Expertos en Vietnam advierten sobre los efectos del calor extremo, con temperaturas de hasta 40°C, y llaman a proteger la salud cardiovascular ante la intensificación de El Niño.
Hanoi (VNA) - En un contexto en el que amplias zonas de Vietnam enfrentan nuevas olas de calor con temperaturas que oscilan entre los 36 y 40 grados Celsius, e incluso superiores en algunos puntos, especialistas advirtieron sobre los riesgos que las condiciones meteorológicas extremas suponen para la salud e instaron a la población a adoptar medidas preventivas, especialmente para proteger el sistema cardiovascular.
Las labores de carga y transporte de mercancías continúan pese al intenso calor. (Foto: VNA)
A finales de junio, numerosas localidades del norte y el centro del país continúan bajo los efectos de un intenso episodio de calor. En Hanoi, los termómetros han llegado a registrar entre 39 y 40 grados Celsius en distintos momentos del día. A ello se suma el fenómeno de “isla de calor” urbana, provocado por la acumulación térmica en superficies asfaltadas y estructuras de hormigón, que puede elevar la sensación térmica entre dos y cuatro grados por encima de los valores registrados.La situación también afecta a las provincias centrales, donde varias zonas mantienen temperaturas superiores a los 38 grados Celsius. Entre los más expuestos figuran los trabajadores que desarrollan su actividad al aire libre, como obreros de la construcción, repartidores, conductores de plataformas digitales y agricultores.Según Mai Van Khiem, director del Centro Nacional de Pronósticos Hidrometeorológicos, el fenómeno climático de El Niño continúa fortaleciéndose y podría prolongarse hasta finales de 2026, e incluso extenderse a los primeros meses de 2027. De acuerdo con las previsiones, existe entre un 60 % y un 65 % de probabilidad de que alcance una intensidad muy fuerte hacia finales de este año y comienzos del próximo, lo que favorecería una mayor frecuencia de episodios de calor extremo en comparación con el promedio histórico y con los niveles registrados en 2025.Los expertos subrayan que las altas temperaturas sostenidas no solo afectan la vida cotidiana, sino que también incrementan el riesgo de deshidratación, agotamiento por calor y otras complicaciones médicas. Ante la exposición prolongada al calor, el organismo activa mecanismos de regulación térmica como la dilatación de los vasos sanguíneos, la sudoración y el aumento de la actividad circulatoria, lo que eleva la carga de trabajo del corazón.El médico Do Doan Bach, del Instituto de Cardiología de Vietnam del Hospital Bach Mai, explicó que los grupos más vulnerables son las personas mayores, los pacientes con hipertensión arterial, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca o trastornos del ritmo cardíaco, así como quienes toman diuréticos u otros fármacos cardiovasculares.El especialista advirtió que uno de los errores más frecuentes es hidratarse únicamente cuando aparece la sensación de sed, un signo de que el organismo ya ha comenzado a deshidratarse. También alertó sobre los riesgos de trabajar durante largas jornadas bajo el sol sin pausas adecuadas o de pasar de forma brusca de ambientes climatizados a exteriores con altas temperaturas.En el caso de los pacientes con enfermedades cardiovasculares, los especialistas insisten en que no se deben modificar ni suspender los tratamientos por cuenta propia ante síntomas como fatiga, mareos o variaciones en la presión arterial, sino que cualquier ajuste debe realizarse bajo supervisión médica.Para reducir los riesgos asociados al calor extremo, se recomienda a quienes realizan actividades al aire libre mantener una hidratación constante, efectuar pausas regulares en espacios frescos y ventilados, evitar la exposición en las horas de mayor radiación solar y utilizar ropa ligera de colores claros, además de medidas adecuadas de protección frente al sol.Del mismo modo, se insta a las personas mayores y a quienes padecen enfermedades crónicas a limitar las salidas durante las horas más calurosas, mantener una alimentación equilibrada, permanecer en ambientes frescos y controlar de forma periódica la presión arterial y la frecuencia cardíaca.Ante síntomas como dolor torácico, dificultad para respirar, palpitaciones, mareos persistentes, cefaleas intensas, náuseas o agotamiento que no mejora con el descanso y la hidratación, se aconseja interrumpir de inmediato la actividad, buscar un entorno fresco y vigilar la evolución del estado de salud.En los casos más graves, como pérdida de conciencia, confusión, convulsiones, empeoramiento progresivo de la dificultad respiratoria o dolor torácico prolongado, es imprescindible solicitar asistencia médica urgente o trasladar al afectado al centro sanitario más cercano.En un escenario marcado por la intensificación de El Niño y la previsión de nuevas olas de calor en los próximos meses, los especialistas insisten en que la prevención es clave para evitar complicaciones. Mantener una correcta hidratación, reducir la exposición prolongada al calor y atender a las señales de alerta del organismo se consideran medidas fundamentales para proteger la salud frente a los efectos del clima extremo./.