Atención médica en zonas marítimas e insulares: pilar de apoyo en alta mar
La Delegación de Trabajo Nº 15, integrada por más de 200 representantes del Ministerio de Salud, el Ministerio de Justicia y la provincia de Khanh Hoa, realizó una visita de trabajo y entregó obsequios a los funcionarios, soldados y habitantes que viven y prestan servicio en el archipiélago de Truong Sa y en la plataforma DK1.
Durante esa estancia, el profesor y doctor Tran Van Thuan, viceministro de Salud, compartió sus impresiones sobre la situación actual de la atención sanitaria en las zonas marítimas e insulares, así como las orientaciones para su desarrollo en los próximos años.
Señor viceministro, ¿qué sensaciones le dejó este viaje a Truong Sa?
Al visitar las islas, pudimos percibir la vibrante vitalidad que existe en esos lugares. Estas tierras, que alguna vez estuvieron ligadas a innumerables sacrificios de nuestros antepasados, hoy lucen más verdes y más sólidas.
En especial, al reunirme con los médicos y el personal sanitario que prestan servicio allí, pude percibir con mayor claridad la grandeza de su labor silenciosa. Se han atendido casos clínicos complejos directamente en el lugar, gracias al apoyo especializado desde el continente mediante consultas a distancia. Esto demuestra que nuestra sanidad marítima e insular ha dado pasos gigantescos, permitiendo que tanto militares como civiles en las islas remotas tengan acceso a técnicas médicas mucho más modernas que en el pasado.
Creo que muchos vietnamitas anhelan visitar Truong Sa al menos una vez en la vida. Sin embargo, solo al presenciar con ojos propios la vida en este lugar, se logra comprender a fondo el sacrificio y la resiliencia de los oficiales, soldados y ciudadanos que, día y noche, defienden el mar y salvaguardan las islas. Ese sentimiento profundiza en cada uno de nosotros el amor y el orgullo por nuestra patria.
¿Cómo evalúa la cooperación entre la sanidad militar y la sanidad civil en la atención de la salud en Truong Sa durante los últimos años?
Puede decirse que la coordinación entre los servicios médicos militares y civiles ha dado resultados muy positivos. No solo el personal sanitario militar destacado en las islas ha cumplido eficazmente su misión, sino que numerosos hospitales e instituciones médicas del continente han participado de manera constante en la asistencia médica, la transferencia de tecnologías y las consultas especializadas.
Sin embargo, la realidad en las zonas marítimas e insulares presenta particularidades muy distintas a las del continente. Una emergencia médica en alta mar o en las islas a veces se convierte en una carrera contrarreloj frente al clima y la distancia. Por ello, es necesario elevar el nivel de coordinación en el futuro para que sea más estrecho y sincrónico.
El Ministerio de Salud continuará colaborando con el Ministerio de Defensa y las entidades pertinentes para establecer un mecanismo unificado de coordinación en materia de atención de urgencias, prevención y control de epidemias, así como respuesta a desastres en el mar. En este sentido, se prestará especial atención al perfeccionamiento del marco jurídico para las evacuaciones médicas por vía aérea, incluyendo recursos humanos, procedimientos y mecanismos financieros, con el fin de garantizar una respuesta rápida cuando surjan situaciones de emergencia.
Asimismo, deseamos reforzar aún más el sistema de telemedicina entre los hospitales de referencia del continente y los centros sanitarios de las islas, de modo que un mayor número de casos complejos pueda tratarse directamente en las islas sin necesidad de trasladar a los pacientes al continente.
En su opinión, ¿cuáles son las prioridades para implementar eficazmente el programa de desarrollo de la sanidad marítima e insular hasta 2030?
Considero que debemos reconocer claramente que la sanidad en las zonas marítimas e insulares no es solo una cuestión de bienestar social, sino que está estrechamente vinculada con la defensa, la seguridad y la soberanía nacional. Proteger la salud de los militares y habitantes que viven en las islas significa también contribuir a la defensa de la soberanía.
En los últimos años, el Ministerio de Salud, junto con otros ministerios y organismos, ha puesto en marcha numerosos programas de inversión destinados a la sanidad marítima e insular, obteniendo resultados positivos. Sin embargo, este ámbito no puede regirse por los mismos criterios que se aplican en el continente.
Por ejemplo, un puesto sanitario situado en medio del mar necesita contar con mayores reservas de medicamentos, equipos médicos y personal de apoyo. Por ello, es imprescindible establecer mecanismos específicos para las instalaciones sanitarias marítimas e insulares en materia de inversión pública, adquisición de equipamiento y asignación presupuestaria.
Además, debemos seguir fortaleciendo los sistemas de evacuación médica tanto por vía marítima como aérea. En los últimos años, numerosos vuelos en helicóptero han permitido trasladar a pacientes desde islas remotas al continente para recibir tratamiento oportuno. Ello refleja el gran esfuerzo del Estado por garantizar el derecho a la atención sanitaria de la población que vive en las zonas marítimas e insulares.
Sin embargo, a largo plazo, el objetivo más importante sigue siendo aumentar la capacidad de tratamiento directamente en las islas, para que tanto los habitantes como los soldados puedan recibir atención médica inmediata en los momentos decisivos.
En el desarrollo de la sanidad marítima e insular, ¿qué políticas considera necesarias para que los médicos y el personal sanitario permanezcan comprometidos con el trabajo en las islas?
Siento una profunda admiración por los médicos y el personal sanitario que trabajan en las zonas marítimas e insulares. No solo desempeñan el papel de profesionales de la salud, sino que, en muchas circunstancias, también representan un importante apoyo emocional para los oficiales, soldados y habitantes de estos territorios alejados.
Trabajar en una isla remota implica numerosas dificultades: estar lejos de la familia, afrontar limitaciones en las condiciones de vida y asumir una gran presión profesional. Aun así, muchas personas siguen dispuestas a postularse voluntariamente para prestar servicio en las islas. Desde mi punto de vista, se trata de una dedicación profundamente admirable.
En el futuro, el Ministerio de Salud continuará asesorando al Gobierno para perfeccionar las políticas especiales de incentivos destinadas al personal sanitario que trabaja en las islas, incluyendo mejoras en los ingresos, las condiciones laborales y las oportunidades de formación y desarrollo profesional.
Deseamos que quienes han dedicado su vocación y esfuerzo al servicio de las zonas marítimas e insulares no se vean desfavorecidos. El continente debe seguir siendo un sólido respaldo para que estos profesionales puedan desempeñar con tranquilidad su labor.
Muchas gracias
- Por Dinh Hang
- Fotos: Le Minh/VNP y Dinh Hang




























