Vietnam y el mundo

Hiroumi Hamajima y la lección sobre la fuerza del colectivo vietnamita

En 2021, Hiroumi Hamajima llegó a este país para asumir la dirección de la sociedad de responsabilidad limitada Sumitomo Heavy Industries Vietnam (SHIV), precisamente cuando la pandemia de COVID-19 planteaba un enorme desafío a la fábrica.

En 2021, Hiroumi Hamajima llegó a este país para asumir la dirección de la sociedad de responsabilidad limitada Sumitomo Heavy Industries Vietnam (SHIV), precisamente cuando la pandemia de COVID-19 planteaba un enorme desafío a la fábrica. Aquellos meses de esfuerzo compartido para mantener la producción le enseñaron el verdadero valor del espíritu de equipo y fueron también un testimonio del crecimiento de los trabajadores vietnamitas.

Más cerca de quienes comparten el mismo rumbo

“Aprendí de los empleados vietnamitas el espíritu de no rendirse nunca y el sentido del trabajo en equipo. Siempre laboran juntos como un solo grupo”, compartió Hamajima.

El director general de la sociedad de responsabilidad limitada Sumitomo Heavy Industries Vietnam(SHIV),Hiroumi Hamajima. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP

 

Lo que más recuerda son los meses de la pandemia, cuando la fábrica se enfrentaba al riesgo de tener que suspender sus operaciones. Muchos directivos y trabajadores permanecieron en las instalaciones durante meses para mantener la producción y garantizar el suministro a los clientes.

Para Hamajima, aquello no fue solo un desafío para la empresa, sino también una experiencia profunda de responsabilidad y de la fuerza que puede alcanzar un colectivo unido. Al día de hoy, sigue sintiendo gratitud y admiración por los miembros de la compañía que afrontaron unidos aquella etapa tan difícil.

 

Intercambio de opiniones con un trabajador durante el acabado del producto. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP
Hiroumi Hamajima inspecciona el proceso de producción. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP
Intercambio de opiniones con el supervisor del taller. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP

En una fábrica con más de mil empleados, Hamajima no limita su actividad a las reuniones de gestión. Suele recorrer los distintos talleres, saludar a sus integrantes, observar los productos recién terminados y escuchar sus historias cotidianas sobre la labor. 

El director general de SHIV, Hiroumi Hamajima. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP

Durante los concursos de habilidades profesionales, anima personalmente a los trabajadores y los considera una oportunidad para que compartan experiencias y perfeccionen sus destrezas.

Tras varios años en Vietnam, Hamajima valora especialmente al personal vietnamita por su capacidad de aprendizaje y adaptación, su dedicación y su disposición para afrontar nuevos desafíos.

Crecer junto a la tecnología y las personas

Para Hamajima, la tecnología solo alcanza todo su valor cuando va acompañada del desarrollo de las personas. Los operadores deben comprender la tecnología, los técnicos deben dominar los equipos y el personal directivo debe ser capaz de resolver problemas cada vez más complejos.

Trabajando junto a los ingenieros en el departamento de diseño. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP
 

 

Desde esta perspectiva, la empresa concede especial importancia a la formación y al desarrollo de sus recursos humanos. El ejecutivo japonés ha sido testigo de la evolución de muchos empleados vietnamitas, que han pasado de laborar directamente con las máquinas a convertirse en técnicos, especialistas y ocupar cargos de gestión. Para él, este es uno de los valores más dignos de reconocimiento: los trabajadores no solo actúan junto a la tecnología, sino que también crecen con ella.

Asimismo, considera que el entorno laboral es un factor fundamental para que los trabajadores permanezcan vinculados a la empresa a largo plazo. Mejoras concretas, como la reducción de los olores a aceite, de la temperatura y del ruido generado por las máquinas, reflejan la atención prestada a las personas que hacen posible, día tras día, el funcionamiento de la fábrica.

 

El directivo japonés revisa el producto en la planta de producción. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP

Durante su estancia en Vietnam, Hamajima ha presenciado numerosos cambios, desde la pandemia hasta las crecientes exigencias en materia de tecnología y calidad. En medio de esas transformaciones, los empleados de la entidad han seguido aprendiendo, mejorando y adaptándose.

Para él, el mayor valor no reside únicamente en las modernas líneas de producción o en los productos de alto contenido tecnológico, sino también en el crecimiento de las personas que están detrás de ellos. Una fábrica no se construye únicamente con acero, máquinas y equipos, sino también con las personas que trabajan juntas, aprenden unas de otras y superan las dificultades.

Trabajando junto a los ingenieros en el departamento de departamento de tecnología. FOTO: TRAN THANH GIANG/VNP

Hoy, Hamajima sigue recorriendo los talleres, preguntando a los obreros por su trabajo y escuchando sus historias cotidianas. Su imagen evoca la de un capitán cercano a su propia embarcación: alguien que no solo se sitúa al frente para marcar el rumbo, sino que también está presente entre quienes comparten con él la tarea de remar.

Quizás lo que desea dejar en Vietnam no sean únicamente los productos de la marca Sumitomo, sino también empleados cada vez más competentes, seguros de sí mismos y capaces de llegar más lejos gracias a sus propias capacidades./.

Por VNP/Bich Van y Nguyen Tuoi  -  Fotos: Tran Thanh Giang


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