Banh gio, un sencillo regalo de las calles de Hanói
Desde hace mucho tiempo, el banh gio, un pastel tradicional vietnamita cocido al vapor, es uno de los sabores más familiares de la vida cotidiana de Hanói. Se disfruta por la mañana antes de comenzar la jornada laboral, como merienda por la tarde o como un reconfortante bocado caliente en las noches. La imagen de los vendedores ambulantes recorriendo las calles con el pregón “¡Banh gio caliente!” forma parte de la memoria de varias generaciones de hanoyenses.
Detrás de su aspecto sencillo se esconde la habilidad de quienes han conservado este oficio culinario durante generaciones. El banh gio se prepara con una masa elaborada a base de harina de arroz y almidón de tapioca, cocida lentamente con caldo de huesos hasta alcanzar una textura suave, sedosa y ligeramente translúcida. El relleno combina carne de cerdo picada, setas oreja de Judas, setas shiitake, chalotas y pimienta, creando un equilibrio entre un gusto intenso y un delicado aroma. Una vez envuelto cuidadosamente en hojas de plátano, el pastel se cuece al vapor. Al abrir la hoja mientras el banh gio aún está humeante, el vapor y su fragancia evocan una sensación de calidez y familiaridad que constituye uno de los sabores más entrañables de Hanói.Según Nguyen Thi Vinh, quien lleva muchos años elaborando banh gio en la calle Thuy Khue, este plato es apreciado por su sencillez, su practicidad y porque resulta adecuado para personas de todas las edades. Preparado con ingredientes sencillos y sin necesidad de condimentos sofisticados, ofrece una comida sustanciosa capaz de reconfortar el cuerpo y el ánimo.
Hoy en día, establecimientos tradicionales como el famoso “Banh gio del poste eléctrico” (banh gio cot dien), en la calle Ngo Thi Nham; el puesto de la señora Ich, en la calle Tue Tinh; así como los locales especializados de las calles Thuy Khue, Nguyen Cong Tru y Dong Cac, continúan atrayendo a numerosos comensales.
Para los visitantes internacionales, disfrutar de un banh gio recién hecho en una esquina de Hanói no constituye únicamente una experiencia gastronómica, sino también una forma de descubrir el ritmo pausado, la delicadeza y la calidez humana que distinguen a esta ciudad milenaria./.
Por VNP/Tran Thanh Giang






