Desde los laboratorios de mejoramiento genético en el delta del Mekong hasta los mercados más exigentes del mundo, el arroz vietnamita es fruto de casi medio siglo de investigación científica, innovación tecnológica y una estrecha articulación entre científicos, agricultores y empresas. Ese esfuerzo conjunto ha permitido a Vietnam afianzar su posición como una de las grandes potencias arroceras del mundo.
Desde los laboratorios de mejoramiento genético en el delta del Mekong hasta los mercados
más exigentes del mundo, el arroz vietnamita es fruto de casi medio siglo de investigación
científica, innovación tecnológica y una estrecha articulación entre científicos, agricultores y
empresas. Ese esfuerzo conjunto ha permitido a Vietnam afianzar su posición como una de
las grandes potencias arroceras del mundo.
Casi medio siglo de ciencia al servicio
del arroz
Desde hace mucho tiempo, los vietnamitas llaman
al arroz “el grano de oro de los campos”, una metáfora
sencilla para expresar el valor de un alimento que ha
sustentado a generaciones enteras y que hoy contribuye
a proyectar el nombre de Vietnam en el mundo.
Vista panorámica de los arrozales de Hon Dat, una de las principales zonas productoras de arroz
de exportación de la provincia de An Giang.
FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Ingenieros agrónomos del Instituto del Arroz del Delta del Mekong seleccionan granos con resistencia a la sequía y a la salinidad para desarrollar nuevas variedades de arroz adaptadas a las condiciones naturales del Sur de Vietnam. Foto: Nguyen Luan/VNP
Detrás de los blancos granos de arroz provenientes
del delta del Mekong, presentes en las mesas de millones
de familias en numerosos países, existe un largo proceso
de investigación científica y renovación tecnológica.
El Instituto del Arroz del Delta del Mekong ha realizado importantes
aportes en la investigación y aplicación
de avances científicos y tecnológicos a
la producción, especialmente en el sur
del país, principal región agrícola de
Vietnam. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Ingenieros del centro realizan procesos de selección molecular y
cruzamiento para desarrollar nuevas
variedades de arroz de alta calidad.
FOTO: L
E MINH/VNP
En las áreas de investigación del Instituto del Arroz del Delta del Mekong, las bandejas de semillas están cuidadosamente identificadas con códigos y detallados registros sobre capacidad de crecimiento, resistencia a plagas y enfermedades, aroma, calidad del grano y rendimiento. Cada variedad es el resultado de años de cruces, ensayos y selección.
Fundado en 1977, la entidad desempeña el papel
de principal centro nacional de investigación arrocera,
encargado del desarrollo de nuevas variedades y de la
transferencia tecnológica para el sur del país, región que
produce más de la mitad del arroz nacional y cerca del 90
% del arroz exportado por Vietnam.
El doctor Tran Dinh Gioi, jefe del Departamento de
Genética y Mejoramiento Vegetal de la institución, señala
que el cambio climático está imponiendo exigencias
completamente nuevas al sector arrocero. Si antes el
objetivo principal era aumentar la producción para
garantizar la seguridad alimentaria, hoy las variedades
deben responder simultáneamente a criterios de
rendimiento, calidad, adaptación a suelos salinos y
ácidos, resistencia a plagas y adecuación a los estándares
internacionales de exportación.
El doctor Tran Dinh Gioi (derecha), jefe del Departamento de Genética y Mejoramiento Vegetal del Instituto del Arroz del Delta del Mekong, supervisa el
crecimiento de nuevas variedades en el vivero. FOTO: LE MINH/VNP
En laboratorios de cultivo y zonas experimentales,
continúan desarrollándose nuevas líneas de arroz
mediante técnicas de biología molecular, tecnologías modernas de selección genética y sistemas de datos
destinados a la evaluación varietal.
Gracias a estos esfuerzos, cientos de nuevas variedades
han sido incorporadas a la producción, transformando
profundamente el paisaje agrícola del oeste vietnamita. Si anteriormente el rendimiento promedio apenas
alcanzaba entre dos y tres toneladas por hectárea, hoy
supera las seis toneladas. En varias zonas de cultivo
avanzado, las variedades de alta calidad pueden
incluso sobrepasar las diez toneladas por hectárea en
condiciones óptimas.
Además de elevar la productividad, las variedades
resistentes a la salinidad y a los suelos ácidos han
permitido mantener la producción en las zonas costeras,
cada vez más afectadas por el cambio climático.
Especialistas agrícolas de la institución realizan la selección de semillas en el vivero para el injerto y cruzamiento de nuevas variedades de arroz de alto rendimiento.
FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Control de calidad del arroz en el laboratorio de la entidad. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Bandejas de plántulas cultivadas en laboratorio en el instituto. FOTO: LE MINH/VNP
Junto a los institutos de investigación, numerosos
científicos han dedicado décadas enteras al estudio del
arroz. En su modesta vivienda, el ingeniero Ho Quang
Cua y sus colaboradores continúan observando nuevas
variedades tras el éxito alcanzado por la serie ST.
