Descubriendo Vietnam

Hoi An, una sinfonía multicolor en el corazón del patrimonio

Al mencionar a Hoi An, suele asociarse de inmediato con su patrimonio mundial, famoso por las hileras de casas antiguas de tejados cubiertos de musgo y paredes de un amarillo brillante que se reflejan con elegancia en el poético río Hoai. Sin embargo, el verdadero encanto que otorga una vitalidad tan intensa a este patrimonio es algo que no todo el mundo conoce: la armoniosa y sutil intersección de culturas, especialmente de Vietnam, Japón y China, crea un mosaico vibrante de estilos de vida, costumbres, creencias y arquitectura.

Al mencionar a Hoi An, suele asociarse de inmediato con su patrimonio mundial, famoso por las hileras de casas antiguas de tejados cubiertos de musgo y paredes de un amarillo brillante que se reflejan con elegancia en el poético río Hoai. Sin embargo, el verdadero encanto que otorga una vitalidad tan intensa a este patrimonio es algo que no todo el mundo conoce: la armoniosa y sutil intersección de culturas, especialmente de Vietnam, Japón y China, crea un mosaico vibrante de estilos de vida, costumbres, creencias y arquitectura.

 

Al mencionar a Hoi An, suele asociarse de inmediato con su patrimonio mundial, famoso por las hileras de casas antiguas de tejados cubiertos de musgo y paredes de un amarillo brillante que se reflejan con elegancia en el poético río Hoai. FOTO: THANH HOA/VNP

En el pasado, Hoi An fue un próspero puerto comercial, destino soñado para embarcaciones mercantes procedentes de Japón, China y países occidentales. Gracias a su ubicación estratégica en la desembocadura de un río costero, pronto se convirtió en parte de una ruta marítima de la seda y la cerámica. La prosperidad de la ciudad no solo se medía en riqueza material, sino también en la formación de una comunidad multicultural.

 

El Chua Cau es una clara evidencia del vínculo cultural y espiritual entre Vietnam y Japón a lo largo de los siglos. FOTO: THANH HOA/VNP
 
Hoi An es un patrimonio vivo y acogedor, lo que se refleja en la actitud abierta de sus habitantes hacia los visitantes. FOTO: THANH HOA/VNP

 

Su arquitectura es el testimonio más vivo de ese período dorado. Pasear por el casco antiguo es como entrar en un museo al aire libre, donde las casas tubulares tradicionales vietnamitas se combinan armoniosamente con detalles decorativos chinos y la elegancia minimalista japonesa. El Chua Cau, un puente-pagoda, es símbolo emblemático del lugar, es una clara evidencia del vínculo cultural y espiritual entre Vietnam y Japón a lo largo de los siglos.

La vitalidad de Hoi An no reside únicamente en sus tranquilas fachadas amarillas, sino en la vida cotidiana, las costumbres y las creencias de sus habitantes. La interacción cultural es una profunda fusión que da lugar a una identidad única e irrepetible.

Esta mixtura se refleja en las prácticas de culto, que abarcan desde deidades locales hasta figuras veneradas por la comunidad china. Los salones de asambleas, como los de Fujian y Guangdong, no solo sirven a la comunidad china, también funcionan como espacios espirituales compartidos. Durante las noches de luna llena, el festival de faroles convierte la ciudad en un espectáculo único, donde la luz de los faroles reemplaza la electricidad y crea una atmósfera nostálgica y serena.

 

 


La vitalidad de Hoi An no reside únicamente en sus tranquilas fachadas amarillas, sino en la vida cotidiana, las costumbres y las creencias de sus habitantes. La interacción cultural es una profunda fusión que da lugar a una identidad única e irrepetible.

 

 

Programa artístico de intercambio cultural Vietnam-Japón en el casco antiguo de Hoi An. FOTO: THANH HOA/VNP
 

 

La gastronomía también ilustra esta fusión: un plato de cao lau combina fideos similares al udon japonés, carne char siu del estilo chino y hierbas frescas de Tra Que, reflejando la mezcla cultural.

Lo que ha consolidado a Hoi An como un sitio distinguido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) es su esencia de “patrimonio vivo”. A diferencia de otros lugares donde los centros históricos se convierten en museos estáticos, aquí la vida continúa: los habitantes siguen viviendo en las casas antiguas, mantienen sus tradiciones religiosas y preservan expresiones culturales como el canto bai choi.

Con más de cuatro siglos de historia, la urbe no se ha cerrado para conservarse, sino que ha sabido abrirse al mundo, tal como lo hizo en su época de puerto internacional, integrando influencias culturales de Japón, China y otros países para crear una identidad unificada en la diversidad.

 

El Tet Nguyen Tieu (o Festival de luna llena del primer mes lunar) es un evento que refleja la fusión cultural entre las comunidades vietnamita y china. FOTO: THANH HOA/VNP
Programa artístico de intercambio cultural Vietnam-Japón en el casco antiguo de Hoi An. FOTO: THANH HOA/VNP
 

Al visitar Hoi An en la actualidad, los viajeros no solo llegan a un destino en el mapa turístico, sino a una entidad cultural viva, donde pueden apreciar los valores sostenibles y reconocer la armonía entre los pueblos en medio de sus diferencias. Hoi An se erige así como un puente que conecta el pasado con el presente y a Vietnam con el mundo./.

Por VNP/Thanh Hoa  Fotos: Thanh Hoa y Archivo


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