Pescados a la parrilla de Cua Lo, el sabor del mar

Pescados a la parrilla de Cua Lo, el sabor del mar

Desde la captura recién llegada al puerto hasta las brasas encendidas cada madrugada, los pescados a la parrilla de Cua Lo llevan consigo el sabor salobre del mar de Nghe An y la historia del sustento de los pescadores del centro de Vietnam. Sencillos y sin condimentos sofisticados, conquistan a los comensales por la frescura y dulzura naturales de los pescados y el aroma característico del carbón vegetal.

El puerto pesquero de Nghi Thuy, en Cua Lo, es una fuente de materias primas para el sector artesanal de procesamiento de productos pesqueros. Foto: TAT SON/VNP
Los turistas visitan y compran productos del mar en la aldea pesquera de Nghi Thuy, en Cua Lo. Foto: TAT SON/VNP
Además de sus atractivas playas de arena blanca, la zona costera de Cua Lo (Nghe An) también es conocida por sus pescados a la parrilla, un plato sencillo profundamente ligado a la vida de los pescadores del centro de Vietnam. Cuando las técnicas de conservación aún no estaban desarrolladas, los habitantes locales idearon la manera de asar las piezas sobre carbón vegetal para conservarlas durante más tiempo sin perder su sabor fresco y natural. Con el paso del tiempo, este método de preparación se convirtió en una expresión característica de la cultura gastronómica de Cua Lo.
Proceso de lavado y limpieza del pescado antes de su elaboración. Foto: TAT SON/VNP
El establecimiento de procesamiento de pescado a la parrilla atrae a numerosos visitantes y compradores. Foto: TAT SON/VNP
 
Para preparar unos buenos pescados a la parrilla, se requiere cuidado, tanto en la selección como en el manejo del fuego. Los pejes deben haber sido capturados ese mismo día, con los ojos aún brillantes y la carne firme. Según la temporada, se utilizan diferentes especies, como arenque, jurel, cobia, atún o caballa, siendo esta última la más apreciada. El producto prácticamente no se marina con condimentos ni se utilizan conservantes; simplemente se lava con agua ligeramente salada para eliminar el olor y conservar el sabor natural del mar. El carbón debe estar bien encendido y sin humo. Los pescadores dan la vuelta continuamente a cada pieza sobre las brasas hasta que alcanza aproximadamente un 80 % de cocción, dejando la piel dorada y aromática, mientras la carne conserva su dulzura, suavidad y jugosidad.
Proceso de asado de caballa sobre brasas incandescentes. Foto: TAT SON/VNP
Esta técnica de asado preliminar facilita la conservación y el transporte a lugares lejanos. Los ejemplares pequeños, como el arenque o el jurel, suelen consumirse calientes, envueltos en banh muot, de masa fina, o en papel de arroz, y acompañados de salsa de pescado concentrada con ajo y chile. La caballa a la parrilla, por su parte, puede utilizarse para preparar diversos platos habituales de las comidas familiares, como caballa frita crujiente con salsa de pescado y eneldo, estofada en olla de barro, estofada con pimienta verde o cocinada a fuego lento con galanga y hierba limón.
Proceso de asado de caballa sobre brasas incandescentes. Foto: TAT SON/VNP
El famoso plato de pescado a la parrilla, una especialidad de Cua Lo. Foto: TAT SON/VNP

Las brasas encendidas cada mañana en Cua Lo no solo proporcionan sustento a los habitantes locales, sino que también contribuyen a preservar el alma de la gastronomía de esta tierra del centro de Vietnam, marcada por el sol y los vientos. Desde los pescados frescos recién llegados al puerto hasta las piezas doradas y aromáticas sobre las brasas, este sencillo plato conserva el sabor del mar y la historia de la vida de los habitantes de Cua Lo./.

Por VNP/Tran Thanh Giang - Fotos: Tat Son


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