Oc Eo - Ba The en ruta hacia su reconocimiento como Patrimonio Mundial
Oculto bajo los sedimentos aluviales del sur de Vietnam, un antiguo centro de intercambio comercial comienza a emerger. Desde los hallazgos arqueológicos hasta la candidatura presentada ante la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), Oc Eo-Ba The traza un recorrido que busca situar el patrimonio vietnamita en el mapa de las civilizaciones del mundo.

Entre extensos arrozales a los pies del monte Ba The, en la provincia de An Giang, resulta difícil imaginar que este lugar fue, hace casi dos milenios, una ciudad dinámica y próspera. Sin embargo, bajo la tierra silenciosa, los vestigios de la cultura Oc Eo, vinculada al antiguo reino de Funan (siglos I-VII), salen progresivamente a la luz con cada excavación.
La Oc Eo es una de las tres grandes culturas de Vietnam, junto con la Dong Son en el norte y la Sa Huynh en el centro. Desarrollada entre los siglos II y VII, alcanzó su apogeo en el sur del país. El área de Oc Eo-Ba The fue uno de los principales centros comerciales internacionales del Sudeste Asiático, con vínculos comprobados con civilizaciones como China, India y Roma.
Desde que el arqueólogo Louis Malleret identificó el sitio en 1944, Oc Eo-Ba The se ha convertido en uno de los focos de investigación más relevantes sobre la historia antigua del Sudeste Asiático. Lo que parecía un simple estrato de sedimentos revela hoy una compleja historia de intercambio, conexión y desarrollo
Las evidencias arqueológicas muestran que, ya en los primeros siglos de nuestra era, existía aquí un núcleo urbano desarrollado, con una intensa actividad productiva y comercial. Ubicado en el corredor que conectaba el océano Índico con el Pacífico a través del istmo de Kra, el lugar funcionó como una auténtica estación de tránsito dentro de las redes comerciales entre Oriente y Occidente.
En las excavaciones han aparecido millones de fragmentos cerámicos, pequeñas piezas que conservan las huellas de rutas lejanas. Se han identificado objetos procedentes de Roma, India, China y Asia Occidental, lo que evidencia una red comercial que se extendía desde el Mediterráneo hasta Asia Oriental.
Según el profesor asociado Bui Minh Tri, director del Instituto de Estudios de Civilizaciones Asiáticas, los hallazgos en sitios como Nen Chua, Lung Lon o Go Giong Cat confirman de manera clara la existencia de flujos comerciales interregionales.
En una perspectiva más amplia, el profesor Nguyen Van Kim, miembro del Consejo Nacional del Patrimonio, subraya que estos descubrimientos constituyen pruebas sólidas del papel de Oc Eo y del reino de Funan como centros dinámicos, con una marcada vocación marítima y comercial.
Más allá de su función como nodo mercantil, Oc Eo-Ba The fue también un espacio de asentamiento a gran escala. Restos de estructuras arquitectónicas, áreas residenciales, talleres artesanales y un sistema de canales antiguos configuran una imagen vívida de la cotidianidad en aquella época.
Estos canales, aún visibles en los campos actuales, actuaban como auténticas arterias del sistema urbano. No solo facilitaban la agricultura, sino que también articulaban rutas de transporte fluvial que conectaban la ciudad con redes comerciales más amplias, consolidando su papel estratégico en la región.
El espacio cultural de Oc Eo no se limita a An Giang, sino que se extiende por todo el delta del Mekong y alcanza incluso regiones del centro-sur del país. Sitios en Dong Thap, Can Tho o Lam Dong revelan un sistema cultural interconectado, con múltiples centros en interacción.
En Can Tho, especialmente en la zona de Nhon Nghia, nuevos hallazgos han aportado piezas clave para completar este mosaico. Vestigios de asentamientos, actividades productivas y objetos característicos indican que la zona formaba parte de una red socioeconómica más amplia vinculada a la cultura Oc Eo.
La provincia de An Giang cuenta con 10 tesoros nacionales vinculados a la cultura Oc Eo. Entre ellos destacan el relieve del Buda Linh Son Bac, el anillo Nandin de Giong Cat, la cabeza del Buda Linh Son Bac y la sepultura en jarra Go Cay Tram, además de seis piezas conservadas en el museo provincial, como la estatua de Brahma de 37,5 metros de altura (siglos VI-VII) y una escultura de Buda en madera (siglos IV-VI).
En el plano espiritual, la vida de los habitantes de Oc Eo evidencia una notable convergencia cultural. Estatuas de Buda, deidades hindúes y conjuntos de linga-yoni muestran la coexistencia del budismo y el hinduismo, revelando una cosmovisión diversa y abierta.
Hoy en día, millones de objetos vinculados a la cultura Oc Eo están siendo preservados y estudiados, muchos de ellos reconocidos como tesoros nacionales, contribuyendo a reconstruir el perfil de una civilización que floreció en el sur de Vietnam.
Paralelamente, la conservación ha evolucionado de la mera protección a la “activación” del patrimonio. Iniciativas como museos al aire libre buscan acercar estos valores al público, mientras que las comunidades locales pasan de ser observadoras a protagonistas en la salvaguarda del legado.
La Resolución nº 80-NQ/TW del Buró Político (7 de enero de 2026) establece el objetivo de lograr el reconocimiento de cinco nuevos patrimonios por la Unesco. La cultura Oc Eo figura como uno de los proyectos prioritarios en esta estrategia.
Un hito clave se alcanzó a comienzos de 2026, cuando Vietnam presentó oficialmente el expediente de candidatura del sitio arqueológico Oc Eo-Ba The ante la Unesco para su reconocimiento como Patrimonio Mundial. El dossier destaca su valor universal excepcional, especialmente como punto de encuentro comercial y cultural en la historia regional.
Con un núcleo de unas 400 hectáreas dentro de un conjunto que supera las 1 400, el espacio ha entrado en la fase de evaluación internacional, un proceso que exige tanto rigor científico como capacidad efectiva de conservación y gestión.
Mientras el expediente se perfecciona conforme a estándares internacionales, los preparativos sobre el terreno avanzan para recibir a las misiones de evaluación.
Desde los estratos de tierra hasta su proyección global, Oc EoBa The transita de sitio arqueológico a patrimonio vivo. Su eventual inscripción no solo representaría un orgullo nacional, sino también un punto de convergencia de la memoria compartida de la humanidad, donde diversas civilizaciones dejaron su huella en el curso de la historia./.
Por VNP/Trung Khanh - Fotos: Le Minh, Thong Thien, Nguyen Luan, VNA y EFEO

























