07/02/2016 11:52 GMT+7 Email Print Like 0

Tet, una ocasión especial para exquisiteces culinarias

Hanoi, 6 feb (VNA)- Las carnes de cerdo, pollo, res y pescado, así como frutas y vegetales se dan cita en las mesas de los vietnamitas durante su fiesta del Tet (Año Nuevo Lunar), pero cada región tiene sus recetas.

Los norteños son muy selectivos acerca de sus comidas: nunca olvidan preparar un plato arroz cocido con momordica, en la creencia de que su color rojo les traerá felicidad y surte en el año que comienza, que en esta ocasión es del dragón.

También les fascina consumir banh chung, pasteles cuadrados de arroz glutinoso, cerdo y guisantes envueltos en hojas de banano y otras plantas, el cual, debido a su consistencia grasa se sirve a menudo con cebollas marinadas, lo que facilita su digestión, porque bueno es disfrutar, pero mejor aún cuidarse el estómago.

Otros platos tradicionales son pescado cocido con galanga, un condimento típico de la familia del jengibre, lo que lo hace afrodisíaco, carne de cerdo magra, pollo y gelatina de carne.

En la central ciudad de Hue, asiento alguna vez de la corte imperial, se registran cientos de platos creados por hacendosos maestros de cocina para que los monarcas los consumieran en el Año Nuevo Lunar y que, con el tiempo y, en especial, la revolución, han pasado a ser patrimonio de todos.

Hoy en las mesas de Hué, durante el Tet, no pueden faltar los banh tet, pasteles redondos de arroz glutinoso y otros elaborados con brotes de bambú, coco cubierto de sal y la pastelería de color amarillo especial para esponsales.

A diferencia del norte, en el sur el Tet llega en un clima tibio y soleado y las familias se reúnen en torno a las mesas a saborear el banh tet, que se sirve con cerdo asado con huevos cocidos y jugo de coco y se consume con abundancia cebollas saladas amargas.

Otro favorito de este festín de colores y sabores es el melón amargo rellena de carne, delicia culinaria con el valor añadido de ser considerada, además de nutritiva, capaz de curar muchas dolencias por las virtudes de esa fruta, un aserto a recibir con atención, cuenta habida del conocimiento asiático de la medicina verde.

Los alimentos que los vietnamitas preparan durante el festival del Tet son variados y, el tiempo que las familias pasan juntos disfrutándolos, --téngase en cuenta que los festejos se extienden una semana-- constituyen momentos inolvidables, preparatorios de la primavera, el momento del renacer de todas las cosas. 
VNA/VNP