En la mañana del 9 de marzo de 2026 (21 del primer mes lunar del año Binh Ngo), el ambiente festivo se extendió por toda la aldea de Tho Ha cuando miles de habitantes locales y visitantes de diferentes lugares se reunieron para participar en el tradicional festival de inicio de año. En esta ocasion, el evento resultó aún más significativo al coincidir con la ceremonia de anuncio y entrega del certificado que reconoce al conjunto de reliquias formado por la casa comunal, la pagoda y los santuarios ancestrales de Tho Ha como Monumento Nacional Especial, motivo de orgullo para los habitantes de la región cultural de Kinh Bac.
Los resonantes tambores y gongs, junto con elegantes danzas, crean un
ambiente vibrante en el festival de la aldea de Tho Ha. Foto: Cong
Dat/VNP
La aldea de Tho Ha, provincia de Bac Ninh, celebra su festival tradicional del 20 al 22 del primer mes lunar para rendir homenaje a los antepasados, al genio tutelar del pueblo y
al fundador del antiguo oficio de la cerámica. La festividad está
reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional y reúne diversas actividades culturales y rituales tradicionales,
como la solemne procesión de palanquines, el canto quan ho (canto tradicional de intercambio amoroso del norte de Vietnam)
interpretado sobre el río y en el patio comunal, las competiciones
de remo para atrapar patos y la singular costumbre de abrir las
puertas de la localidad para recibir a los visitantes.
El animado ambiente del festival tradicional de la aldea de Tho Ha.
Foto: Cong Dat/VNP
Desde primeras horas de la mañana, los alrededores de la casa comunal se
llenaron de banderas de cinco colores y de un constante flujo de
personas que acudían a la celebración. Los tambores resonaban en el
aire primaveral, mezclándose con las voces y risas de los asistentes
y creando una atmósfera alegre y animada. Los habitantes del pueblo
vestían trajes tradicionales mientras se preparaban para los
rituales de procesión de palanquines y las ceremonias de ofrenda,
considerados los momentos más importantes de la festividad.
Numerosos habitantes locales y visitantes participan con entusiasmo en la
festividad. Foto: Cong Dat/VNP
Mujeres mayores de la aldea de Tho Ha hacen sonar los gongs para abrir paso y
encabezar la procesión de palanquines hacia la casa comunal en el
solemne ambiente del festival. Foto: Cong Dat/VNP
Jóvenes de la aldea llevan una ofrenda ceremonial —un buey— hacia la casa
comunal entre el sonido festivo de tambores y gongs. Foto: Cong
Dat/VNP
Tras la ofrenda de incienso en la casa comunal, comenzó la procesión de
palanquines en medio del sonido solemne de tambores y gongs. El
cortejo estaba integrado por ancianos respetados del pueblo, equipos
de oficiantes masculinos y femeninos, portadores de banderas, grupos
de tambores y numerosos habitantes locales. Los palanquines lacados
en rojo y dorado avanzaban lentamente por los antiguos callejones,
mientras la gente se alineaba a ambos lados del camino con gestos de
respeto y devoción.
La escena de la procesión se volvía aún más vibrante con los
participantes vestidos con ao the, khan xep (túnica y turbante tradicionales masculinos) y ao dai
(traje típico vietnamita), caminando al ritmo de los tambores. Las banderas ondeaban en el
viento primaveral entre los muros de ladrillos rojos y los tejados
antiguos del histórico pueblo ceramista, creando una imagen
profundamente marcada por la identidad cultural de Kinh Bac.
Habitantes de Tho Ha se disfrazan como generales y soldados, siguiendo el estilo
del teatro tradicional tuong, al participar en la procesión ritual.
Foto: Cong Dat/VNP
Un artista del teatro tradicional tuong se maquilla para la
representación durante el festival del pueblo. Foto: Cong Dat/VNP
Un anciano del pueblo ajusta cuidadosamente el vestuario de los
participantes en la procesión de palanquines. Foto: Cong Dat/VNP
Personajes que representan a generales, vestidos con trajes del teatro tuong y
portando grandes alabardas ceremoniales, encabezan la procesión.
