Situada a orillas del río Thu Bon, cerca del casco antiguo de Hoi An, la aldea alfarera de Thanh Ha es uno de los pueblos artesanales más antiguos de la región central de Vietnam. A lo largo de más de cinco siglos, sus artesanos han preservado técnicas de producción completamente manuales, utilizando arcilla extraída de las riberas del río para crear artículos sencillos y auténticos, impregnados de la identidad cultural tradicional.
Ubicada a unos dos kilómetros al oeste del casco antiguo de Hoi An, Thanh Ha pertenecía antiguamente al barrio del mismo nombre, en la ciudad de Hoi An (provincia de Quang Nam), y en la actualidad forma parte del barrio de Hoi An Tay, en la urbe de Da Nang. Desde hace tiempo, ha sido reconocida como una de las aldeas artesanales más representativas de la región. Su entorno rural apacible, los hornos de cerámica siempre encendidos y el sonido característico del torno han acompañado a generaciones de sus habitantes.
A lo largo de más de cinco siglos, la aldea de Thanh Ha aún conserva su oficio artesanal.
Según documentos históricos, hace más de 500 años, varias familias, como Nguyen Van, Nguyen Viet, Nguyen Duc, Nguyen Kim, Nguy Nhu, Bui Phuoc, Vo Dinh, Vo Van y Nguyen Tan, emigraron desde Thanh Hoa y Nghe An a esta zona, donde fundaron la aldea y el oficio de la cerámica, que con el tiempo se convirtió en un medio de vida esencial para la población.
En 2025, la aldea alfarera fue distinguida como “Mejor destino de turismo comunitario”.
En el séptimo año del reinado de Canh Hung (1746), la alfarería allí entró en una etapa de gran desarrollo. En aquel entonces, la comunidad de Minh Huong en Hoi An solía adquirir productos de la aldea, tanto para uso cotidiano como para ofrecerlos como obsequios a funcionarios. El libro “Dai Nam nhat thong chi”, de la dinastía Nguyen, también registró la cerámica de Thanh Ha como un producto destacado de la región de Quang Nam. Numerosos artesanos locales recibieron títulos y rangos honoríficos de la corte Nguyen, lo que evidencia la importancia del oficio en la vida económica y cultural de la época.
Uno de los rasgos más distintivos de sus productos es que todos se elaboran completamente a mano, sin moldes ni esmaltes. La materia prima principal es una arcilla marrón, altamente plástica y con gran capacidad de adhesión, extraída a lo largo del río Thu Bon. Tras ser cuidadosamente mezclada y amasada hasta alcanzar una textura fina, la arcilla se modela en el torno gracias a la destreza de los artesanos. Posteriormente, las piezas se cuecen en hornos de leña, adquiriendo tonos naturales característicos, como rojo ladrillo, marrón amarillento o rojo oscuro.
Thanh Ha ha conservado su carácter antiguo, pero también se mantiene al día con las nuevas tendencias en la cerámica.
En los últimos años, con el desarrollo del turismo en Hoi An, el oficio ha encontrado renovadas oportunidades de revitalización. Muchos artesanos han creado nuevas líneas de productos, entre ellas estatuillas, relieves, jarrones, figuras decorativas, máscaras y lámparas, para satisfacer la demanda de los visitantes. Algunas piezas se exportan a Japón, abriendo nuevas perspectivas para la aldea.
Según el artesano Nguyen Sau, la singularidad de la cerámica de Thanh Ha radica en su materia prima. “Si la cerámica de Tho Ha (Bac Ninh) se elabora con arcilla verde, la de Bat Trang (Hanói) con arcilla blanca y la de Phu Lang (Bac Ninh) con arcilla amarillo marrón, la de Thanh Ha utiliza una arcilla marrón muy flexible y con gran cohesión. Antiguamente, también fue producto ofrecido a la corte real”, explicó.
Los hornos tradicionales y las antiguas técnicas de preparación de la arcilla aún se conservan en Thanh Ha.
Actualmente, cuenta con más de 100 hogares y más de 200 personas involucradas en actividades relacionadas con esta labor. Los turistas pueden visitar los hornos tradicionales, y también participar directamente en el proceso de elaboración. Nguyen Thu Phuong, profesora de la escuela primaria quynh Mai (Hanói), expresó su satisfacción tras confeccionar por primera vez un pequeño jarrón bajo la guía de un artesano, y señaló que la experiencia le brindó nuevas ideas para organizar visitas educativas para sus alumnos.
Horno tradicional de cerámica en Thanh Ha.
Gracias a sus destacados valores culturales, Thanh Ha ha sido reconocida como una aldea tradicional a nivel provincial. El oficio de la alfarería ha sido inscrito en la lista del Patrimonio Cultural Intangibles Nacional por el Ministerio de Cultura, Deportes y Turismo. En particular, esta aldea alfarera fue distinguida como “Mejor destino de turismo comunitario”, en reconocimiento a sus esfuerzos por preservar y promover los valores tradicionales./.