Una marca que difunde el sabor del Tet vietnamita
Tras más de tres décadas de formación y desarrollo, la marca de dulces y confitería tradicional Bao Minh (Sociedad Anónima de Confitería Bao Minh) se ha convertido en una presencia familiar dentro de la cultura del Tet vietnamita (Año Nuevo Lunar). A partir de los valores heredados del oficio artesanal, ha sabido preservar los sabores típicos, al tiempo que innova de manera constante para acercar productos de mucha identidad culinaria vietnamita a los consumidores nacionales y al público internacional.
Para la señora Tinh, cada banh com (pastel de arroz verde), banh cha (un pastelito tradicional) o cada paquete de keo lac (un tipo de caramelo de cacahuete de Vietnam) no es solo un producto comercial, sino la cristalización de una cultura familiar, base esencial de la identidad de la marca. Precisamente, ese legado ha permitido a la compañía construir un sólido “capital de confianza”, estableciendo la diferencia frente a productos industriales fabricados en serie, carentes de conexión emocional.
El rasgo distintivo que ha consolidado su posición reside en la capacidad para armonizar la artesanía tradicional con la producción a gran escala. Convencida de que “la tradición sin innovación conduce al estancamiento”, la empresa apostó decididamente por la tecnología como motor de desarrollo. Bao Minh ha invertido en modernos complejos industriales de miles de metros cuadrados en Hanói y Ciudad Ho Chi Minh, incorporando avances científicos y técnicos en cada etapa del proceso productivo.
Gracias a ello, se resolvió uno de los mayores desafíos de la confitería tradicional: la seguridad alimentaria y la vida útil del producto. De conservarse solo unos pocos días, el banh com de Bao Minh puede hoy prolongar su vida útil conservando intactos su textura gomosa, su dulzor suave y su delicado aroma. La entidad garantiza la no utilización de colorantes ni aditivos industriales, empleando exclusivamente ingredientes naturales, como arroz verde fresco y judía mungo pura. Esta combinación entre el “alma rural” y los estándares modernos ha generado una ventaja competitiva sostenible.
Más allá de la calidad del producto, Bao Minh ha impulsado una clara estrategia de reposicionamiento de marca. Los tradicionales regalos rurales han sido elevados a la categoría de obsequios culturales, adecuados para espacios modernos y para las necesidades actuales. De este modo, sus elaboraciones están presentes en grandes cadenas de supermercados, como Big C, AEON y LotteMart, y se han convertido en una elección habitual en eventos culturales, celebraciones nupciales y actividades de diplomacia y relaciones exteriores.
Un hito significativo en su proceso de integración internacional fue la exportación de su primer lote al mercado norteamericano a finales de 2024 y comienzos de 2025. La presencia de banh com, banh phu the (pastel marido y mujer) y banh cha en festivales gastronómicos internacionales ha contribuido a reafirmar la capacidad de las empresas vietnamitas. Asimismo, el hecho de que seis productos hayan obtenido la certificación OCOP (programa de Cada comuna, un producto) de 4 estrellas, con vistas a alcanzar las 5 estrellas, abre oportunidades para acceder a mercados exigentes como Japón, China y Europa.
El espíritu de reinterpretar el patrimonio culinario se refleja en el diseño de los envases, especialmente en los sets de regalos para el Tet. Junto a los pasteles tradicionales, las líneas de mut Tet (Dulces de frutas confitadas para la festividad) elaboradas con ingredientes naturales, como calabaza, loto, coco, jengibre y cacahuete, se presentan en diversos conjuntos con significados de reunión familiar, prosperidad y buena fortuna, ideales como obsequios durante la celebración.
Según la señora Tinh, cada temporada de Tet, la compañía opera a plena capacidad, suministrando cientos de toneladas de productos al mercado, elaborados en líneas modernas y bajo estrictos estándares de seguridad alimentaria. Para Bao Minh, preservar la confitería tradicional no es solo una fortaleza comercial, sino también una forma de salvaguardar la memoria del Tet vietnamita, permitiendo que, se encuentre donde se encuentre, el consumidor pueda sentir plenamente el sabor de su hogar./.
- Por: VNP/Thao Vy - Fotos: Thanh Giang y archivos



















