Más allá del límite del santuario de My Son, el sonido del clarinete saranai del grupo étnico Cham llegó al archipiélago de Truong Sa (Spratlys). Esta circunstancia constituyó un regalo espiritual muy significativo y especial para los isleños. En medio del inmenso océano, las melodías reflejaban los deseos de una vida pacífica y feliz en las islas.
El embarcadero del puerto de Cat Lai, de Ciudad Ho Chi Minh, estuvo mucho más bullicioso que lo habitual el día de la despedida de las personas que fueron a visitar a sus familiares en Truong Sa. En la cubierta de la nave estaban presentes casi todos, agitando sus manos y diciendo adiós a la tierra firme para comenzar un largo viaje hacia el querido Truong Sa.
Bajo el sol brillante del amanecer vimos a un anciano que salió a la cubierta del buque HQ 571. El viejo, con una bufanda envuelta en la cabeza y con la larga barba blanca volando sobre su rostro moreno por el sol, atrajo la atención de todos.

Momento del encuentro del anciano Lo Phu Bao y su hijo Lo Lam Sinh en el embarcadero del puerto de la isla
de Truong Sa Lon.



El anciano del pueblo étnico Cham, Lo Phu Bao, con el clarinete saranai en el viaje a Truong Sa
para visitar a su hijo Lo Lam Sinh.

Lo Lam Sinh se alegró al encontrar a su padre y al sanarai de su etnia en la propia isla de Truong Sa Lon. |
La breve conversación con el anciano antes de la salida solo nos permitió conocer su nombre, Lo Phu Bao, del grupo étnico Cham, residente en el distrito de Ninh Phuoc, provincia de Ninh Thuan, y que participó en este viaje para visitar a su hijo Lo Lam Sinh, un soldado en la isla de Truong Sa Lon.
Después de pasar una noche en el barco, a la mañana siguiente la mayoría de los pasajeros estaban cansados por el mareo, pero todos trataron de subir a la cubierta para respirar profundamente el aire fresco. En la cabecera de la nave, unos brazos indicaban al frente. La isla de Truong Sa Lon apareció como un pequeño punto en medio del cielo y el mar. Mientras que la gente estaba concentrada en contemplar el mar y las islas, resonaron algunos extraños sonidos musicales desde la barandilla de la cabina, que atrajeron la atención de todos.
Resultó que el anciano del pueblo étnico Cham, con su turbante en la cabeza, tocaba con toda su alma el clarinete saranai, produciendo melodías fascinantes, encantadoras y atractivas.
En medio del mar inmenso, la música fue como un cordón invisible que conectaba a unos con otros. Las melodías resonaban con tonos suaves o ásperos, y a veces intensos y continuos, al igual que las batallas históricas representadas en la epopeya del pueblo Cham. Todos en la cubierta escuchaban en silencio, y luego aplaudieron al intérprete de todo corazón, lo cual hizo que el viejo se emocionara más y liberara su alma en el clarinete saranai. La música parecía tener una fuerza extraordinaria, quitó toda la fatiga, y provocó emoción en todos.

El sonido del saranai del anciano es un regalo espiritual muy significativo para su hijo y los soldados
en la isla de Truong Sa Lon.

Lo Phu Bao despidiéndose de los compañeros de su hijo antes de subir al barco para regresar a la tierra continental.

Los compañeros de Lo Lam Sinh regalaron una planta bang vuong (Barringtonia asiática) al anciano a su regreso.

El anciano cuenta con entusiasmo a la familia las historias memorables sobre la visita a Truong Sa. |
¡Ya llegamos a Truong Sa!, alguien gritó. La gente estaba muy emocionada cuando el barco HQ 571 llegó al puerto de Truong Sa Lon. El anciano fue recibido por su hijo Lo Lam Sinh en el embarcadero. Luego lo siguió al campamento de su unidad. Se sentaron en las sillas de piedra puestas bajo la sombra de un árbol grande. Alrededor de ellos había numerosos soldados y sus familiares. El anciano no olvidó regalar a los soldados de Truong Sa un regalo espiritual. Y así, de manera muy natural, el sonido del clarinete saranai se volvió a escuchar. El sonido se prolongaba, mezclándose con las hojas verdes levantadas audazmente entre el cielo y el mar.
Durante esos días en la isla de Truong Sa Lon, los soldados y los pobladores llamaron al anciano cariñosamente "el anciano saranai". Por donde iba él, andaba el ambiente festivo del pueblo Cham.
Nuestro destino con "el viejo saranai" no terminó ahí. De regreso a la tierra continental, lo seguimos a su casa en la provincia de Ninh Thuan, que es una región seca en el centro de Vietnam.
La familia estaba presente desde la mañana para recibirlo a su regreso. Todo el mundo esperaba ansiosamente para escuchar los relatos de Truong Sa y de su hijo menor Lo Lam Sinh, quien está en misión de custodia del país en la isla remota.
No se sabe cuándo Truong Sa tendrá la oportunidad de volver a escuchar su clarinete saranai, solo se conoce que ese sonido potente y espectacular ha sido presentado en la tierra sagrada de la Patria, con sus notas afiladas en la esperanza de un Truong Sa de paz y felicidad.
Por Thao Vy - Fotos: Viet Cuong