En medio del flujo de la integración global, la identidad y el carácter de los hanoyenses no se han desvanecido, sino que se han renovado y difundido con fuerza de acuerdo con el espíritu de la Resolución 80-NQ/TW del Buró Político sobre el desarrollo de la cultura vietnamita.
En una mañana de fin de semana en el barrio antiguo de Dong Xuan, el incesante ir y
venir de personas no está formado únicamente por turistas que se detienen a
fotografiar los viejos tejados. Decenas de jóvenes vestidos con el ao dai tradicional participan en un intercambio de libros sobre la historia de la
capital, mientras un grupo de artistas pinta escenas de vendedores ambulantes
acompañadas de relatos que evocan la imagen del “hanoyense solidario y
generoso”. Muy cerca de allí, en el espacio de realidad virtual del conjunto
monumental del Templo de la Literatura Van Mieu–Quoc Tu Giam, una pareja de turistas surcoreanos, equipada con visores VR, contempla con asombro las
antiguas columnas de madera y las estelas de los doctores imperiales desde una
perspectiva inédita. Así transcurre hoy la vida cotidiana en Hanoi: en medio de
una integración cada vez más profunda al mundo, la identidad y el carácter de
la capital no solo se preservan, sino que se renuevan y proyectan con fuerza,
en consonancia con el espíritu de la Resolución 80-NQ/TW del Buró Político
sobre el desarrollo de la cultura vietnamita.
Preservar la historia y la cultura ya no es “cosa de los mayores”, sino una historia que pertenece a todos
La mañana del sábado, la explanada frente a la Prisión Hoa Lo rebosa de visitantes. Pero no son únicamente turistas que recorren en silencio el sitio
histórico: jóvenes con camisetas ilustradas al estilo Gen Z con la imagen de los “héroes de Hoa Lo” van y vienen ultimando los preparativos para
el minijuego “Descifrando los secretos de la prisión”, una actividad que se prolonga durante toda la jornada. En una pantalla gigante instalada en un
rincón de la plaza se proyectan reels de apenas sesenta segundos sobre episodios poco conocidos de los revolucionarios encarcelados, videos que
acumulan miles de compartidos pocas horas después de su publicación.
“Un lugar donde viven varios miles de personas por kilómetro cuadrado
difícilmente puede considerarse el lugar ideal para vivir. Pero si
uno desea ampliar sus conocimientos, enriquecer su vida cultural o
encontrar oportunidades profesionales, Hanoi es el lugar indicado.
Por eso, tantas personas desean vivir aquí.”
Escritor y periodista Nguyen Ngoc Tien
No se trata de una actividad conmemorativa aislada, sino de una muestra de la
revolución cultural que hoy vive Hanoi. El espíritu de la Resolución 80-NQ/TW
sobre el desarrollo de la cultura y del pueblo vietnamita ha echado raíces
entre las nuevas generaciones, convirtiendo los valores tradicionales en una
fuerza viva que dialoga con el presente.
Nguyen Minh Anh, estudiante de tercer curso de Comunicación Digital de la Universidad
Nacional de Vietnam en Hanoi, coordina uno de los espacios interactivos del
minijuego. Mientras observa a decenas de jóvenes hacer fila para participar, no
oculta su entusiasmo.
“Cuando era niña y visitaba la Prisión Hoa Lo, solo recordaba los largos paneles
explicativos y las fotografías en blanco y negro. La historia me parecía
demasiado lejana, como si no tuviera nada que ver conmigo. El año pasado, al
incorporarme al equipo de comunicación del sitio histórico, decidimos cambiar
por completo la manera de contarla. Transformamos las historias de los
revolucionarios en publicaciones de Facebook que comenzaban con preguntas como:
‘¿Sabías que este héroe tenía tu misma edad cuando fue encarcelado?’. También realizamos reels que revelaban aspectos poco conocidos de la vida en prisión e incluso organizamos minijuegos para que los jóvenes
aprendieran historia mientras participaban de forma activa. Al principio temía
que todo ello restara solemnidad al lugar. Sin embargo, cuando vi a muchos
participantes comprar libros para conocer mejor la historia o compartir que se
sentían orgullosos de haber nacido en un país forjado por generaciones tan
valientes, comprendí que la historia solo permanece viva cuando los jóvenes
sienten que también es parte de su propia historia”, afirma Minh Anh.
La comunidad internacional reconoce la cultura de los hanoienses como
una singular combinación de elegancia, una larga tradición y un
estilo de vida moderno y dinámico. Sus habitantes son valorados por
su hospitalidad, amabilidad y aprecio por el conocimiento y la
educación, así como por preservar con orgullo su identidad nacional
en el corazón de una ciudad en constante desarrollo.
A pocos kilómetros de allí, en el Centro Cultural de Tay Ho, un mapa interactivo en realidad virtual
de 360 grados dedicado a los sitios históricos de Hanoi atrae cada día a
cientos de usuarios. Impulsado por la Unión de Jóvenes Comunistas Ho Chi Minh
de Hanoi, el proyecto ha digitalizado más de 322 destinos, desde el Templo de
la Literatura Van Mieu–Quoc Tu Giam y el Mausoleo del Presidente Ho Chi Minh hasta los tradicionales pueblos artesanales de cerámica de Bat Trang y de bordado de Van Phuc, ofreciendo una experiencia inmersiva accesible tanto para usuarios nacionales
como internacionales.
