrir a tratamientos dramáticos, habituales en muchos artistas contemporáneos. En cambio, el pintor opta por una forma de expresión contenida, centrada en las emociones y en la atmósfera de la vida cotidiana.
Según Quach Cuong, las pinturas de Vu Thanh Tam poseen un marcado carácter realista, pero conservan su suavidad gracias a los efectos de la acuarela y a un tratamiento sutil de la luz. Los tonos verdes, amarillo paja, marrón tierra y gris violáceo aparecen utilizados con mesura y evocan los espacios del suroeste de Vietnam, con su ritmo de vida pausado, húmedo y cargado de nostalgia.
En sus cuadros, el espectador puede encontrar fácilmente imágenes familiares del campo del sur de Vietnam, como gallinas incubando sus huevos, enredaderas de esponja vegetal, racimos de plátanos maduros, ramos de nenúfares de color violeta, embarcaderos o haces de paja seca después de la cosecha. Todo aparece representado con tonos suaves, evocando una sensación de tranquilidad y los recuerdos de la tierra natal.
Sin estridencias ni artificios, las pinturas de Vu Thanh Tam son como un susurro sobre la tierra natal y sobre aquellas cosas sencillas que, en medio del ritmo de la vida moderna, se vuelven cada vez más valiosas./.
Por VNP/Thong Hai

















