En cuanto resuenan los acordes y brotan las canciones, las limitaciones físicas parecen desvanecerse para dar paso a la alegría, la confianza y el anhelo de llevar una existencia plena y útil del grupo musical "Naranja".
En medio del bullicio urbano de Ciudad Ho Chi Minh, existe una agrupación musical sumamente singular. Las manos del guitarrista lucen contraídas, al vocalista le cuesta sostenerse en pie y otro miembro carece del don de la vista. Sin embargo, en cuanto resuenan los acordes y brotan las canciones, las limitaciones físicas parecen desvanecerse para dar paso a la alegría, la confianza y el anhelo de llevar una existencia plena y útil. Se trata del grupo musical "Naranja", perteneciente a la Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Ciudad Ho Chi Minh.
Durante un ensayo en la sede de la asociación, cerca de diez integrantes practican con paciencia cada melodía. Cada cual afronta una circunstancia particular y un grado diferente de afectación derivado de las secuelas del agente naranja. Hay quienes tienen las manos atrofiadas y les cuesta sostener el instrumento; otros no pueden ver la luz del día y algunos precisan un mes entero para memorizar un pasaje musical breve. Pese a todo, nadie claudica.
El intercambio artístico "Felicidad Naranja", ofrecido por la agrupación en la Calle del Libro de Ciudad Ho
Chi Minh (el 25 de julio de 2026), congregó a una nutrida concurrencia de
vecinos y turistas. Foto: Nguyen Luan / VNP
Cada nota se ensaya una y otra vez. Quien domina la pieza guía al recién llegado; quien retiene el compás orienta a quien pierde el ritmo. Se respaldan a lo largo del pentagrama con paciencia y empatía mutuas. En este recinto, el arte no solo se concibe para el espectáculo, sino como un asidero vital que infunde regocijo, seguridad y la certidumbre de seguir aportando a la sociedad.
Para Le Van O, veterano del grupo, el conjunto encarna un segundo hogar. Tiempo atrás solía recluirse entre cuatro paredes abrumado por el infortunio. Desde su ingreso en la agrupación ha recobrado el entusiasmo, comparte con sus semejantes y superó viejos complejos. El escenario dejó de ser un coto vedado a personas saludables para transformarse en un espacio donde exhibir sus dotes y descubrir su propia valía.
Para que estas melodías cobren vida, la Asociación de Víctimas del Agente Naranja/Dioxina de Ciudad Ho Chi Minh suministra instrumentos, equipamiento técnico, facilita el transporte y sufraga los honorarios de las actuaciones. A su lado marchan jóvenes voluntarios: estudiantes que se turnan para asistirlos en sus desplazamientos y en el ascenso a los escenarios, acercando su música a diversos espacios culturales de la metrópoli.
Nguyen Hong Son, presidente de la asociación, subraya que las víctimas del agente naranja no son hoy meros receptores de la solidaridad social, sino auténticos referentes que transmiten una inagotable energía vital a la colectividad.
En este sendero destaca la presencia discreta y constante de Huynh Ngoc Van, directora del Museo del Ao Dai y miembro del comité ejecutivo de la asociación. Tras largos años consagrada a esta causa, considera a los músicos parte de su propia familia. Lo que renueva su compromiso cotidiano es algo entrañable: la sonrisa de los artistas en el proscenio y el brillo de entereza en sus miradas.
A lo largo de 2026, el grupo musical "Naranja" desplegó una intensa agenda en el Museo del Ao Dai, la Calle del Libro y en muestras culturales como "Felicidad Naranja". De manera especial, la estampa de sus integrantes marchando junto a miles de ciudadanos en la caminata conmemorativa por los 65 años de la tragedia del agente naranja en Vietnam (10 de agosto de 1961 - 10 de agosto de 2026), en la avenida peatonal Nguyen Hue, caló hondo en la sensibilidad popular.
Durante una velada artística en la Calle del Libro, Nguyen Minh Trung, de 42 años, cautivó a la concurrencia con su voz intimista y su ejemplar historia de superación. Trung fue un deportista con discapacidad laureado con la medalla de oro en levantamiento de pesas. A su juicio, el deporte y la música le brindan dos fortalezas distintas con un mismo fin: trascender las propias limitaciones.
La entereza y la límpida mirada de la joven pintora Hoai Huong se reflejan en cada una de sus pinceladas. Foto: Nguyen Luan / VNP
"Al pisar el escenario de la Calle del Libro y contemplar al público escuchando con devoción y aplaudiendo, me invade un inmenso orgullo. Las pesas forjaron mi temple corporal y la música dotó de alas a mi espíritu. Aspiro a demostrar que quienes sobrellevamos los estragos del agente naranja podemos vivir con plenitud y aportar al prójimo", compartió Trung.
Conforme a Do Mai Khanh, responsable de relaciones exteriores de la entidad, las familias respaldan con entusiasmo el proyecto. La directiva proyecta afianzar la permanencia del conjunto y convocar a jóvenes no afectados por este tóxico químico a sumarse a sus filas. Dicha convivencia, además de afianzar la seguridad de los participantes, brinda a las nuevas generaciones la ocasión de aquilatar de cerca la vida y el coraje de quienes conviven con las huellas de la contienda.
Integrantes del grupo musical “Naranja” participan en la Marcha Solidaria por las Víctimas del Agente Naranja/Dioxina en la calle
peatonal Nguyen Hue (agosto de 2026), en ocasión del sexagésimo quinto
aniversario del inicio de los rociamientos de defoliantes en Vietnam. Foto: Nguyen Luan / VNP
Desde los ensayos cotidianos hasta los auditorios urbanos, el grupo musical "Naranja" compone un testimonio conmovedor a través del pentagrama. Esas notas, surgidas de anatomías castigadas por la adversidad, no apelan a la conmiseración. Al contrario: transmiten alegría, dignidad y vocación de entrega. Cada acorde ratifica una verdad esencial: la adversidad puede quebrantar la materia física, mas no doblegar la capacidad humana de irradiar nobleza, utilidad y amor fraterno./.
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- Por: VNP/Son Nghia
- Fotos: Nguyen Luan/VNP y Archivos