Para obtener la variedad ST25, reconocida como
“mejor arroz del mundo” en 2019, el equipo de
investigación necesitó decenas de años de cruces,
pruebas y selección en el campo.
Además del sabor y la calidad del grano, el grupo se
centró en la capacidad de adaptación a las condiciones
agrícolas de las zonas costeras afectadas por la
salinidad. Para Ho Quang Cua, el verdadero valor de
una variedad de arroz no reside únicamente en los
premios internacionales, sino también en su capacidad
de ayudar a los agricultores a mejorar sus ingresos y
mantener su vínculo con la tierra.
La plataforma que impulsa el arroz
vietnamita hacia el mundo
Fuera de los laboratorios, el recorrido del arroz
continúa en los grandes campos de producción de An
Giang, Dong Thap, Can Tho o Ca Mau. Durante la cosecha,
las máquinas avanzan sin descanso entre los arrozales: el
grano recién recogido pasa directamente del campo a los
centros de secado y procesamiento.
Vo Thanh Phong, representante del Grupo Loc Troi, junto con agricultores de Hon Dat, verifica la calidad del arroz antes de su
traslado a la planta procesadora. FOTO: LE MINH/VNP
En los campos de Hon Dat (An Giang), desde la operación de maquinaria y el embolsado hasta el transporte del grano a la planta
procesadora, todo funciona de manera sincronizada gracias al apoyo
tecnológico. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Agricultores de Hon Dat operan cosechadoras en los campos arroceros. FOTO: LE MINH/VNP
De los laboratorios de investigación a los vastos arrozales del delta del
Mekong, el arroz vietnamita de hoy es el resultado de décadas de innovación
científica, transformación tecnológica y una visión de desarrollo sostenible.
Más que un producto agrícola, se ha convertido en símbolo de la ambición
de Vietnam de llevar su agricultura a un nuevo lugar en el mapa mundial.
En muchas zonas rurales, la imagen tradicional de
los agricultores cosechando arroz a mano va quedando
atrás. Hoy, amplios sistemas mecanizados acompañan
todo el proceso productivo, desde la siembra y el cuidado
de los cultivos hasta la cosecha.
Numerosas zonas ya emplean drones para fumigar,
fertilizar y monitorear plagas. Los modelos de agricultura
avanzada e inteligente se expanden cada vez más, permitiendo reducir costos, disminuir el impacto ambiental y
aumentar la eficiencia productiva.
En la Cooperativa Nong Thuan Phat, los miembros cultivan
actualmente unas 4 000 hectáreas de arroz, principalmente
variedades de alta calidad destinadas a la exportación. Su
directora, Nguyen Thi Cam Hong, explica que la vinculación
con las empresas permite a los agricultores producir con mayor
tranquilidad gracias a mercados estables, además de recibir apoyo
técnico desde el inicio de las campañas agrícolas.
Vista panorámica de la planta procesadora de arroz del Grupo Loc Troi, en la provincia de An Giang. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Uno de los principales socios es el Grupo Loc Troi. Según
Vo Thanh Phong, representante de la empresa, el desarrollo
de variedades adaptadas a cada región permitirá aumentar la eficiencia económica y responder mejor a las diversas
demandas de los mercados extranjeros.
Dentro de esta cadena de cooperación, los modernos
sistemas de procesamiento desempeñan un papel
fundamental. En la planta de Thoai Son, perteneciente
al Grupo Loc Troi, las líneas de secado, molienda y
empaquetado funcionan casi de manera continua
durante la cosecha.
Trabajadores de la planta procesadora inspeccionan la calidad del arroz tras el secado y pulido. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
Línea de empaquetado de arroz ST25 para exportación en el delta del Mekong. FOTO: NGUYEN LUAN/VNP
De acuerdo con Bach Minh Quy, director de la
planta, las instalaciones ocupan cerca de 90 000 metros
cuadrados, con una capacidad de secado de entre 1 500 y
1 600 toneladas diarias, y de molienda de entre 450 y 500
toneladas al día.
La inversión en sistemas modernos de procesamiento
contribuye a reducir las pérdidas posteriores a la cosecha, garantizar la calidad del grano y cumplir con las
estrictas exigencias internacionales sobre trazabilidad y
seguridad alimentaria.
Desde los puertos exportadores del sur, el arroz
vietnamita ha llegado a mercados altamente exigentes
como Japón, Estados Unidos, Australia y numerosos
países europeos. En 2024, Vietnam exportó más de 9,18 millones de toneladas, alcanzando un valor superior a
los 5 750 millones de dólares, la cifra más alta registrada
hasta ahora. Más importante aún, el porcentaje de
arroz aromático, arroz premium y variedades especiales
continúa aumentando, reflejando una transición clara
desde la exportación basada en volumen hacia un
modelo centrado en el valor agregado.
En los inmensos arrozales del delta del Mekong, esos “granos de oro” siguen cultivándose gracias al conocimiento científico, la tecnología moderna y el trabajo incansable de los agricultores. Es precisamente allí donde el arroz nacional continúa afirmando la posición de Vietnam como una de las grandes potencias arroceras del mundo./.
Por VNP/Trung Khanh - Fotos: Le Minh y Nguyen Luan