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Vietnam apuesta por ampliar el espacio fiscal para sostener el crecimiento económico

El Gobierno de Vietnam apuesta por la inversión pública en megaproyectos de infraestructura, la reducción del IVA y el control de la evasión fiscal para acelerar el PIB.
Producción de componentes electrónicos en la empresa Star Engineers Vietnam, en el Parque Industrial Binh Xuyen I (Phu Tho). (Foto: VNA)

Vietnam busca transformar la política fiscal en uno de los principales motores del crecimiento económico, en un momento en que el país se propone alcanzar una expansión superior al 10% en 2026. Más allá de garantizar el equilibrio presupuestario, el objetivo ahora es utilizar los recursos públicos para estimular la inversión, ampliar la capacidad productiva y crear un efecto multiplicador sobre la economía.

​Durante los primeros cuatro meses de 2026, los ingresos del presupuesto estatal se estimaron en 1,114 billones de dongs, equivalentes a unos 42,4 mil millones de dólares, cifra que representa el 44% de la meta anual y un incremento interanual del 15,2%. Estos resultados reflejan un margen fiscal todavía favorable. Sin embargo, especialistas consideran que el debate ya no gira en torno a cuánto recaudar, sino a cómo utilizar el gasto público de manera más eficiente para sostener el crecimiento a largo plazo.

​En el primer trimestre del año, el Producto Interno Bruto (PIB) vietnamita creció un 7,83%, un resultado considerado positivo frente a la incertidumbre de la economía global, aunque todavía insuficiente para cumplir el objetivo anual de dos dígitos. Según el escenario previsto por las autoridades, la economía deberá acelerar significativamente en los próximos meses, con tasas de crecimiento cercanas al 10,5% en el segundo trimestre, 10,6% en el tercero y 10,74% en el cuarto.

La directora de la Oficina Nacional de Estadísticas del Ministerio de Finanzas, Nguyen Thi Huong, afirmó que el país aún dispone de importantes motores de crecimiento, especialmente a través de la inversión pública, considerada el “capital semilla” para impulsar el desarrollo de largo plazo.

​En este sentido, el Gobierno prevé concentrar los recursos públicos de 2026 en grandes proyectos de infraestructura, entre ellos el aeropuerto Long Thanh, el ferrocarril de alta velocidad, autopistas, carreteras de circunvalación y un complejo urbano deportivo olímpico. Las autoridades esperan que estas obras generen un fuerte impacto sobre la actividad económica y la competitividad del país.

​Diversos estudios muestran que cada dong invertido en infraestructura pública puede generar entre 1,5 y 2 dongs de valor agregado indirecto, gracias a la reducción de costos logísticos, la agilización del transporte de mercancías y la ampliación del espacio productivo para las empresas. No obstante, persisten desafíos vinculados al lento desembolso de recursos y a la existencia de capitales pendientes de ejecución, lo que obliga a acelerar las reformas administrativas y reforzar la disciplina en la implementación de proyectos.

​En materia tributaria, la estrategia del Gobierno se orienta a ampliar la base impositiva en lugar de aumentar las tasas fiscales, al tiempo que intensifica el combate contra la evasión y las pérdidas tributarias. El comercio electrónico, con un valor estimado de 31 mil millones de dólares, figura entre los sectores que requieren una supervisión más estricta debido a la dispersión y complejidad de sus transacciones.

El proyecto del complejo de apartamentos del río Ca Ty (barrio de Binh Thuan), con una inversión total de 798 mil millones de dongs, acelera su ritmo de construcción. (Foto: VNA)

​Los expertos también señalan que la economía informal representa cerca del 30% del PIB nacional, lo que evidencia un amplio margen para expandir la recaudación si este sector se incorpora progresivamente a la economía formal. Aunque Vietnam cuenta con unos cinco millones de hogares dedicados a actividades comerciales, la transición hacia empresas formalmente registradas sigue siendo limitada.

​Paralelamente, las autoridades fiscales refuerzan el control sobre las prácticas de transferencia de precios en el sector de inversión extranjera y revisan los incentivos tributarios para priorizar sectores de alto valor agregado, como los semiconductores, la economía verde y las tecnologías avanzadas.

​El viceministro de Finanzas Cao Anh Tuan indicó que continuarán aplicándose medidas de apoyo como la reducción del impuesto al valor agregado (IVA), la disminución de los alquileres de tierras y el aumento del umbral de ingresos para pequeños negocios, con el propósito de estimular la producción, fortalecer la demanda interna y consolidar las fuentes de ingresos a largo plazo. Asimismo, destacó que el sector tributario seguirá avanzando en la modernización administrativa y la transformación digital.

​Por su parte, el profesor y doctor Hoang Van Cuong, vicepresidente del Consejo Estatal de Profesores, sostuvo que la política fiscal debe asumir un papel más activo en la conducción del crecimiento económico. A su juicio, la continuidad e incluso la ampliación selectiva de las reducciones de impuestos y tasas permitirá aliviar los costos empresariales, sostener la producción y fomentar nuevas inversiones.

​Ante las crecientes necesidades de financiamiento, Vietnam también apuesta por una gestión más flexible de la deuda pública y del déficit presupuestario. Especialistas consideran que aceptar déficits moderados puede ser viable siempre que los recursos se destinen a inversiones capaces de generar crecimiento suficiente para compensar el aumento de la deuda.

​Además de la emisión de bonos gubernamentales de largo plazo, el país está ampliando el acceso a financiamiento internacional preferencial para proyectos de infraestructura y transición verde. Paralelamente, se estudian nuevas herramientas como el mercado de certificados de carbono y las plataformas de intercambio de activos digitales para ampliar el espacio fiscal en el futuro.

El Ministerio de Finanzas continúa perfeccionando el escenario económico para 2026 y coordinando sus políticas con las medidas monetarias y macroeconómicas, con el objetivo de alcanzar un crecimiento de dos dígitos sin comprometer la estabilidad macroeconómica.

​Para los especialistas, el crecimiento sostenido de dos dígitos no es una meta de corto plazo, sino el resultado de un proceso continuo de inversión y reformas, en el que cada recurso presupuestario debe convertirse en una inversión capaz de generar valor agregado y fortalecer el desarrollo sostenible de la economía vietnamita./.


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