Quang Phu Cau, aldea artesanal que conserva el espíritu del Tet
La aldea de inciensos de Quang Phu Cau (comuna de Ung Thien, Hanói) no solo produce artículos al servicio de las creencias espirituales, sino que también preserva un espacio cultural donde la memoria, la fe y las costumbres del pueblo vietnamita se transmiten y perduran a lo largo de generaciones.
En los días previos al Tet (Año Nuevo Lunar), la aldea de fabricación de inciensos de Quang Phu Cau entra en su período más ajetreado del año. Al visitar el lugar, los turistas perciben en el aire el aroma suave del agar, la canela y el anís estrellado. Son las fragancias familiares ligadas a la vida espiritual de los vietnamitas cada vez que llega la fiesta tradicional. Tras ellas se revela una aldea artesanal que existe desde hace más de un siglo, que conserva su tradición y, al mismo tiempo, se integra en el desarrollo de la industria cultural de la capital.
La elaboración de incienso en Quang Phu Cau está profundamente arraigada en la vida de la población local desde hace generaciones. En el pasado, todas las etapas se realizaban manualmente, desde la formación de las varitas, el teñido y el enrollado de incienso hasta el secado, con exigencia de mucho tiempo y esfuerzo. Pese a los cambios del tiempo, esta actividad sigue siendo un medio de subsistencia estrechamente vinculado a la comunidad local. Según representantes de las autoridades comunales, actualmente hasta el 70 % de los hogares participan en la producción de inciensos, lo que genera empleo y proporciona ingresos estables a miles de trabajadores.
En el período previo al Tet, las historias de los artesanos adquieren un significado especial. La artesana Mai, de cuarta generación dedicada al oficio, compartió tanto su orgullo como su inquietud: “Para elaborar un buen producto, el artesano sigue basándose en la dedicación y la experiencia transmitida por sus antepasados, especialmente en la selección de ingredientes, como la madera de agar, la canela y el anís estrellado, con el fin de preservar la fragancia natural y garantizar la seguridad. La maquinaria moderna ayuda a reducir las dificultades del trabajo, aumenta la productividad y permite obtener productos más uniformes, pero el espíritu del oficio sigue residiendo en las manos y la destreza de las personas”.
Gracias a las inversiones en tecnología, la productividad ha mejorado y los ingresos de la población se han estabilizado, y en algunos lugares alcanzan entre 500 000 y 700 000 de dongs al día. Esta adaptación muestra que una aldea artesanal tradicional no queda al margen de los cambios, sino que busca de manera proactiva formas de innovación para desarrollarse.
En los últimos años, el pueblo ha causado una fuerte impresión en los visitantes por su particular atractivo visual. Más allá de la calidad de los productos seguros, elaborados a partir de hierbas naturales, los caminos y patios donde se seca el incienso se han convertido en cuadros llenos de color. Varillas de incienso rojo, amarillo, verde y de otras tonalidades se disponen cuidadosamente formando el mapa de Vietnam con forma de “S”, la bandera nacional u otras figuras, creando un espacio que combina la tradición y la modernidad.
Con muchos años vinculados al oficio, Hung relató con entusiasmo que las varillas de inciensos de colores han traído una nueva alegría a los artesanos. El número de turistas está aumentando. Ellos visitan el sitio no solo para comprar sus productos favoritos y tomar fotografías, sino también para aprender sobre el proceso de elaboración y participar directamente en algunas etapas. La apertura de estas atracciones es una oportunidad para que los habitantes de Quang Phu Cau promuevan la esencia de su oficio.
Los inciensos de Quang Phu Cau se exportan actualmente a China, India, Malasia y el Reino Unido. Además, el sector turístico de la aldea aporta un doble beneficio a la localidad: impulsar la economía y contribuir a la preservación de los valores culturales tradicionales.
En el contexto de la vida moderna, la aldea de incienso de Quang Phu Cau se ha convertido en un ejemplo de cómo la preservación de los valores tradicionales puede ir de la mano con el desarrollo económico. La inclusión de este pueblo en la lista de destinos turísticos prioritario de las aldeas artesanales de Hanói abre nuevas oportunidades para la localidad, y también contribuye a conservar la memoria del Tet en la vida del pueblo vietnamita./.
Por Nguyen Huu Thong












