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Vietnam define la configuración de una nación marítima fuerte

El líder vietnamita To Lam propuso una nueva visión estratégica para convertir a Vietnam en una nación marítima fuerte, impulsando la economía azul, la energía eólica marina, la transformación digital y el desarrollo sostenible.
Reconociendo la economía marítima como uno de sus pilares estratégicos, la urbe centrovietnamita de Da Nang aspira a convertirse en una megaciudad costera de clase mundial. (Foto: VNA)

Durante una reunión del Comité Directivo Central para evaluar la implementación de la Resolución No. 36-NQ/TW sobre la Estrategia para el Desarrollo Sostenible de la Economía Marítima de Vietnam, el secretario general del Partido Comunista y presidente del país, To Lam, subrayó la necesidad de definir con claridad la “configuración de una nación marítima fuerte en el siglo XXI”.

Esta orientación no solo servirá de base para la elaboración de una nueva resolución sobre el desarrollo marítimo, sino que también plantea la exigencia de renovar el pensamiento estratégico para hacer del mar un espacio fundamental para el desarrollo nacional.

Vietnam posee importantes ventajas marítimas gracias a su ubicación geoestratégica y una larga tradición histórica vinculada al mar. Tras más de cinco años de implementación de la Resolución 36, el país ha obtenido avances en el desarrollo de la economía marítima, la mejora de las condiciones de vida de las comunidades costeras, el fortalecimiento de la defensa y la seguridad, así como en la protección de la soberanía marítima e insular.

Sin embargo, el potencial y las ventajas del mar aún no se aprovechan plenamente, mientras persisten limitaciones en materia de instituciones, infraestructura, tecnología, recursos humanos y modelos de gobernanza.

De acuerdo con la orientación planteada por To Lam, el desarrollo marítimo en la nueva etapa debe pasar de una lógica centrada en la explotación de recursos a una visión de construcción de un espacio nacional integral de desarrollo marítimo. El mar debe concebirse no solo como un ámbito económico, sino también como un espacio que integra objetivos de crecimiento, protección ambiental, ciencia y tecnología, defensa, seguridad e integración internacional.

Una nación marítima fuerte en el siglo XXI debe sustentarse en una economía azul moderna, con alta productividad y elevado valor agregado; ecosistemas marinos protegidos y restaurados; sistemas de ciudades costeras, puertos, logística, energías renovables, turismo marítimo y acuicultura de alta tecnología organizados en cadenas de valor; así como en un modelo moderno de gobernanza basado en datos, transformación digital e inteligencia artificial.

La economía azul se considera una tendencia inevitable. El desarrollo marítimo ya no puede depender de la explotación intensiva de recursos ni del sacrificio del medio ambiente en favor del crecimiento económico. Debe basarse en la conservación de los ecosistemas y la biodiversidad, así como en el impulso de sectores con alto valor agregado, entre ellos la energía eólica marina, la acuicultura de alta tecnología y el turismo marítimo inteligente y sostenible.

Modelo de cultivo industrial de camarones en la provincia de Quang Ninh. Foto: VNA

 

Modelo de cultivo industrial de camarones en la provincia de Quang Ninh. Foto: VNA

La energía eólica marina se perfila como un sector con gran potencial, capaz de contribuir a la seguridad energética, el cumplimiento del objetivo de emisiones netas cero (Net Zero) y la creación de nuevos motores de crecimiento económico. Al mismo tiempo, el sector pesquero debe orientarse hacia modelos sostenibles, incorporar tecnologías avanzadas y desarrollar una marca de “productos pesqueros verdes” que cumpla con los estándares internacionales. Por su parte, el turismo costero debe avanzar hacia modelos ecológicos y comunitarios que combinen desarrollo económico con protección ambiental y preservación de la cultura marítima.

Otro aspecto fundamental es vincular el desarrollo de la economía marítima con los objetivos de neutralidad de carbono mediante la modernización ecológica del transporte marítimo, el desarrollo de puertos verdes, el uso de combustibles limpios y la aplicación de tecnologías de eficiencia energética. Asimismo, resulta necesario fortalecer la protección y restauración de ecosistemas como los manglares, las praderas marinas y los arrecifes de coral, considerados importantes reservorios naturales de carbono y elementos clave para la adaptación al cambio climático.

Para alcanzar estos objetivos, será necesario establecer un modelo moderno de gobernanza marítima basado en sistemas nacionales de datos sobre dicho entorno, planificación espacial al respecto, mecanismos de coordinación intersectorial y una mayor aplicación de la ciencia y la tecnología. También será indispensable desarrollar recursos humanos de alta calidad, promover la investigación marina, ampliar la cooperación internacional y movilizar recursos sociales para impulsar la economía azul.

El mensaje de To Lam pone de relieve que el desafío actual va más allá de la evaluación de una resolución. Se trata de construir una nueva visión estratégica que convierta al mar en un motor fundamental para un desarrollo rápido y sostenible, transformando el potencial marítimo en una verdadera fortaleza nacional y combinando crecimiento económico, protección ambiental, defensa de la soberanía y fortalecimiento de la posición de Vietnam en el siglo XXI./.


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