El viceprimer ministro permanente Nguyen Hoa Binh destaca los logros históricos del XIII Congreso Nacional del PCV y define las prioridades estratégicas rumbo al XIV mandato.
Hanoi (VNA)- El mandato del XIII Congreso Nacional del Partido Comunista de Vietnam (2021-2026) llega a su fin dejando huellas históricas. En vísperas del XIV Congreso Nacional del Partido, la Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) sostuvo una entrevista con Nguyen Hoa Binh, miembro del Buró Político, subsecretario permanente del Comité del Partido del Gobierno y viceprimer ministro permanente, sobre los resultados alcanzados durante el XIII mandato y las orientaciones, tareas y soluciones clave para implementar con éxito la Resolución del XIV Congreso.
En la sesión inaugural de la XIII Reunión del Comité Central del PCV. Foto: VNA
El mandato del XIII Congreso del Partido se desarrolló en un contexto particularmente severo, con dificultades y desafíos más grandes e intensos que oportunidades y ventajas. ¿Podría Usted ofrecer una evaluación general de los resultados integrales alcanzados por el país durante este “mandato de prueba de fuego” y señalar cuáles han sido los factores clave que hicieron posibles esos logros?
Viceprimer ministro permanente Nguyen Hoa Binh: El mandato del XIII Congreso del Partido ha sido un período especial, iniciado bajo pruebas extremadamente duras, particularmente para la firmeza política y la sabiduría de nuestro Partido, Estado y pueblo. Iniciamos el mandato en medio del estallido y la propagación de la pandemia de la COVID-19, que afectó gravemente a la economía mundial, regional y nacional; posteriormente vinieron las rupturas de las cadenas de suministro, el fuerte aumento de la inflación global y los conflictos geopolíticos que debilitaron numerosas economías en todo el mundo.
Nguyen Hoa Binh, miembro del Buró Político, subsecretario permanente del Comité del Partido del Gobierno y viceprimer ministro permanente. Foto: Quoc Dung - VNA
Pero es precisamente en la adversidad cuando la firmeza y la inteligencia del pueblo vietnamita brillan con mayor intensidad. Con el espíritu de convertir el riesgo en oportunidad, bajo el liderazgo acertado e integral del Partido, la gestión drástica del Gobierno y la unidad y el consenso de todo el pueblo, hemos superado las dificultades y los desafíos, cumplido los objetivos y tareas del desarrollo socioeconómico y alcanzado resultados integrales en numerosos ámbitos, con diez logros destacados:
En primer lugar, se ha mantenido una macroeconomía estable, con un crecimiento acelerado y los grandes equilibrios garantizados. En 2025, el Producto Interno Bruto (PIB) creció un notable 8,02%, situando el promedio de todo el período entre los más altos de la región (6,3%). El tamaño de la economía superó los 514 mil millones de dólares (puesto 32 a nivel mundial), mientras que el ingreso per cápita sobrepasó los 5.000 dólares. La inflación se mantuvo bajo control (3,31%), la deuda pública se redujo al 34,4% del PIB y los ingresos presupuestarios alcanzaron un récord de 2,65 mil billones de VND (superando la cifra proyectada en un 34%), lo que confirma la fortaleza interna de la economía.
En segundo lugar, se llevó a cabo con éxito una revolución en la reorganización del aparato estatal y la reestructuración de las unidades administrativas, garantizando la eficiencia, la eficacia y la efectividad. Este es un logro excepcional de todo el XIII mandato. La reestructuración abrió nuevos espacios de desarrollo, permitió organizar un gobierno local de dos niveles más cercano al pueblo y al servicio de este, y redujo de forma drástica las instancias intermedias: se eliminaron el 100% de los departamentos generales, más de 1.000 departamentos, y alrededor de 145.000 plazas de personal; ello permitió ahorrar aproximadamente 39 billones de VND anuales en gastos corrientes, destinados a la inversión en desarrollo y a la seguridad social.
