Hanói comienza el día con un modo de vida ecológico
Apenas amanece, ya muchos habitantes de Hanói están en las calles, junto a los lagos, en los parques o en las avenidas arboladas para hacer ejercicio, montar en bicicleta y disfrutar del aire fresco. Estos hábitos sencillos contribuyen a crear un modo de vida más sostenible en la capital.
Cuando los primeros rayos del sol acarician la superficie de los lagos, Hanói despierta con un ritmo tranquilo. Junto a los lagos, en los parques y bajo las hileras de árboles, los habitantes comienzan un nuevo día con sus actividades físicas favoritas. Un estilo de vida saludable y en armonía con la naturaleza se ha convertido en una de las características más representativas de la capital.
El nuevo día suele comenzar muy temprano. Con las calles apenas concurridas, los espacios verdes ya rebosan de vida. Alrededor del lago Hoan Kiem, un flujo constante de transeúntes pasea o corre por los senderos que lo rodean. Bajo los árboles centenarios, grupos de adultos mayores practican tai chi y ejercicios para mantenerse en forma, mientras que muchos jóvenes optan por hacer yoga o entrenamientos de alta intensidad para empezar la jornada con energía.
A medida que el sol asciende, el lago Oeste (Ho Tay) también se anima. Las bicicletas avanzan suavemente por la carretera que lo circunda, donde la brisa matinal lleva consigo el aire fresco del agua. Sobre la superficie del lago, practicantes de kayak y de remo avanzan con cada paletada bajo la luz del amanecer. Esas actividades no solo contribuyen a fortalecer la salud, sino que permiten además disfrutar apaciblemente de la belleza de la ciudad.
En los parques y las zonas residenciales, la mañana es un momento para fortalecer los lazos comunitarios. Las personas mayores charlan después de hacer ejercicio, los niños juegan con el balón junto a sus amigos y las familias disfrutan de unos momentos de tranquilidad antes de comenzar la jornada laboral y las clases. Gracias a ello, los espacios públicos están siempre llenos de risas y de energía positiva.
Esta cadencia de vida refleja una tendencia cada vez más evidente en Hanói: dar prioridad a la salud, acercarse a la naturaleza y disfrutar de los espacios verdes. Muchas personas optan por caminar o montar en bicicleta para los trayectos cortos, fomentando hábitos respetuosos con el medio ambiente y acordes con la modernidad.
Para los turistas internacionales, la mañana es momento ideal para descubrir una urbe muy diferente. Sin el bullicio de las horas punta, Hanói se muestra serena, con la superficie resplandeciente de sus lagos, las hileras de árboles que ofrecen sombra y el talante apacible de sus habitantes. Dar un paseo alrededor del lago Hoan Kiem, recorrer en bicicleta las calles que rodean el lago Oeste o simplemente sentarse en el banco de un parque permite comprender por qué los habitantes de Hanói sienten un aprecio tan especial por los entornos verdes.
La capital no solo es una ciudad de patrimonio y cultura, también deja una huella imborrable en el corazón de los visitantes extranjeros gracias a un estilo de vida que valora la salud, el equilibrio y la armonía entre las personas y la naturaleza.
Cada mañana, cuando la metrópoli despierta al ritmo de los pasos de los corredores, el rodar de las bicicletas y las paletadas sobre el agua, Hanói transmite un mensaje sencillo: vivir de manera sostenible comienza con los pequeños hábitos cotidianos./.
Por VNP/ Cong Dat



