Pham Van Hung, responsable del equipo técnico del proyecto, explica que la iniciativa nació
tras varios viajes al extranjero. Allí comprobó que numerosos monumentos de Francia
y Japón podían recorrerse virtualmente desde cualquier lugar del mundo,
mientras que muchos sitios emblemáticos de Hanoi apenas aparecían mencionados
en antiguas publicaciones en Internet. “Nos llevó casi un año recorrer distritos y localidades de Hanoi para fotografiar y grabar cada rincón
de los monumentos, entrevistar a los ancianos y recoger las leyendas vinculadas
a cada lugar, transformando después todo ese material en experiencias de
realidad virtual. Hoy no solo los jóvenes vietnamitas utilizan esta plataforma;
también estudiantes vietnamitas que viven en Estados Unidos o Australia nos
escriben para decir que, gracias a este mapa, pueden ‘volver a Hanoi y
reencontrarse con sus raíces’ cuando no les es posible regresar al país. La
Resolución 80 afirma que la cultura debe ser el fundamento y una fuente de
desarrollo. Para mí, eso significa que no solo debemos preservarla para
nosotros mismos, sino también proyectarla al mundo y convertir la identidad
nacional en un verdadero poder blando para Vietnam”, afirma Hung.
Desfile de ao dai en la calle peatonal del lago Hoan Kiem. FOTO: Phuong Nhi/VNP
El espíritu de renovación cultural impulsado por la juventud de Hanoi no se limita a los sitios
históricos. También se extiende a las fiestas tradicionales y a los antiguos
pueblos de oficios artesanales de la capital. Durante el festival de viet phuc Bach Hoa Hy Su (trajes tradicionales vietnamitas), celebrado a principios de este año en el parque del lago Hoan Kiem, más de dos
mil jóvenes desfilaron luciendo ao dai, ao giao linh y trajes tradicionales de distintas dinastías vietnamitas. El evento no solo
recreó la belleza del vestuario tradicional, sino que también incorporó
desfiles de moda contemporánea, talleres de artesanía y conciertos que
fusionaban la música tradicional con el hip hop.
En las redes sociales, la serie fotográfica “Viet phuc en las calles del casco antiguo de Hanoi”, realizada por el colectivo Cuu Long Viet Phuc, superó los diez millones de visualizaciones y contribuyó a popularizar entre los jóvenes hanoyenses
la costumbre de vestir ao dai para acudir a la escuela o al trabajo.
Al caer la tarde sobre Hanoi, cuando los ao dai azules y rosados de los estudiantes cruzan las antiguas calles del casco histórico; cuando los cantos Xoan resuenan desde la aldea de Nhat Tan entre el incesante tránsito de la ciudad; y cuando una nueva
publicación sobre la historia de la Prisión Hoa Lo vuelve a compartirse miles
de veces en las redes sociales, resulta evidente que el espíritu de la
Resolución 80 ha dejado de ser un texto escrito para convertirse en una forma
de vivir, en un motivo de orgullo y en una acción cotidiana de la juventud de
la capital. Son ellos quienes continúan escribiendo la historia cultural de
Hanoi a través de su creatividad y de su manera de vivir, para que los valores
que distinguen al pueblo hanoyense —laboriosidad, fortaleza y orgullo por sus
raíces— sigan brillando en una nueva era.
La elegancia del ao dai durante el desfile turístico Ao dai Hanoi 2025. FOTO: Phuong Nhi/VNP
El hanoyense en el centro de toda estrategia de desarrollo
En marzo de 2026, cuando el Comité Permanente del Comité del Partido de Hanoi aprobó el programa de
acción para implementar la Resolución 80-NQ/TW, pocos se sorprendieron al
comprobar que uno de sus principios fundamentales consistía en situar al ser humano en el centro de todas las estrategias de desarrollo y otorgar a
la cultura la misma importancia que a la economía, la política y la sociedad. Sin embargo, para quienes han vivido y crecido en una ciudad con más de mil
años de historia, esta idea trasciende el ámbito de los documentos oficiales:
expresa la esencia misma de Hanoi. Su desarrollo no puede sustentarse
únicamente en edificios e infraestructuras, sino, sobre todo, en el carácter,
los valores y el espíritu de sus habitantes.
Turistas descubren el oficio tradicional de la platería en la calle Hang
Bac, en el casco antiguo de Hanoi. FOTO: Thong Thien/VNP
Nguyen Thi Mai, de 78 años, nacida y criada en la calle de Hang Gai, compartió esta reflexión durante
un encuentro con vecinos del antiguo distrito de Hoan Kiem para presentar el
programa de acción de la ciudad: “He vivido aquí casi ochenta años y he visto
cambiar Hanoi de muchas maneras. Antes, esta calle estaba llena de pregones de
vendedores ambulantes; hoy circulan vehículos eléctricos y han abierto tiendas
de marcas internacionales. Pero lo que más me alegra es que los jóvenes no han
olvidado sus raíces. Siempre que hay una fiesta tradicional, los veo desfilar
con ao dai, visitar a los mayores y mantener ese espíritu de elegancia y afecto que siempre ha caracterizado a los hanoyenses. Cuando
escuché que la ciudad situaba a las personas en el centro del desarrollo
cultural, comprendí que las autoridades también habían entendido esa realidad:
Hanoi no son solo sus calles o sus edificios; Hanoi son las personas que
conservan esa elegancia y ese sentido de solidaridad.”