En tercer lugar, se avanzó en el perfeccionamiento institucional con un enfoque innovador y orientado al desarrollo. El trabajo legislativo pasó de una lógica de mera gestión a una de creación de condiciones y eliminación de cuellos de botella. Durante el mandato, el Gobierno presentó a la Asamblea Nacional (Parlamento) un volumen récord de documentos aprobados (178 leyes, resoluciones y ordenanzas), entre ellos leyes fundamentales como la Ley de Tierras, la Ley de Vivienda y la Ley de Negocios Inmobiliarios. Paralelamente, se profundizó la descentralización y la delegación de competencias bajo el principio de “las localidades deciden, ejecutan y asumen responsabilidad”, y se recortaron o simplificaron cerca de 3.000 regulaciones empresariales, situando a Vietnam entre los países con un entorno de inversión y negocios más abierto, transparente y atractivo.
En cuarto lugar, la infraestructura estratégica registró un avance sin precedentes. Se completaron 3.345 kilómetros de autopistas y más de 1.700 kilómetros de carreteras costeras, superando los objetivos fijados por el XIII Congreso y configurando el eje vertebral Norte-Sur. Asimismo, se fue completando la red de telecomunicaciones, las principales infraestructuras digitales y otras infraestructuras económicas, al tiempo que se sentaron las bases para iniciar la construcción del ferrocarril de alta velocidad en el próximo mandato.
En quinto lugar, se renovó el modelo de crecimiento y se crearon nuevos motores para la era del despegue nacional. La economía está experimentando una transformación cualitativa profunda, pasando de un crecimiento extensivo a uno intensivo, basado en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. La economía verde y la transición energética se han convertido en tendencias centrales, con un firme compromiso hacia la neutralidad de carbono (Net Zero). El capital total de inversión extranjera directa (IED) registrado durante el mandato superó los 184 mil millones de dólares; se logró atraer a grandes corporaciones tecnológicas líderes mundiales (como Samsung, Amkor, NVIDIA…) para invertir en semiconductores e inteligencia artificial, lo que está convirtiendo gradualmente a Vietnam en un eslabón importante de la cadena global de suministro.
En sexto lugar, se actuó con determinación para eliminar obstáculos y desbloquear recursos para la economía. En aplicación de las resoluciones del Comité Central, el Gobierno dirigió y ejecutó con firmeza la solución de cuestiones acumuladas durante muchos años; resolvió trabas jurídicas en numerosos proyectos de energía, en industrias deficitarias, en bancos débiles y en miles de proyectos inmobiliarios. Hasta la fecha, se han desbloqueado 3.289 proyectos y áreas de tierra, con una inversión total aproximada de 1,67 mil billones de VND y una escala de uso de la tierra de alrededor de 70.000 hectáreas, y continúan recibiendo inversiones, creando empleos y haciendo una contribución sustancial al crecimiento.
En séptimo lugar, la cultura se convirtió verdaderamente en una luz orientadora, en una fuerza endógena y un motor del desarrollo. Los buenos valores culturales tradicionales, el sistema de valores familiares y las normas del ser humano vietnamita en la nueva era han sido reavivados y difundidos con fuerza. Las industrias culturales se han formado y prosperan, y el patrimonio y la identidad cultural vietnamita se han convertido en patrimonio de la humanidad, contribuyendo no solo al crecimiento económico sino también al orgullo nacional y al fortalecimiento del patriotismo, del espíritu de autosuficiencia y del anhelo de contribuir en cada ciudadano.
En octavo lugar, se ejecutaron eficazmente las políticas de seguridad social. El Partido y el Estado prestaron una atención especial a la protección social con el principio de no dejar a nadie atrás. Se erradicaron por completo las viviendas temporales y deterioradas en todo el país con cinco años de antelación; la tasa de pobreza multidimensional se redujo de manera significativa hasta el 1,3%. Cada año se destinaron más de mil billón de VND a la seguridad social. Los ingresos y el bienestar de la población mejoraron y el índice nacional de felicidad ascendió 37 puestos.
En noveno lugar, la educación y la sanidad avanzaron de manera notable, elevando la calidad de vida de la población. El sistema de salud se expandió ampliamente y la atención primaria fue reforzada. En la lucha contra la pandemia de la COVID-19 se logró proteger con éxito la vida y la salud del pueblo; aunque Vietnam no produce vacunas, se vacunó gratuitamente a toda la población. El seguro médico universal alcanzó una cobertura superior al 95%, garantizando que todos los ciudadanos tengan acceso equitativo a los servicios básicos y puedan beneficiarse de los frutos del desarrollo. La esperanza de vida promedio llegó a los 74,8 años. La educación se reformó de manera radical y la calidad de los recursos humanos mostró una mejora positiva. Destinamos recursos significativos para construir 248 escuelas internado inter-nivel destinadas a alumnos de comunas fronterizas, con el fin de elevar el nivel educativo y la calidad de la fuerza laboral, y contribuir al fortalecimiento de la defensa y la seguridad; al mismo tiempo se implementó una hoja de ruta para la exención y reducción de las matrículas en educación preescolar y general.
