Perfiles

Retrato de la “bruja de arcilla” Ha Thi Vinh

La historia de la construcción del “imperio  de negocios” de la apodada “bruja de arcilla”,  Ha Thi Vinh, parece un cuento de hadas, pero hecho realidad. Esa mujer, quien proviene de una aldea pobre en las afueras de la capital, ha logrado establecer una gran empresa en la aldea de Bat Trang, del distrito de Gia Lam, Hanoi, y actualmente su compañía suministra productos cerámicos a grupos minoristas de todo el mundo. 

La historia de la construcción del “imperio  de negocios” de la apodada “bruja de arcilla”,  Ha Thi Vinh, parece un cuento de hadas, pero hecho realidad. Esa mujer, quien proviene de una aldea pobre en las afueras de la capital, ha logrado establecer una gran empresa en la aldea de Bat Trang, del distrito de Gia Lam, Hanoi, y actualmente su compañía suministra productos cerámicos a grupos minoristas de todo el mundo. 

Ha Thi Vinh, directora de la Compañía de Responsabilidad de Limitada de Cerámica Quang Vinh.  

En 1986, cuando el Estado vietnamita eliminó los subsidios y comenzó la apertura de la economía, Vinh estaba entre los directivos del departamento comercial de la fábrica estatal de cerámica Bat Trang, cargo que le tomaba mucho tiempo, mientras tenía en la familia a su marido enfermo y tres hijos pequeños que cuidar. En 1989, decidió retirarse de la empresa para establecer el grupo de producción de artículos cerámicos de exportación My Hanh.

En aquel entonces, recordaba que sus antepasados de los siglos XV y XVI llevaban productos de cerámica para exportar a Japón y otros países a través del puerto comercial internacional de Hoi An, y se preguntaba: “Si mis antecesores lo hicieron, ¿por qué no puedo hacerlo yo?”. Con ese ímpetu nació el grupo My Hanh, predecesor de la Compañía de Responsabilidad de Limitada de Cerámica Quang Vinh. Desde el principio determinó la estrategia de negocio, concentrada en fabricar y exportar productos al extranjero. Después de un período de lucha y estancamiento en el mercado del norte del país, tuvo que empacar e ir a Ciudad Ho Chi Minh para buscar salidas. 

Ha Thi Vinh intercambia ideas con el personal de la empresa sobre el diseño de productos cerámicos. FOTO: THANH GIANG/VNP

Allí, a finales de 1989, contactó con italianos por medio de la compañía de exportación e importación de la mayor urbe sureña para elaborar artículos con vistas a la Olimpiada en ese país europeo. Logró firmar un contrato por valor de 30 000 dólares con un empresario italiano, lo cual contribuyó a incrementar el prestigio de la cerámica de Bat Trang ante amigos internacionales. Sin embargo, luego de este contrato, el cliente no volvió a hacer pedidos al conocer que la fábrica de Vinh todavía usaba hornos de carbón, lo que causaba contaminación ambiental. 

Después de muchos altibajos, Vinh se dio cuenta de que, para hacer exportaciones sostenibles, tenía que ir al extranjero, ver con sus propios ojos el mercado y constatar dónde estaba su posición. Posteriormente, su empresa realizó una exposición de cerámica en la ciudad de Dallas, Texas (EE. UU.) a través de un socio estadounidense. Los productos llevados a la muestra se agotaron, pero la alegría no duró, pues los clientes no hicieron un segundo pedido, por la misma razón de su manera de elaboración de los productos.

A partir de esas lecciones, ella reconoció que su empresa utilizaba tecnología obsoleta, se cocían los productos cerámicos mediante carbón y leñas, provocando grave contaminación, y la calidad no era óptima debido a la abundancia de polvos. Todos esos factores hacían que sus artículos carecieran de competitividad en el mercado. La empresaria llegó a una conclusión: “Hay que cambiar, hay que aplicar la ciencia y la tecnología, hay que introducir nuevas técnicas para crear productos únicos a fin de conquistar el mercado de exportación”. 

 

Ha Thi Vinh buscó y fue la primera persona en importar hornos de gas para la producción de Bat Trang. Desde ese momento, se expandió el uso de esos hornos, marcando un viraje tecnológico y productivo que elevó la calidad de los objetos cerámicos locales. También es abanderada en la exportación a Estados Unidos. El nacimiento de la compañía Quang Vinh se considera uno de los esfuerzos dirigidos a proteger la identidad de la cerámica de Bat Trang, que combina lo tradicional con lo moderno y constituye un orgullo de la cultura de Hanoi. 

Desde la innovación y la aplicación de ciencia y tecnología avanzadas, los productos de bellas artes de Quang Vinh han sido muy diversos en tipos y diseños; se destacan las cerámicas para interiores, como cuencos de porcelana, imitaciones antiguas con estilos de los siglos XV, XVI y XVII, que han sido muy populares entre los clientes de Japón, EE. UU., Taiwán, Dinamarca y Checoslovaquia. En particular, a los clientes de EE. UU. y los países de Europa occidental les gusta pedir macetas y decoraciones de interior. 

Ha Thi Vinh instruye a los agentes de ventas para sus presentaciones a los clientes a fin de mejorar el valor del producto. FOTO: THANH GIANG/VNP

Actualmente, un 80 % de los productos de su compañía son exportados a grandes clientes de Estados Unidos, Japón y naciones europeas. Pero no está satisfecha, no se detiene en la búsqueda de nuevas tecnologías para elevar la calidad de los artículos. Al mirar hacia atrás, Ha Thi Vinh se pregunta de dónde sacó las fuerzas para superar “esas cosas aparentemente oníricas”. Para el redactor de este artículo, detrás de esta mujer con una sencilla apariencia hay una misión. Con la extraordinaria energía de una mujer, y tal vez por eso, la “bruja de arcilla” Ha Thi Vinh es “la elegida” para proteger y desarrollar la quintaesencia de un pueblo con un oficio artesanal milenario./.

Presentación a los visitantes de la historia del museo de Quang Vinh. FOTO: THANH GIANG/VNP

Por VNP/Thao Vy - Fotos: Thanh Giang


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