Ahora, las personas con discapacidad visual pueden pedir por sí mismas vehículos mediante aplicaciones de transporte, seguir las rutas de los autobuses, utilizar las redes sociales, realizar pagos electrónicos e incluso programar sus propios programas informáticos o producir música...
En el pasado, desplazarse por cuenta propia, acceder al conocimiento o realizar transacciones
cotidianas suponía un desafío considerable para las personas con discapacidad visual.
Sin embargo, hoy pueden pedir con confianza un vehículo mediante aplicaciones
de transporte, consultar las rutas de los autobuses, utilizar las redes
sociales, realizar pagos electrónicos e incluso programar sus propios programas
informáticos o producir música en una computadora. Estos cambios
extraordinarios son una muestra palpable del poder de la tecnología digital,
que no solo les ayuda a reducir distancias y ampliar las oportunidades de
inclusión, sino que también contribuye a reconocer y reafirmar el valor de cada
persona.
Cuando la tecnología se convierte en un puente humano
En el marco del fuerte proceso de transformación digital del país, el espíritu de poner a las
personas en el centro, destacado en la Resolución No. 57-NQ/TW del Buró
Político, está generando un gran impulso. La tecnología ya no se limita a
algoritmos abstractos, sino que se ha convertido en una herramienta al servicio
de las personas, especialmente de los grupos vulnerables. Para las personas con
discapacidad visual, la tecnología es precisamente una fuente de “luz” especial
que abre nuevos horizontes.
Funcionarios de la Policía del barrio de Cua Nam (Hanói) orientan a Ho Minh Quang, una persona con
discapacidad visual, en la realización de trámites a través de la
aplicación VNeID. Foto: Tat Son/VNP
La Resolución No. 57-NQ/TW establece que la ciencia y la tecnología, la innovación y la transformación digital son importantes motores para el
desarrollo nacional. Más allá del objetivo del crecimiento económico, esta
orientación apunta hacia una sociedad digital inclusiva, en la que todos los
ciudadanos, sin excepción, tengan derecho a acceder al conocimiento y a las
comodidades de la vida moderna. Este espíritu se está materializando con fuerza a través de programas de apoyo a las personas
con discapacidad. Los lectores de pantalla, las aplicaciones de conversión de
texto a voz, las tecnologías de geolocalización y la inteligencia artificial
(IA) para el reconocimiento de imágenes les han ayudado a superar barreras
invisibles en el aprendizaje y la vida cotidiana.
Con solo un teléfono inteligente, las personas con discapacidad visual pueden ahora leer
periódicos, realizar pagos en línea, pedir vehículos y participar activamente
en la vida social. En los centros de educación especial, los materiales se han
digitalizado ampliamente y los audiolibros son cada vez más numerosos,
convirtiéndose en un sólido puente que les permite avanzar en el
autoaprendizaje y el desarrollo personal.
Las aplicaciones de asistencia por voz facilitan a las personas con discapacidad visual el uso
del transporte público. Foto: Tat Son/ VNP
Una persona con discapacidad visual pide por su cuenta un vehículo mediante
aplicaciones de transporte en su teléfono inteligente. Foto: Nguyen Luan/ VNP
La transformación digital también ha traído consigo una revolución en el empleo. A través de Internet, las personas con
discapacidad visual pueden trabajar en diseño de sonido, atención al cliente,
ventas en línea o desempeñar empleos a distancia. La empatía de la tecnología
no puede sustituir su extraordinaria voluntad y determinación, pero sí les ha
proporcionado la llave para superar todas las limitaciones, contribuir con
confianza y tomar las riendas de sus propias vidas.
Aulas especiales
En el Centro de Educación Profesional de la Asociación de Personas Ciegas de la ciudad de
Hanói, la tecnología está abriendo puertas hacia un futuro lleno de esperanza.
A diferencia de las clases de informática convencionales, en este espacio no
hay miradas dirigidas hacia las pantallas, sino una gran concentración para
escuchar cada sonido emitido por los programas de asistencia. Cada tecla se
pulsa con memoria, percepción y el deseo de dominar el conocimiento.
Inauguración de un curso de inteligencia artificial (IA) para personas con discapacidad visual en el
Centro de Educación Profesional de la Asociación de Personas Ciegas de la
ciudad de Hanói. Foto: Archivo
Nguyen Trung Thai, subdirector del Centro de Educación Profesional de la Asociación de
Personas Ciegas de la ciudad de Hanói (camisa blanca), orienta a los
miembros en el uso de aplicaciones de asistencia para personas con discapacidad
visual en teléfonos inteligentes. Foto: Archivo
El alumno Ho Minh Quang compartió con emoción que la oportunidad de participar gratuitamente en
este curso es muy valiosa. De no saber nada al respecto, ha aprendido a
familiarizarse con la computadora, adentrarse en el mundo de Internet para
estudiar y conectarse con otras personas. “Espero que se puedan ampliar este
tipo de clases para que más personas que se encuentran en la misma situación
tengan oportunidades de mejorar sus habilidades y demostrar su capacidad”,
expresó Quang.