En décimo lugar, la defensa y la seguridad nacionales se consolidaron firmemente, protegiendo la Patria con antelación y desde distancia; la diplomacia y la integración internacional alcanzaron logros importantes de significado estratégico. Construimos fuerzas armadas y policiales compactas, racionalizadas y fuertes, avanzando directamente hacia la modernidad y capacitadas para enfrentar todo tipo de desafíos de seguridad tradicionales y no convencionales. La seguridad política y el orden social se mantuvieron estables. Se gestionaron satisfactoriamente las relaciones internacionales complejas y atípicas, preservando un entorno pacífico para el desarrollo. Hasta la fecha, Vietnam ha establecido relaciones diplomáticas con 194 países y mantiene asociaciones estratégicas integrales o asociaciones estratégicas con la mayoría de las grandes potencias y socios clave del mundo. La posición y el prestigio internacional de Vietnam continúan fortaleciéndose, afirmando su papel como miembro activo y responsable de la comunidad internacional, como socio confiable y como contribuyente activo a la paz, la estabilidad y el desarrollo de la región y del mundo.
Existen tres factores clave que explican estos logros sobresalientes. El primero y decisivo es el liderazgo acertado, firme y de visión estratégica del Partido, en particular la dirección drástica del Buró Político y del Secretariado, encabezado por el Secretario General. El segundo es la gestión enérgica, dinámica y creativa del Gobierno, con espíritu de iniciativa, audacia y responsabilidad, siempre apegada a la realidad y capaz de responder de forma flexible, oportuna y eficaz a toda evolución de la situación. Y el tercero -el más importante- es la unidad, el consenso y el apoyo absoluto del pueblo, así como la fuerza del gran bloque de unidad nacional, desplegada al máximo precisamente en los momentos más difíciles.
Durante la implementación de la Resolución del XIII Congreso del Partido surgieron numerosos asuntos nuevos, sin precedentes y más allá de cualquier capacidad de previsión, que plantearon desafíos extremadamente complejos. El Gobierno los abordó de manera oportuna y eficaz. A partir de esa práctica viva y ardua, ¿podría Usted compartir las lecciones más profundas extraídas en materia de liderazgo, dirección y gestión?
Viceprimer ministro permanente Nguyen Hoa Binh: Hacer lo que ya tiene precedentes es fácil; pero afrontar tareas sin precedentes, difíciles, sensibles y que afectan a los intereses de muchas personas es extraordinariamente arduo. Desde la lucha contra la pandemia hasta la revolución en la reorganización del aparato estatal, cada decisión exigió una cuidadosa ponderación entre ganancias y pérdidas, entre el corto plazo y el largo plazo. De ello pueden extraerse seis lecciones de experiencia en materia de conducción y gestión:
Primero, es indispensable contar con un pensamiento renovado, una visión estratégica, estar estrechamente apegado a la realidad y colocar siempre el interés nacional por encima de todo. El contexto mundial cambiante e imprevisible exige que los dirigentes no se aferren a viejos esquemas ni se conformen con experiencias pasadas. Toda decisión debe partir de la realidad, respetarla y tomarla como criterio de evaluación. Al mismo tiempo, se requiere una visión estratégica de largo plazo que trascienda los beneficios inmediatos y localizados y apunte al desarrollo sostenible de la nación.
Segundo, es necesario tener una alta determinación, grandes esfuerzos y una acción drástica y eficaz. Una vez definida una orientación correcta, debe ejecutarse con decisión y prontitud, haciendo cada cosa con solidez y sin retrocesos: no se discute si se hace o no, sino cómo hacerlo mejor. El Gobierno debe dar el ejemplo, actuar primero y difundir el espíritu de audacia y responsabilidad hasta cada localidad y cada nivel de base. La vacilación que hace perder oportunidades de desarrollo equivale a fallarle al pueblo.