Numerosos visitantes internacionales acuden a la tienda de Pham Ngoc Toan, en
el casco antiguo de Hanoi, para encargar recuerdos destinados a
familiares y amigos en sus países de origen. FOTO: Khanh Long/VNP
La revista británica Time Out incluyó en 2025 a Hanoi entre las 20 ciudades más destacadas del mundo por su vida cultural y artística. La capital vietnamita ocupó el noveno lugar en la clasificación y se situó como el destino mejor posicionado de Asia.
La Resolución 80 también ha abierto un nuevo horizonte para Le Van Minh, maestro artesano de la seda de Van Phuc, y para muchos jóvenes decididos a continuar vinculados a los oficios tradicionales. “Antes pensábamos que preservar un pueblo artesanal significaba simplemente evitar que desapareciera
el oficio o que los artesanos abandonaran su trabajo. Pero al estudiar el programa
de acción de la ciudad comprendimos que poner en valor la cultura no consiste
únicamente en conservarla, sino en convertirla en un motor de desarrollo.
Digitalizamos todo el proceso del bordado tradicional, desarrollamos recorridos
de realidad virtual para que los visitantes extranjeros puedan conocer este
arte a distancia y, al mismo tiempo, llevamos nuestros productos a plataformas
internacionales de comercio electrónico. Solo durante el primer semestre de
2026, los ingresos del pueblo artesanal aumentaron cerca de un 40 % respecto al
mismo período del año anterior, y muchos jóvenes decidieron regresar para
trabajar aquí en lugar de buscar empleo en las grandes ciudades. La Resolución
80 afirma que las industrias culturales deben convertirse en un sector
económico estratégico. Para nosotros, esa visión ya es una realidad: la cultura
no representa un costo, sino una fuente de ingresos y la fuerza que permite a
los pueblos artesanales prosperar en tiempos de integración”, explica el
artesano.
Uno de los desafíos más mencionados al hablar de integración internacional es el riesgo de que las
nuevas generaciones adopten modelos culturales extranjeros y pierdan su
identidad. Sin embargo, la realidad de Hanoi demuestra exactamente lo
contrario: los jóvenes no solo preservan el patrimonio cultural, sino que lo
reinterpretan y lo adaptan a los nuevos tiempos, haciendo que la identidad de
la capital llegue hoy más lejos que nunca.
Nguyen Van Do, de 82 años y residente del barrio de Hong Ha, afirma: “He seguido la evolución cultural de
Hanoi durante más de treinta años y nunca había visto a los jóvenes sentir un
amor tan profundo por su identidad. No son personas aferradas al pasado, sino
capaces de renovarlo: unos combinan el ao dai con accesorios modernos; otros llevan el ca tru a las plataformas digitales; otros convierten las historias de los héroes de Hanoi en videojuegos
educativos. Eso es precisamente lo que propone la Resolución 80: desarrollar
una cultura creativa, abierta al mundo, pero fiel a su identidad. Hanoi posee
más de un milenio de civilización, pero no es un museo inmóvil; es un organismo
vivo que asimila lo mejor del mundo sin perder aquello que constituye su
esencia: la elegancia, la solidaridad y el orgullo por sus raíces.”
El programa de acción de la ciudad fija además objetivos concretos para respaldar ese proceso creativo.
De aquí a 2030, el 100 % de los monumentos nacionales de Hanoi estarán
digitalizados; las industrias culturales aportarán el 9 % del GRDP (Producto
Interior Bruto Regional) de la capital y todos los barrios y comunas dispondrán
de instituciones culturales que funcionen de manera eficaz. Estas metas no
representan simples indicadores administrativos, sino la base para miles de
proyectos innovadores y para que millones de jóvenes puedan integrarse al mundo
sin renunciar a su identidad.
Al caer la tarde sobre el lago Hoan Kiem, cuando la luz del atardecer envuelve la Torre de la Tortuga y las melodías
tradicionales dedicadas a Hanoi, interpretadas por jóvenes artistas callejeros,
se mezclan con las conversaciones de visitantes llegados de todo el mundo, la
imagen de la capital en esta nueva etapa de integración se hace evidente.
Permanecen los antiguos tejados, la elegancia y el espíritu solidario de los
hanoienses, pero ahora laten con una energía renovada, en plena sintonía con la
visión de “Tradición cultural – Identidad – Innovación – Integración – Conectividad” que guía el desarrollo de la ciudad./.
- Por: VNP/Thong Thien y Minh Nguyet
- Fotos: Tat Son, Cong Dat, Khanh Long y Thanh Giang