Puestos en el mercado del Tet exhibidos en el Centro de Cultura y Arte, en el número 22 de la calle Hang Buom. (Foto: Kim Lieu/VOV5) |
El Centro de Cultura y Arte, situado en el número 22 de la calle Hang Buom, se transforma estos días en una auténtica casa tradicional vietnamita. La arquitectura de madera, finamente tallada, y el mobiliario clásico como la tarima, el juego de salón, el altar familiar y la vitrina, reproducen con fidelidad el ambiente de una vivienda antigua. La decoración propia del Tet, con jarrones de flores de melocotón, macetas de kumquat y pinturas folclóricas, completa un conjunto armónico que resulta, a la vez, singular y profundamente familiar.
Sobre esta recreación, Ngo Thi Thuy Duong, jefa de la Junta de Administración del Lago Hoan Kiem y del Casco Antiguo de Hanói, señaló: “Hemos recreado una casa tradicional de tres estancias, característica del norte de Vietnam, prestando una atención especial al altar de culto a los antepasados. La ambientación se inspira en una vivienda de madera con paneles caligrafiados y pareados tradicionales, decorada con flores de melocotón, árboles de kumquat, flores de narciso y otros objetos profundamente familiares para los vietnamitas, todo ello integrado en pleno casco antiguo”.
Turistas disfrutando del ambiente festivo del Tet. (Foto: Kim Lieu/VOV5) |
El culto a los antepasados constituye uno de los rasgos esenciales de la cultura vietnamita, tanto en el pasado como en la actualidad. Por ello, el altar familiar es considerado el espacio más sagrado del hogar, aquel que recibe mayor cuidado y en el que se expresa el respeto y la gratitud hacia los ancestros.
En su disposición central destaca el incensario, acompañado al fondo por tablillas o retratos ancestrales. Durante las celebraciones del Tet, cada familia prepara el altar con la bandeja de cinco frutas, símbolo de abundancia y paz para el nuevo año; el banh chung y el banh day, pasteles de arroz glutinoso que representan el Cielo y la Tierra; así como flores de melocotón y crisantemos en jarrones de cerámica, junto con vino, hojas de betel y otras ofrendas tradicionales.
El artista Nguyen Manh Duc, quien participó directamente en la recreación del espacio del Tet tradicional, explicó el significado simbólico de la decoración del altar: “El espacio de culto en los hogares vietnamitas no es únicamente un lugar para formular deseos de prosperidad, sino también un vínculo simbólico entre el mundo de los vivos y el de los ancestros. Especialmente durante el Tet, las personas dejan atrás desacuerdos y tensiones para reunirse. Más que un ámbito estrictamente espiritual, se trata de un espacio que invita a la reflexión cultural y a una plena inmersión en el ambiente del Año Nuevo”, manifestó.
El altar es el lugar con la decoración más especial de la antigua casa. (Foto: Kim Lieu/VOV5) |
Paralelamente al espacio doméstico, el mercado tradicional de Tet del delta del norte cobra vida a través de distintos puestos temáticos, decorados con faroles rojos, pareados y flores de melocotón. Los visitantes pueden encontrar desde gastronomía típica como banh chung y dulces del Tet, té de loto hasta artesanías tradicionales, como lacados de Ha Thai, sombreros del pueblo Chuong, pinturas populares de Dong Ho, abanicos de papel de Chang Son o figuras de to he, un juguete folclórico comestible elaborado con harina de arroz.
El área dedicada a la caligrafía ocupa un lugar central. Allí, los maestros preparan tinta y papel rojo para escribir caracteres auspiciosos que se regalan al inicio del año. Este espacio no solo recrea el mercado de antaño, sino que también reafirma el valor de los oficios tradicionales en la vida urbana contemporánea.
Cu Thi Thu Thuy, jefa del Club de Excelencia de los Oficios Vietnamitas, dijo: “Hemos concebido estos puestos con el propósito de presentar a los visitantes las tradiciones del Tet de antaño: colgar pinturas populares, degustar té, practicar la caligrafía y decorar los espacios según el estilo del norte. En el centro se sitúa el área destinada a solicitar y otorgar caracteres auspiciosos al inicio del año; a ambos lados, las casas de tres estancias acogen oficios tradicionales como el tallado en cuerno y el lacado”.
Tanto turistas como residentes de Hanói valoran positivamente la existencia de un espacio que recupera los rasgos culturales más representativos de la vida en el delta del norte durante el Tet. Para algunos, la visita supone revivir recuerdos de la infancia; para otros, constituye una experiencia auténtica para descubrir y reconectar con la identidad nacional.
En el espacio de caligrafía, un maestro prepara tinta y papel rojo para escribir caracteres y solicitar buenos deseos para el Año Nuevo. (Foto: Kim Lieu/VOV5) |
“Aquí encuentro objetos que solo conocí durante mi infancia. Es el Tet rural del norte integrado en la Hanói de otros tiempos; no solo recupero recuerdos personales, sino que también descubro nuevas expresiones de la riqueza cultural tradicional”, expresó un residente de la capital.
“La primera sensación que transmite este lugar es de calidez y cercanía; me evoca los Tet de épocas difíciles, celebrados con gran ilusión. Al recorrer estos espacios, se percibe claramente que el Año Nuevo está ya muy próximo”, comentó otra habitante de Hanói.
Thai Kim Ngoc,oriunda de Ciudad Ho Chi Minh, informó: “En Ciudad Ho Chi Minh celebramos el Año Nuevo Lunar de una manera distinta. En Hanói, las tradiciones se preservan con mayor fidelidad: los calígrafos, las pinturas de Dong Ho… Todo transmite una esencia antigua, serena y auténtica, alejada del bullicio excesivo”.
Cada espacio recreado y cada costumbre recuperada no sólo despiertan la memoria del Tet de otros tiempos, sino que también contribuyen a difundir los valores patrimoniales y a reforzar el amor por la tierra natal y el orgullo nacional en el corazón de los vietnamitas.