La Resolución 10-NQ/TW marca un cambio estratégico en la gestión de la IED en Vietnam, con nuevas políticas para atraer inversión extranjera, impulsar la innovación y mejorar el entorno financiero.
Hanoi (VNA) - La Resolución 10-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo de la economía con inversión extranjera directa (IED) marca un cambio estratégico en la orientación y gestión de los flujos de capital foráneo en Vietnam.
La reconfiguración de la ola de inversión extranjera en el sector de alta tecnología está abriendo numerosas oportunidades para que Vietnam atraiga capital en este ámbito. (Foto: VNA)
Especialistas consideran que el documento abre el camino a una reforma integral que abarca desde el marco legislativo y la formulación de políticas hasta la transformación del enfoque de atracción de inversiones aplicado por las localidades.
El profesor y doctor Hoang Van Cuong, vicepresidente de la Asociación de Ciencias Económicas de Vietnam, destacó que la transición de un sistema de incentivos basado en los insumos hacia mecanismos de apoyo vinculados al cumplimiento efectivo de los compromisos representa un avance decisivo en la gestión económica.
En un contexto en el que la aplicación del impuesto mínimo global reduce la eficacia de los incentivos fiscales tradicionales, la creación de instrumentos financieros sujetos a evaluación posterior se convierte en una herramienta clave para retener a los inversionistas estratégicos.
A su juicio, el primer paso consiste en establecer ayudas financieras directas basadas en los gastos reales destinados por las empresas con IED a la investigación, el desarrollo (I+D) y la aplicación tecnológica.
Este mecanismo permitiría que los recursos públicos se asignen únicamente a proyectos que generen valor agregado y aportes concretos en materia de ciencia, tecnología e innovación en Vietnam, favoreciendo iniciativas con capacidad de transferencia tecnológica frente a aquellas centradas únicamente en el ensamblaje y la manufactura básica. Asimismo, debería contribuir al fortalecimiento de los recursos humanos y de las cadenas de suministro nacionales.
Para los proyectos que incorporen tecnologías respetuosas con el medio ambiente y cumplan los criterios ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), el Estado podría aplicar medidas como subsidios a las tasas de interés a través de entidades financieras o regímenes de depreciación acelerada para activos verdes y digitales.
Sin embargo, estos incentivos deberían estar sujetos a estrictos mecanismos de supervisión, con la posibilidad de retirarlos en caso de uso ineficiente de la energía o de impactos negativos sobre el entorno.
Hoang Van Cuong subrayó además que el sector de la IED desempeña actualmente un papel fundamental en áreas estratégicas como la industria manufacturera, la producción de bienes electrónicos y otros sectores clave, además de generar alrededor del 70 % de las exportaciones nacionales.
En este sentido, consideró que el fortalecimiento de las corporaciones vietnamitas es indispensable para absorber conocimientos avanzados de gestión y transformar los recursos externos en capacidades internas.
Para lograrlo, propuso que el Estado implemente mecanismos de contratación específicos para que las grandes empresas nacionales asuman tareas estratégicas, al tiempo que destine recursos públicos a la adquisición de tecnologías esenciales con vistas a reforzar la autonomía tecnológica del país.
Por su parte, el doctor Pham Sy An, subdirector del Departamento de Finanzas y Gestión Científica de la Academia de Ciencias Sociales de Vietnam, señaló que los flujos de inversión extranjera indirecta siguen siendo modestos y no reflejan plenamente el potencial del mercado vietnamita.
Entre los principales obstáculos mencionó las restricciones de acceso al mercado y determinadas exigencias operativas, como la obligación de disponer de la totalidad de los fondos antes de realizar una orden de compra, lo que incrementa significativamente los costos de oportunidad para los fondos internacionales.
A ello se suman las limitaciones a la participación extranjera en numerosas grandes empresas, la insuficiente disponibilidad de activos de calidad, así como la falta de mecanismos eficientes para la desinversión y la cobertura de riesgos financieros.
Según el experto, estos factores elevan la percepción de riesgo de los inversores internacionales, prolongan los procesos de evaluación y, en algunos casos, terminan por frustrar posibles operaciones.
La limitada transparencia informativa y las deficiencias en los estándares de gobierno corporativo también dificultan las labores de análisis y valoración por parte de los inversores.
Además, la dimensión y estructura actuales del mercado de capitales aún no ofrecen una variedad suficiente de activos para satisfacer las necesidades de las grandes instituciones financieras.
Por ello, Pham Sy An recomendó acelerar la equitización de las empresas estatales vinculada a su cotización en bolsa y fomentar que un mayor número de compañías privadas accedan a los mercados públicos de capital.
Con el objetivo de atraer a corporaciones tecnológicas globales para que establezcan en Vietnam sus sedes regionales y centros de investigación y desarrollo (I+D), el especialista consideró imprescindible una profunda renovación de los mecanismos de gestión y cooperación científica. En su opinión, el país debe evolucionar desde los incentivos tradicionales hacia sistemas de apoyo vinculados al rendimiento efectivo de los proyectos.
Asimismo, propuso que la evaluación de las actividades de I+D se base en indicadores concretos, como el número de patentes registradas, el potencial de comercialización de los productos desarrollados y el nivel de cooperación con las empresas nacionales.
También abogó por la creación de un marco jurídico sólido para las asociaciones entre compañías extranjeras e instituciones académicas vietnamitas, con reglas claras sobre la propiedad intelectual, la confidencialidad y las responsabilidades de cada parte.
Pham Sy An destacó igualmente la necesidad de promover ecosistemas de innovación colaborativa. En lugar de insistir en modelos tradicionales de transferencia tecnológica unidireccional, que resultan poco viables cuando se trata de tecnologías estratégicas, sugirió crear nuevos espacios de desarrollo y aplicar mecanismos institucionales innovadores en centros y parques tecnológicos.
Señaló que los criterios para la asignación de apoyos financieros deben ser transparentes, estables y previsibles. Todas las condiciones, indicadores de evaluación y mecanismos de recuperación de incentivos deberían definirse con claridad desde la fase de autorización de los proyectos.
Paralelamente, los procedimientos de evaluación tendrían que integrarse en una Ventanilla Única Nacional para la Inversión, conectada digitalmente, con el fin de reducir al máximo los costos administrativos para las empresas.
Según los expertos, la aplicación transparente y profesional de estas herramientas fortalecerá significativamente el atractivo de Vietnam para las corporaciones multinacionales interesadas en establecer una presencia duradera y a largo plazo en el país./.