Los visitantes siguen correctamente los procesos de elaboración de productos de cerámica artesanal. FOTO: THONG HAI/VNP
Tran Chau Phuong Thanh, instructora del taller Hien
Concept, señala que lo más valioso de estas clases no radica en elaborar un
objeto hermoso, sino en el proceso creativo de cada persona.
"Cuando las manos
entran en contacto con la arcilla y el torno empieza a girar, toda la atención
se centra en el bloque de tierra. Las presiones del trabajo y de la vida diaria
parecen desvanecerse. Cada pieza conserva una impronta muy personal, y eso es
lo verdaderamente valioso", compartió
Phuong Thanh.
Muchos jóvenes encuentran alegría en los talleres de cerámica artesanal. FOTO: THONG HAI/VNP
La tendencia de moldear cerámica es muy popular entre los jóvenes de la ciudad. FOTO: THONG HAI/VNP
Para completar una pieza de cerámica, los participantes
deben atravesar varias etapas: amasar la tierra, dar forma, retocar, secar, esmaltar
y hornear a altas temperaturas. El resultado final suele entregarse tras unas
semanas.
Para Ly Hieu Quynh, estudiante de tercer año de la
Universidad de Lenguas Extranjeras e Informática de Ciudad Ho Chi Minh, su
primera clase de cerámica le dejó emociones inesperadas.
"Me inscribí tras ver las publicaciones de mis
amigos en redes sociales. Al principio solo pensaba probar por curiosidad, pero
al empezar a girar el torno y moldear la arcilla, me olvidé por completo del celular
y del estrés de los estudios. Las dos horas pasaron volando. Mi primera taza
quedó un poco torcida, pero la conservo porque es el primer objeto hecho con
mis propias manos", expresó Quynh.
Algunas piezas de cerámica artesanal destacadas, elaboradas a mano por los jóvenes. FOTO: THONG HAI/VNP
Además de ofrecer momentos de relajación, estos talleres
contribuyen a acercar el arte cerámico tradicional a las nuevas generaciones. A
través de cada fase del proceso los asistentes comprenden mejor la dedicación
que requiere la alfarería, un oficio artesanal ligado a la vida del pueblo
vietnamita durante siglos. De este modo, los valores tradicionales perduran
mediante un enfoque cercano y adaptado a la vida contemporánea.
El auge de estos talleres refleja una tendencia de estilo
de vida cada vez más marcada entre la juventud. Frente al rápido desarrollo
urbano y la presencia constante de las redes sociales, muchos buscan en las
actividades artesanales una forma de desacelerar, alejarse de las pantallas y
reconectar consigo mismo a través de experiencias auténticas.
Al caer la tarde, cuando la luz del sol se cuela por los
ventanales del pequeño taller, las tazas y floreros aún húmedos reposan
ordenadamente en los estantes a la espera del secado.
La alegría de los jóvenes después de terminar sus piezas de cerámica artesanal. FOTO: THONG HAI/VNP
En una ciudad que nunca se detiene, los pequeños talleres de cerámica mantienen sus luces encendidas cada fin de semana para recibir en silencio a los jóvenes que buscan reencontrarse con la tierra, el fuego y ellos mismos. Quizás, lo que se llevan a casa tras cada sesión no es solo un objeto de cerámica, sino también una sensación de paz, equilibrio y la alegría de haber creado valor con sus propias manos/.
Por VNP/Thong Hai