Más que un ritual para pedir que el mar permanezca en calma, el Festival Cau Ngu, dedicado al culto a las ballenas, refleja la estrecha relación entre el ser humano y el océano, así como el anhelo de conquistar el mar de los habitantes de las zonas costeras.
Más que un ritual para pedir que el mar permanezca en calma, el Festival Cau Ngu, dedicado al culto a las ballenas, refleja la estrecha relación entre el ser humano y el océano, así como el anhelo de conquistar el mar de los habitantes de las zonas costeras. Con la veneración a Ca Ong (Dios Ballena), los rituales de Nghinh Ong, el canto ba trao (canto folclórico con un fuerte carácter ritual)y las regatas, esta festividad se ha convertido en un patrimonio cultural singular que conserva la memoria, el alma y la fortaleza de los vietnamitas frente al mar.
Habitantes de la zona costera de Da Nang queman incienso junto al cuerpo de una ballena muerta que
llegó a la orilla de la playa de Nguyen Tat Thanh. FOTO: THANH HOA/VNP

Ritual de sepultura de las ballenas sagradas entre las comunidades costeras. FOTO: THANH HOA/VNP
Vietnam, con más de 3 260 kilómetros de costa, ha desarrollado numerosas costumbres y creencias vinculadas al mar. Entre ellas destaca el culto a la ballena, una práctica característica de las comunidades costeras del centro y sur del país.
Este gran mamífero marino es venerado por los pescadores como una deidad protectora del mar. Según la creencia popular, cuando las embarcaciones se enfrentan a tormentas o situaciones de peligro, las ballenas suelen aparecer para rescatar a los marineros en peligro. Por ello, cuando una ballena muere, los habitantes organizan su entierro, construyen una tumba o trasladan sus restos a mausoleos dedicados a su culto.
Los ancianos del poblado de Thuan An, en la comuna de Tam Hai, realizan una ceremonia de ofrenda en el cementerio de
ballenas. FOTO: THANH HOA/VNP
En la actualidad, todavía existen numerosos cementerios, santuarios y templos dedicados a Ca Ong. Algunos albergan cientos de tumbas de diferentes tamaños. En particular, se encuentran el cementerio de ballenas de la comuna insular de Tam Hai, en la ciudad de Da Nang, y el de la aldea pesquera de Phuoc Hai, en Ba Ria-Vung Tau, ahora perteneciente a Ciudad Ho Chi Minh. Estos lugares no solo son espacios donde se practican creencias tradicionales, sino que también conservan numerosos valores culturales propios de las poblaciones pesqueras vietnamitas.
El sacerdote principal dedica una plegaria al dios Nam Hai en el ritual de invocacion del Festival Cau Ngu en el pueblo
pesquero de Thanh Khe (Da Nang).
FOTO: THANH HOA/VNP
El Festival Cau Ngu en el pueblo pesquero de Da Nang. FOTO: THANH HOA/VNP
A partir de la tradición, surgió gradualmente el Festival Cau Ngu, que con el tiempo se convirtió en una de las celebraciones más importantes de las comunidades costeras.
Aunque su organización varía de una localidad a otra, todas comparten los mismos deseos: expresar gratitud al mar, rendir homenaje a Ca Ong y pedir por un año de paz y prosperidad, buen tiempo, navegación segura y abundantes cardúmenes.
El festival suele celebrarse en primavera, de enero a febrero según el calendario lunar. La parte ritual comprende ceremonias de Nghinh Ong, ofrendas de incienso y ritos solemnes en los mausoleos dedicados a su culto. La parte festiva comienza después con diversas actividades culturales folclóricas, como el ho ba trao, el canto boi, el tuong y las regatas. Estas acciones crean un ambiente de unidad y fortalecen los lazos entre las familias y la comunidad de pescadores.
Aunque el Festival Cau ngu varía de una región a otra en su forma, todos comparten el mismo significado.
La flotilla de pescadores de la comuna insular de Tam Hai (Da Nang) se adentra en el mar para realizar el ritual Nghinh Ong. FOTO: THANH HOA/VNP
Para ellas, el mar no es únicamente un espacio de subsistencia, sino también un mundo sagrado y lleno de misterios.Y el Cau Ngu se convierte en un puente entre el ser humano y la naturaleza, entre la vida cotidiana y la espiritualidad, dando lugar a valores culturales difíciles de encontrar en otros lugares.
En lo más profundo de la filosofía de esta festividad se encuentra también un espíritu de respeto hacia la naturaleza. El culto a Ca Ong recuerda al ser humano la importancia de valorar la vida de las especies marinas y de compatibilizar la explotación de los recursos con la protección del medio ambiente, a fin de preservar las fuentes de sustento para las generaciones futuras.
Por sus singulares valores culturales y humanísticos, El Cau Ngu ha sido reconocido como Patrimonio Cultural Inmaterial Nacional. A través de generaciones, el acontecimiento se ha mantenido como una parte inseparable de la vida espiritual de las comunidades costeras y, al mismo tiempo, contribuye a presentar a los amigos internacionales una expresión singular de la cultura marítima de Vietnam./.
- Por VNP/Thanh Hoa - Fotos: Thanh Hoa/VNP y Hong Hieu