Tercero, el pueblo debe ser siempre el centro y el sujeto; toda política debe orientarse a proteger al pueblo, cuidarlo y servir a su vida próspera y feliz. Nuestro Partido no tiene un objetivo más elevado que salvaguardar la independencia y la soberanía nacionales y mejorar de manera constante la vida y la felicidad del pueblo. En la pandemia, la salud y la vida de las personas estuvieron por encima de todo; en las inundaciones y tormentas, la seguridad de la población fue la prioridad absoluta; en el desarrollo económico, la erradicación de viviendas precarias, la reducción de la pobreza y el aumento de los ingresos del pueblo constituyen tareas centrales. Solo cuando el pueblo se beneficia efectivamente de los frutos del desarrollo, el liderazgo del Partido y la gestión del Gobierno pueden considerarse verdaderamente exitosas y sostenibles.
Cuarto, la dirección y la gestión deben ser concretas y rigurosas, de acuerdo con el principio de las “seis claridades”: claridad en las personas, en las tareas, en los plazos, en las responsabilidades, en los productos/resultados y en las competencias. La práctica demuestra que allí donde el responsable principal actúa de forma decidida y asume la responsabilidad conforme a este principio, el trabajo avanza y los cuellos de botella se desbloquean.
Quinto, es imprescindible identificar correctamente las prioridades y los puntos clave, evitando la dispersión, estableciendo una hoja de ruta y un orden de prioridades racional. En un contexto en el que los recursos nacionales siguen siendo limitados mientras que las necesidades de inversión son enormes, la correcta asignación de recursos es una lección de vital importancia: hay que seleccionar las áreas innovadoras y proyectos de efecto spillover y capacidad de arrastre para concentrar en ellos la inversión hasta culminarlos.
Sexto, hay que reforzar el trabajo ideológico y crear consenso en la población. La divulgación de las políticas debe adelantarse un paso para proporcionar información oficial, orientar a la opinión pública y generar consenso social. Cuando el pueblo comprende profundamente que todas las decisiones del Gobierno buscan el interés nacional y el bienestar de la propia población, está dispuesto a compartir, acompañar y apoyar. La formulación y la implementación de políticas deben ser razonables, empáticas y justas, garantizando de manera adecuada los derechos e intereses legítimos de los ciudadanos y de las empresas.
Ante la inminencia del XIV Congreso del Partido, un momento histórico que abrirá una nueva era de desarrollo para el país, ¿en qué avances estratégicos y en qué soluciones de gestión prioritarias se centrará el Gobierno para alcanzar con éxito los objetivos estratégicos planteados?
Viceprimer ministro permanente Nguyen Hoa Binh: De cara al XIV Congreso y con una visión hacia 2030 —centenario de la fundación del Partido— y hacia 2045 —centenario de la fundación de la República—, el Gobierno ha identificado los siguientes diez grupos de tareas prioritarias:
Primero, acelerar el desarrollo económico sostenible y sentar bases sólidas para la nueva era. Concentrar todos los recursos y eliminar todos los obstáculos para aspirar a tasas de crecimiento de dos dígitos cada año. Renovar los motores tradicionales de crecimiento y explotar plenamente los nuevos (economía digital, economía verde, economía circular), tomando la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital como fuerzas motrices principales; desarrollar la economía estatal para que ejerza efectivamente su papel dirigente y desarrollar la economía privada como uno de los motores más importantes de la economía.
Segundo, seguir renovando el pensamiento en la construcción y el perfeccionamiento de las instituciones, considerándolo la clave de las claves. Renovar profundamente el pensamiento legislativo para crear condiciones de desarrollo y liberar las fuerzas productivas. Profundizar la descentralización bajo el principio de que “las localidades deciden, ejecutan y asumen la responsabilidad”, mientras que el nivel central se concentra en crear marcos, supervisar e inspeccionar. Eliminar de inmediato las normas superpuestas, las licencias innecesarias y los mecanismos de “pedir-dar” que frenan los recursos; abandonar definitivamente la mentalidad de “si no se puede gestionar, se prohíbe”.
Tercero, impulsar con fuerza la renovación del modelo de crecimiento basada en la ciencia, la tecnología, la innovación y la transformación digital. Construir un Gobierno digital integral y sin papel. Desarrollar la economía verde y circular e implementar con vigor el mercado de créditos de carbono. Intensificar la inversión en nuevos motores de crecimiento como la inteligencia artificial, los chips y semiconductores, las energías renovables y la energía nuclear. Modernizar la red eléctrica inteligente, desarrollar con fuerza la energía renovable, el gas y la eólica marina, garantizando de manera absoluta la seguridad energética nacional al servicio de un alto crecimiento.
