Según el profesor asociado y doctor Bui Hoai Son, la Resolución No. 57-NQ/TW del Buró Político sobre avances decisivos en ciencia, tecnología, innovación y transformación digital nacional no solo constituye una hoja de ruta estratégica para el desarrollo de la economía del conocimiento, sino que también abre grandes oportunidades para las industrias culturales, un sector con enorme potencial dentro de la estrategia de desarrollo sostenible del país.
En el flujo incesante de la tecnología, la cultura también necesita una transformación profunda para adaptarse y desarrollarse. Si antes los valores culturales tradicionales solo existían en espacios tangibles: en las páginas de los libros, en los museos y los escenarios, o a través de los relatos de las generaciones anteriores, hoy, gracias al poder de la tecnología digital, podemos trasladar todo ese patrimonio a un nuevo mundo: la digitalización.
La transformación digital no es solo una herramienta de preservación, sino también la clave para difundir la cultura de manera más amplia y profunda. Los motivos centenarios en los tejidos tradicionales de brocado pueden recrearse de forma vívida en espacios de realidad virtual. Las melodías del cheo (un tipo de arte teatral folclórico vietnamita), o la música cortesana pueden resonar en múltiples plataformas en línea con solo un clic…
Es entonces cuando el patrimonio deja de estar limitado por el espacio geográfico y puede expandirse, llegando al corazón de millones de personas, sin distinción de fronteras.
Tecnología de mapeo 3D en el programa artístico especial “Hanoi – Desde el otoño histórico de 1945”, celebrado el 15 de agosto de 2025 en Hanoi. (Foto: VNA)
Las plataformas digitales especializadas en cultura se están convirtiendo en un puente entre el pasado y el presente, permitiendo a la población, especialmente a las generaciones jóvenes, acceder al patrimonio cultural nacional de la manera más moderna y dinámica. En lugar de tener que ir a un museo para admirar una antigüedad, hoy basta con un dispositivo inteligente para observar cada detalle y las huellas del tiempo en ese objeto.
Las festividades tradicionales tampoco están limitadas a un espacio físico determinado, sino que pueden transmitirse en directo o recrearse mediante tecnología 3D o realidad virtual, ofreciendo una experiencia vívida al público sin importar dónde se encuentre.
Cuando el arte, la música, el cine y la edición entran en el entorno digital, los productos culturales no solo se vuelven más accesibles, también pueden comercializarse de formas creativas y sostenibles. Una obra ya no se limita a exhibirse, sino que puede convertirse en un activo digital negociable en plataformas blockchain. Una obra literaria no se queda únicamente en las páginas de un libro, sino que puede transformarse en audiolibro, en película o en contenido digital que se difunde a través de múltiples plataformas.
La explosión de tecnología de la información y la transformación digital está exigiendo un ecosistema de infraestructura moderno, donde artistas, diseñadores, cineastas y emprendedores culturales puedan conectarse, crear y convertir sus ideas más audaces en realidad.
Niños experimentan actividades culturales de las etnias mediante gafas de realidad virtual (VR) en el Museo de Etnología, en Hanoi. (Foto: VNA)
La infraestructura digital no se limita a conexiones de internet de alta velocidad o centros de datos para almacenar recursos culturales, también incluye espacios de trabajo compartido, centros de innovación digital y estudios tecnológicos donde los artistas pueden experimentar libremente, combinando arte y tecnología.
Se trata de talleres creativos virtuales, donde diseñadores de moda tradicional aplican tecnología 3D para recrear cada detalle y textura con precisión de ao dai, o de estudios que utilizan inteligencia artificial para restaurar documentales históricos con imágenes nítidas y realistas.
Cuando los artistas tienen acceso a tecnologías como la realidad virtual (VR), la realidad aumentada (AR), blockchain o la inteligencia artificial (IA), dejan de estar limitados por los marcos tradicionales y pueden llevar la cultura vietnamita hacia formas de expresión nuevas y más atractivas. Los museos digitales pueden abrir sus puertas las 24 horas del día, los siete días de la semana, a ciudadanos de todo el mundo. Los festivales culturales tradicionales pueden recrearse de manera vívida en plataformas del metaverso. Las obras de arte pueden comercializarse en el mercado de los tokens no fungibles …
Cuando un producto cultural se digitaliza, se comercializa y se difunde a través de plataformas digitales, el valor que genera no se limita al ámbito artístico, sino que se convierte en un motor de desarrollo económico sostenible.
En el dinámico flujo de las industrias culturales en la era digital, la tecnología puede ser una herramienta y las plataformas pueden ser un trampolín, pero son las personas creativas quienes determinan el éxito. Por ello, invertir en el capital humano es una estrategia a largo plazo para garantizar que la cultura no solo se integre, sino que también pueda liderar nuevas tendencias a nivel global.
Las personas que trabajan en el ámbito cultural necesitan conocimientos artísticos, pero también dominar las tecnologías modernas. Un director de cine debe saber contar historias y además manejar bien la producción cinematográfica digital, aplicar la inteligencia artificial en la posproducción o aprovechar la realidad virtual para abrir espacios cinematográficos no tradicionales.
Ceremonia de anuncio del proyecto Enterise, una plataforma de entretenimiento que se espera lidere la proyección de la cultura vietnamita al mundo a través del cine y los contenidos digitales, en la ciudad de Da Nang el 17 de septiembre de 2025. (Foto: VNA)
Un diseñador de moda no solo requiere creatividad en materiales y estilos, sino también saber utilizar la simulación 3D, blockchain o los tokens no fungibles para llevar sus productos al mercado global. Del mismo modo, un profesional de museos no solo debe conocer la historia, sino también dominar la digitalización del patrimonio y crear experiencias interactivas que atraigan a las generaciones jóvenes.
Las nuevas exigencias plantean una necesidad urgente: la formación y el perfeccionamiento de las competencias de quienes trabajan en el ámbito cultural. Los programas de formación especializada en tecnologías creativas, gestión cultural digital, economía digital y gestión de contenidos digitales deben diseñarse de manera sistemática, combinando teoría y práctica. Los artistas, productores y gestores no solo necesitan formarse en arte, sino también acceder a una mentalidad empresarial, al pensamiento basado en datos y a herramientas que permitan optimizar el valor de sus obras.
En la era digital, el desarrollo de las industrias culturales no es únicamente una cuestión de arte y tradición, sino una combinación armónica de creatividad, ciencia, tecnología e innovación. La Resolución No. 57-NQ/TW ha abierto una orientación estratégica, reafirmando el papel de la ciencia, la tecnología y la transformación digital como motores clave para impulsar el despegue de las industrias culturales de Vietnam. La inversión en infraestructura digital, la transformación de los modelos de producción y distribución de contenidos culturales, así como la aplicación de nuevas tecnologías, no solo elevarán el valor de los productos culturales, sino que también generarán experiencias más ricas para el público./.