Vietnam se consolida como potencia arrocera mundial
Desde los laboratorios de mejoramiento genético en el delta del Mekong hasta los mercados más exigentes del mundo, el arroz vietnamita es fruto de casi medio siglo de investigación científica, innovación tecnológica y una estrecha articulación entre científicos, agricultores y empresas. Ese esfuerzo conjunto ha permitido a Vietnam afianzar su posición como una de las grandes potencias arroceras del mundo.
Casi medio siglo de ciencia al servicio del arroz
Desde hace mucho tiempo, los vietnamitas llaman al arroz “el grano de oro de los campos”, una metáfora sencilla para expresar el valor de un alimento que ha sustentado a generaciones enteras y que hoy contribuye a proyectar el nombre de Vietnam en el mundo.
Detrás de los blancos granos de arroz provenientes del delta del Mekong, presentes en las mesas de millones de familias en numerosos países, existe un largo proceso de investigación científica y renovación tecnológica.
En las áreas de investigación del Instituto del Arroz del Delta del Mekong, las bandejas de semillas están cuidadosamente identificadas con códigos y detallados registros sobre capacidad de crecimiento, resistencia a plagas y enfermedades, aroma, calidad del grano y rendimiento. Cada variedad es el resultado de años de cruces, ensayos y selección.
Fundado en 1977, la entidad desempeña el papel de principal centro nacional de investigación arrocera, encargado del desarrollo de nuevas variedades y de la transferencia tecnológica para el sur del país, región que produce más de la mitad del arroz nacional y cerca del 90 % del arroz exportado por Vietnam.
El doctor Tran Dinh Gioi, jefe del Departamento de Genética y Mejoramiento Vegetal de la institución, señala que el cambio climático está imponiendo exigencias completamente nuevas al sector arrocero. Si antes el objetivo principal era aumentar la producción para garantizar la seguridad alimentaria, hoy las variedades deben responder simultáneamente a criterios de rendimiento, calidad, adaptación a suelos salinos y ácidos, resistencia a plagas y adecuación a los estándares internacionales de exportación.
En laboratorios de cultivo y zonas experimentales, continúan desarrollándose nuevas líneas de arroz mediante técnicas de biología molecular, tecnologías modernas de selección genética y sistemas de datos destinados a la evaluación varietal.
Gracias a estos esfuerzos, cientos de nuevas variedades han sido incorporadas a la producción, transformando profundamente el paisaje agrícola del oeste vietnamita. Si anteriormente el rendimiento promedio apenas alcanzaba entre dos y tres toneladas por hectárea, hoy supera las seis toneladas. En varias zonas de cultivo avanzado, las variedades de alta calidad pueden incluso sobrepasar las diez toneladas por hectárea en condiciones óptimas.
Además de elevar la productividad, las variedades resistentes a la salinidad y a los suelos ácidos han permitido mantener la producción en las zonas costeras, cada vez más afectadas por el cambio climático.
Junto a los institutos de investigación, numerosos científicos han dedicado décadas enteras al estudio del arroz. En su modesta vivienda, el ingeniero Ho Quang Cua y sus colaboradores continúan observando nuevas variedades tras el éxito alcanzado por la serie ST.
Para obtener la variedad ST25, reconocida como “mejor arroz del mundo” en 2019, el equipo de investigación necesitó decenas de años de cruces, pruebas y selección en el campo.
Además del sabor y la calidad del grano, el grupo se centró en la capacidad de adaptación a las condiciones agrícolas de las zonas costeras afectadas por la salinidad. Para Ho Quang Cua, el verdadero valor de una variedad de arroz no reside únicamente en los premios internacionales, sino también en su capacidad de ayudar a los agricultores a mejorar sus ingresos y mantener su vínculo con la tierra.
La plataforma que impulsa el arroz
vietnamita hacia el mundo
Fuera de los laboratorios, el recorrido del arroz
continúa en los grandes campos de producción de An
Giang, Dong Thap, Can Tho o Ca Mau. Durante la cosecha,
las máquinas avanzan sin descanso entre los arrozales: el
grano recién recogido pasa directamente del campo a los
centros de secado y procesamiento.
De los laboratorios de investigación a los vastos arrozales del delta del Mekong, el arroz vietnamita de hoy es el resultado de décadas de innovación científica, transformación tecnológica y una visión de desarrollo sostenible. Más que un producto agrícola, se ha convertido en símbolo de la ambición de Vietnam de llevar su agricultura a un nuevo lugar en el mapa mundial.
En muchas zonas rurales, la imagen tradicional de los agricultores cosechando arroz a mano va quedando atrás. Hoy, amplios sistemas mecanizados acompañan todo el proceso productivo, desde la siembra y el cuidado de los cultivos hasta la cosecha.
Numerosas zonas ya emplean drones para fumigar, fertilizar y monitorear plagas. Los modelos de agricultura avanzada e inteligente se expanden cada vez más, permitiendo reducir costos, disminuir el impacto ambiental y aumentar la eficiencia productiva.
En la Cooperativa Nong Thuan Phat, los miembros cultivan actualmente unas 4 000 hectáreas de arroz, principalmente variedades de alta calidad destinadas a la exportación. Su directora, Nguyen Thi Cam Hong, explica que la vinculación con las empresas permite a los agricultores producir con mayor tranquilidad gracias a mercados estables, además de recibir apoyo técnico desde el inicio de las campañas agrícolas.
Uno de los principales socios es el Grupo Loc Troi. Según Vo Thanh Phong, representante de la empresa, el desarrollo de variedades adaptadas a cada región permitirá aumentar la eficiencia económica y responder mejor a las diversas demandas de los mercados extranjeros.
Dentro de esta cadena de cooperación, los modernos sistemas de procesamiento desempeñan un papel fundamental. En la planta de Thoai Son, perteneciente al Grupo Loc Troi, las líneas de secado, molienda y empaquetado funcionan casi de manera continua durante la cosecha.
De acuerdo con Bach Minh Quy, director de la planta, las instalaciones ocupan cerca de 90 000 metros cuadrados, con una capacidad de secado de entre 1 500 y 1 600 toneladas diarias, y de molienda de entre 450 y 500 toneladas al día.
La inversión en sistemas modernos de procesamiento contribuye a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, garantizar la calidad del grano y cumplir con las estrictas exigencias internacionales sobre trazabilidad y seguridad alimentaria.
Desde los puertos exportadores del sur, el arroz vietnamita ha llegado a mercados altamente exigentes como Japón, Estados Unidos, Australia y numerosos países europeos. En 2024, Vietnam exportó más de 9,18 millones de toneladas, alcanzando un valor superior a los 5 750 millones de dólares, la cifra más alta registrada hasta ahora. Más importante aún, el porcentaje de arroz aromático, arroz premium y variedades especiales continúa aumentando, reflejando una transición clara desde la exportación basada en volumen hacia un modelo centrado en el valor agregado.
En los inmensos arrozales del delta del Mekong, esos “granos de oro” siguen cultivándose gracias al conocimiento científico, la tecnología moderna y el trabajo incansable de los agricultores. Es precisamente allí donde el arroz nacional continúa afirmando la posición de Vietnam como una de las grandes potencias arroceras del mundo./.
Por VNP/Trung Khanh - Fotos: Le Minh y Nguyen Luan

