Foto: Cong Dat/VNP
La imagen de los generales con grandes alabardas ceremoniales resalta el
espíritu heroico del festival de Tho Ha. Foto: Cong Dat/VNP
Los habitantes y delegados se reunieron después en el patio comunal para
asistir a la ceremonia oficial de anuncio y recepción del
certificado que declara al conjunto de reliquias compuesto por la casa comunal, la pagoda y los
santuarios ancestrales de Tho Ha como Monumento Nacional Especial.
El complejo monumental de Tho Ha refleja la vida espiritual y la
tradición académica de la región de Kinh Bac. Entre sus
edificaciones, la casa comunal es considerada una de las más
destacadas del norte de Vietnam por su arquitectura artística, con
numerosos relieves de madera finamente tallados al estilo del siglo XVII. A través del tiempo, estas construcciones han sido cuidadosamente
conservadas y restauradas por los habitantes como parte esencial del
alma del pueblo.
Dos niños pequeños, vestidos como seres celestiales, se unieron a la procesión de los Tres Dioses de la Fortuna ("Felicidad, Prosperidad, Longevidad") en el festival Tho Ha. Foto: Cong Dat/VNP
Niñas de la aldea de Thổ Hà, vestidas con trajes tradicionales de cuatro paneles, llevan pequeñas cestas de flores mientras siguen la procesión hacia la casa comunal. Foto: Cong Dat/VNP
Las elegantes jóvenes de Tho Ha, vestidas con el tradicional ao dai, llevan torres de flores y ofrendas en procesión hacia la casa comunal. Foto: Cong Dat/VNP
Una elegante joven de Tho Ha asiste a la fiesta de pueblo con atuendo tradicional: un vestido de cuatro paneles y un pañuelo en la cabeza con forma de pico de cuervo. Foto: Cong Dat/VNP
El reconocimiento como Monumento Nacional Especial no solo representa un honor para la comunidad local, sino que también
abre nuevas oportunidades para preservar y promover el valor
histórico y cultural de esta antigua aldea situada a orillas del río Cau. El acontecimiento también reafirma la posición de Tho Ha dentro del
espacio cultural de Kinh Bac, conocido por sus tradiciones
artesanales, su arquitectura antigua y sus singulares manifestaciones
culturales populares.
Tras la parte ceremonial, el ambiente festivo continuó con diversas
actividades típicas. Pobladores y visitantes participaron en juegos
populares y disfrutaron de las suaves melodías del quan ho, que resonaban en el entorno de la antigua aldea. Los cantos de
intercambio amoroso, a veces profundos y otras vibrantes, evocaban la
belleza cultural característica de la tierra de Kinh Bac.
El patio comunal de la aldea de Tho Ha se convirtió en el centro del festival, mientras la procesión tradicional avanzaba entre el sonido de tambores y gongs y los vítores de una gran multitud. Foto: Cong Dat/VNP
A lo largo de los estrechos callejones, los visitantes también
pudieron descubrir los muros de ladrillos rojos cocidos, vestigios
del antiguo oficio ceramista que en el pasado dio fama a Tho Ha.
Muchos turistas aprovecharon la ocasión para capturar en fotos
momentos memorables del festival: la procesión atravesando la vieja
puerta del pueblo, los ancianos participando solemnemente en los
rituales o las sonrisas radiantes de los habitantes al presenciar
cómo su tierra recibía el reconocimiento nacional.
Certificado de reconocimiento como Monumento Nacional Especial para el complejo de la casa comunal, la pagoda y los santuarios ancestrales en Tho Ha. Foto: Cong Dat/VNP
El festival de Tho Ha de este año adquiere así un doble significado:
por un lado, constituye una importante actividad tradicional de la
comunidad; por otro, marca un hito en el proceso de preservación y
valorización del patrimonio local. En medio del ritmo de la vida
moderna, festividades como esta siguen desempeñando un papel
fundamental en la cohesión comunitaria, la transmisión de la
memoria cultural y la afirmación de la identidad de las aldeas del
norte de Vietnam.
Cuando el sonido de los tambores comenzó a apagarse, muchas personas
permanecían aún en el patio comunal conversando y tomando
fotografías de recuerdo. Para los habitantes de Tho Ha, este día no
fue solo la celebración del inicio de la primavera, sino también un
momento inolvidable en el que el patrimonio de su tierra fue
reconocido a nivel nacional, un orgullo que se transmitirá a las
generaciones futuras./.