Cuarto, concentrar la inversión en los proyectos de infraestructura de conectividad regional y subregional, culminarlos y ponerlos en funcionamiento. Destinar recursos para iniciar la construcción del ferrocarril de alta velocidad Norte-Sur. Concluir pronto y poner en explotación el Aeropuerto Internacional de Long Thành. Estudiar y reiniciar el programa de planta nuclear para asegurar una base energética limpia y estable para la industrialización y la modernización.
Quinto, considerar el desarrollo de la ciencia, la tecnología y la innovación como una política nacional de primer orden. Impulsar el modelo de investigación y desarrollo (I+D). Construir centros de datos y centros nacionales de innovación de escala regional. Diseñar mecanismos especializados y sobresalientes para atraer y retener a los principales conglomerados tecnológicos del mundo en Vietnam. Fomentar el emprendimiento innovador en toda la sociedad y alentar a las empresas a invertir en el desarrollo y la aplicación de la ciencia y la tecnología, especialmente de las tecnologías nuevas y de alta gama.
Sexto, lograr un avance en el desarrollo de recursos humanos de alta calidad. Renovar de manera fundamental e integral la educación superior y la formación profesional. Preparar activamente, en el menor tiempo posible, personal capaz de dominar tecnologías clave en ámbitos como la energía nuclear, el ferrocarril de alta velocidad, la economía digital, los centros financieros internacionales, la industria de semiconductores y la inteligencia artificial. Al mismo tiempo, aplicar políticas reales y eficaces para atraer talento, con regímenes de incentivos excepcionales que permitan atraer y retener a científicos líderes y a talentos vietnamitas en el extranjero para que regresen a contribuir al país.
Séptimo, continuar la racionalización del aparato estatal y la reforma administrativa. Seguir revisando para reducir los niveles intermedios dentro de ministerios, sectores y localidades; digitalizar el 100% de los expedientes y de los resultados de los trámites administrativos; y retirar con firmeza del aparato a los funcionarios que incurran en prácticas de acoso burocrático, evasión de responsabilidades o temor a asumirlas, sustituyéndolos por personas audaces, proactivas y responsables.
Octavo, situar el desarrollo cultural al mismo nivel que el desarrollo económico y promover de forma integral la cultura y al ser humano vietnamita. Implementar eficazmente el Programa Nacional de revitalización cultural. Construir y desarrollar una cultura vietnamita avanzada e imbuida de identidad nacional, de manera coherente sobre la base del sistema de valores nacionales, familiares y de las normas del ser humano vietnamita de la nueva era. Impulsar con fuerza las industrias culturales, convirtiendo la cultura en una fuerza endógena y en un recurso económico importante.
Noveno, promover un desarrollo social sostenible, garantizar la seguridad social, gestionar y utilizar eficazmente los recursos, proteger el medio ambiente y adaptarse al cambio climático. Implementar la hoja de ruta para la gratuidad de la educación secundaria y aspirar, progresivamente, a la gratuidad básica de la atención sanitaria universal. Acelerar y culminar pronto el proyecto de un millón de viviendas sociales para que los trabajadores puedan establecerse y prosperar. Construir una red de protección social de cobertura universal, asegurando que nadie quede rezagado en el proceso de desarrollo. Adoptar de forma proactiva medidas de prevención y respuesta ante desastres naturales y abordar de manera fundamental los problemas de contaminación ambiental, inundaciones y deslizamientos de tierra.
Décimo, mejorar las relaciones exteriores y fortalecer la defensa y la seguridad nacionales. Proteger la Patria con antelación y desde la distancia, y al mismo tiempo impulsar una integración internacional profunda, activa y sustantiva, transformando los compromisos internacionales en beneficios económicos concretos. Construir fuerzas armadas y policiales compactas, racionalizadas y fuertes, avanzando directamente hacia la modernización, con capacidad de autosuficiencia, autonomía y uso dual. Mantener un entorno de paz y estabilidad política para el desarrollo económico y, al mismo tiempo, defender con firmeza y perseverancia la independencia, la soberanía y la integridad territorial del país./.
Muchas gracias!