La formación no se limita a la informática de oficina. Los alumnos también tienen acceso a la
inteligencia artificial (IA) y aprenden a crear contenidos digitales en
plataformas populares como TikTok y Shopee. Estas habilidades, adaptadas a las
nuevas tendencias, les permiten seguir el ritmo de los tiempos, generar
ingresos estables por sí mismos y reducir su dependencia de sus familiares.
Clase de informática básica para personas con discapacidad visual en el Centro de Educación
Profesional de la Asociación de Personas Ciegas de la ciudad de Hanói.
Foto: Tat Son/ VNP
Nguyen Trung Thai, subdirector del Centro, destacó: “La aplicación de la tecnología es una orientación estratégica para nosotros.
El Centro desea que los alumnos puedan aprovechar eficazmente las herramientas
de IA para aumentar su independencia en la vida y desarrollar sus carreras
profesionales. La tecnología está borrando las barreras derivadas de los
prejuicios que han existido durante mucho tiempo y abre oportunidades de
igualdad para las personas con discapacidad visual en el mercado laboral
digital”.
Dominar la vida mediante la tecnología
A partir de estas oportunidades surgidas del apoyo y la solidaridad, muchas personas con
discapacidad visual han logrado superarse y convertirse en historias
inspiradoras que conmueven. El guitarrista Tran Son Hai es un ejemplo vivo de
ello. Tras perder la visión a temprana edad a causa de un accidente, se acercó
a la guitarra con toda su pasión y determinación hasta convertirse en músico
profesional y en la primera persona con discapacidad en graduarse en las
especialidades de guitarra clásica y composición en la Academia Nacional de Música
de Vietnam. Con el Premio al Talento Joven, la Medalla de Oro en la categoría
de solista del concurso nacional y el álbum “Melodías de Hanói”, ha dejado una
profunda huella en el público.
El guitarrista Tran Son Hai, pese a haber perdido la visión desde pequeño, investiga activamente las
tecnologías de grabación y procesamiento de sonido en computadora. Foto:
Tat Son/ VNP
Sin detenerse ahí, Hai se dedicó a investigar las tecnologías de grabación y procesamiento de
sonido en computadora. Gracias a los programas de asistencia para personas con
discapacidad visual, puede manejar por sí mismo los equipos, realizar
grabaciones y hacer arreglos musicales con gran destreza en su propio estudio,
demostrando su talento en un entorno musical profesional.
Otra historia inspiradora es la de Tran Viet Hoang, nacido en 2000. Después de perder la
vista a los 10 años, Hoang nunca se rindió ante el destino. A partir de las
clases de informática de la Asociación de Personas Ciegas de Vietnam, descubrió
el mundo de la programación y se graduó con excelentes resultados en Ciencias
de la Computación en la Universidad Fulbright Vietnam.
El ingeniero de software Tran Viet Hoang perdió la visión a los 10 años y actualmente es un
programador experimentado en la empresa Tan Nhat Hong. Foto: Nguyen Luan/ VNP
Además de su trabajo profesional, Tran Viet Hoang imparte clases gratuitas de
programación para la comunidad de personas con discapacidad visual. Foto:
Nguyen Luan/ VNP
Hoy, este joven trabaja como ingeniero de software en la empresa Tan Nhat Hong, donde su
principal labor consiste en colaborar con otros 11 centros y hogares para
personas con discapacidad visual en el desarrollo de programas informáticos de
apoyo. Más valioso aún, Hoang ha sido pionero en la organización de clases
gratuitas de programación para la comunidad de personas con discapacidad
visual. Hasta la fecha, más de 40 alumnos han completado los cursos y varios de
ellos han continuado sus estudios universitarios en el campo de las tecnologías
de la información. De receptor de una oportunidad, Hoang se ha convertido en
quien brinda oportunidades a los demás, encendiendo la llama de la pasión en
muchas personas que comparten su situación.
Hoang comparte: “En Vietnam todavía son relativamente pocas las personas con discapacidad
visual que estudian y trabajan en el ámbito de las tecnologías de la
información. Espero poder contribuir a inspirar y compartir conocimientos para
que quienes sienten pasión por la programación se atrevan a perseguir sus
sueños”.
Las trayectorias de Hai y Hoang confirman una verdad: cuando las barreras se eliminan mediante el conocimiento y la tecnología, las personas con
discapacidad visual pueden contribuir plenamente a la sociedad como cualquier
otra persona. Aunque no puedan ver la luz con sus ojos, pueden construir un
futuro brillante mediante una voluntad firme y la dimensión humana de la
tecnología digital./.
Por: VNP/Tat Son y Nguyen Luan