Impresionante procesión del “rey falso” en el festival del templo Sai
En la comuna de Thu Lam (Hanói), en el animado ambiente de un festival tradicional, el ritual de la procesión del “rey falso” en el templo Sai ofrece una experiencia cultural única. Con solemnes procesiones, trajes coloridos y ceremonias llenas de simbolismo, la festividad no solo recrea recuerdos históricos ligados a la leyenda de la ciudadela de Co Loa, sino que también refleja la vitalidad duradera de la cultura rural vietnamita en la vida contemporánea.
El festival del templo Sai, con su ritual del “rey falso”, ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional, lo cual contribuye a preservar y difundir los valores tradicionales en la sociedad moderna.
Desde temprano, los caminos de la comuna de Thu Lam se llenan del sonido de tambores y gongs, mientras las banderas festivas ondean en el aire. Los pobladores y las comparsas se reúnen en la casa comunal y en el templo para preparar la ceremonia principal.
Desde temprano, los caminos de la comuna de Thu Lam se llenan del sonido de tambores y gongs, mientras las banderas festivas ondean en el aire. Los pobladores y las comparsas se reúnen en la casa comunal y en el templo para preparar la ceremonia principal.
El punto culminante del festival es la procesión del “rey falso”, para lo cual se elige a ancianos respetados que representarán al monarca, al señor y a los mandarines, vestidos con solemnes atuendos tradicionales.
El “rey falso” se sienta en el palanquín bajo un dosel ceremonial, escoltado por músicos, bailarines y funcionarios. La comitiva va por las calles del pueblo con trajes vistosos y música ritual vibrante, atrayendo a numerosos residentes y visitantes. El recorrido se detiene en Dong Chau, donde el monarca desciende y sube al montículo Vong para realizar un ritual de veneración a Duc Huyen Thien Tran Vu en el templo Sai.
Paralelamente, el palanquín del señor se dirige al templo Thuong para llevar a cabo otros rituales tradicionales, como la prueba de la espada y los tres golpes a una piedra, actos cargados de simbolismo en la creencia popular. Posteriormente, entra al templo para rendir culto a Cao Son Dai Vuong. Tras las ceremonias, el rey regresa a la casa comunal y se sienta en el trono entre los vítores de la gente.
Más que una simple procesión, el festival es una ocasión para que toda la comunidad tome parte en cada etapa de su preparación, desde la selección de los trajes hasta la organización de los rituales.
Esta participación colectiva ha permitido que el evento se conserve y se transmita de generación en generación, consolidando así la presencia del patrimonio cultural en la vida contemporánea./.
Por VNP/Cong Dat















