El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, inaugura la 33.ª Conferencia Diplomática y destaca que la política exterior es una misión estratégica permanente para el desarrollo nacional.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, pronuncia su discurso en la cita. Foto: Thong Nhat – VNA
La 33.ª Conferencia Diplomática, bajo el lema «Fortalecer el papel de vanguardia y cumplir la misión estratégica y permanente de la diplomacia vietnamita en la nueva era», fue inaugurada oficialmente el 1 de agosto en Hanoi. El evento se celebra en formato híbrido, con sesiones presenciales y conexiones virtuales con las localidades del país y las representaciones diplomáticas de Vietnam en el extranjero.
El secretario general del Partido Comunista de Vietnam y presidente de la República, To Lam, asistió a la ceremonia de apertura y pronunció el discurso de orientación de la Conferencia.
La Agencia Vietnamita de Noticias (VNA) presenta a continuación el texto íntegro de la intervención del máximo dirigente:
Estimados dirigentes y exlíderes del Partido y del Estado, así como del Frente de la Patria de Vietnam;
Estimados dirigentes y exdirigentes del Ministerio de Relaciones Exteriores y del sector de los asuntos exteriores de distintas generaciones;
Estimados delegados presentes en esta Conferencia:
Me complace profundamente asistir hoy a la 33.ª Conferencia Diplomática. En nombre de la dirección del Partido y del Estado, y también a título personal, deseo transmitir a todos los delegados, funcionarios, empleados públicos y a quienes desempeñan labores en el ámbito de los asuntos exteriores y la diplomacia, tanto dentro como fuera del país, mi más cordial saludo, mis mejores deseos y mis más sinceras felicitaciones. Les deseo una conferencia plena de éxitos.
La presente Conferencia Diplomática se celebra en un momento de especial trascendencia para nuestro país, que ha entrado en una nueva etapa de desarrollo tras más de ochenta años desde la fundación de la República y cuarenta años de la política de Renovación (Doi Moi). Por primera vez, una resolución del Congreso Nacional del Partido define expresamente la diplomacia y los asuntos exteriores como una «misión estratégica y permanente». Ello significa que la política exterior ha dejado de ser únicamente un ámbito de las relaciones con el exterior para convertirse en un componente esencial de la capacidad integral del Estado. Los asuntos exteriores ya no constituyen una responsabilidad exclusiva de los organismos diplomáticos, sino una tarea común de todo el Partido, de todo el pueblo, de todo el Ejército y del conjunto del sistema político. Por ello, esta Conferencia reviste un significado muy especial que trasciende el ámbito propio del sector diplomático y constituye una ocasión de gran importancia para intercambiar opiniones sobre la labor de política exterior de todo el sistema político.
El XIV Congreso Nacional del Partido definió la estrategia de desarrollo del país para la nueva etapa. La Resolución 59 del Buró Político del XIII mandato, relativa a la integración internacional, y la Resolución 06 del Buró Político sobre la aplicación de la línea de política exterior aprobada por el XIV Congreso han establecido con claridad las principales orientaciones. Asimismo, se ha creado el Comité Directivo Central para los Asuntos Exteriores y la Integración Internacional. La línea política está claramente definida y el mecanismo de dirección continúa perfeccionándose. La tarea más urgente ahora consiste en aplicar esas orientaciones de manera correcta, rápida y con resultados concretos.
En consecuencia, esta 33.ª Conferencia Diplomática debe permitir que todo el sistema encargado de los asuntos exteriores evalúe con claridad lo realizado y aquello que aún presenta retrasos, unifique las prioridades, fortalezca los mecanismos de coordinación y defina los resultados concretos que deberán alcanzarse una vez concluida la Conferencia.
Estimados compañeros,
Desde la celebración de la 32.ª Conferencia Diplomática hasta la fecha, el mundo ha experimentado cambios rápidos y complejos, algunos de ellos más allá de las previsiones habituales. En este contexto, la labor en materia de política exterior e integración internacional se ha desarrollado de manera proactiva, coordinada y eficaz, obteniendo importantes resultados.
En primer lugar, la política exterior, en estrecha coordinación con la defensa y la seguridad, ha contribuido a preservar un entorno de paz y estabilidad; a salvaguardar la independencia, la soberanía, la unidad, la integridad territorial y los intereses nacionales; y a evitar que el país se vea sorprendido o colocado en una posición de desventaja estratégica.
La proyección exterior de Vietnam ha seguido ampliándose y elevando su nivel. Desde la 32.ª Conferencia Diplomática, Vietnam ha establecido o elevado sus relaciones al nivel de Asociación Estratégica Integral con nueve socios; al de Asociación Estratégica con once países; y al de Asociación Integral con otros cinco.
Estos nuevos marcos de cooperación reflejan un creciente nivel de confianza política y el fortalecimiento de la posición internacional de Vietnam, al tiempo que amplían las oportunidades de cooperación en ámbitos como la economía, la ciencia y la tecnología, la educación, la defensa, la seguridad y los intercambios entre los pueblos. Las relaciones con los países vecinos, las grandes potencias, los Estados miembros de la ASEAN, los socios clave y los amigos tradicionales continúan consolidándose, mientras que los distintos canales de acción exterior actúan de forma cada vez más coordinada.
La diplomacia multilateral también ha registrado nuevos logros. Vietnam organizó con éxito el Foro del Futuro de la ASEAN, la IV Cumbre de la Alianza para el Crecimiento Verde y los Objetivos Globales 2030 (P4G) y la ceremonia de apertura para la firma de la Convención de las Naciones Unidas contra la Ciberdelincuencia. Asimismo, fue reelegido miembro del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas para el período 2026-2028, obteniendo el mayor número de votos dentro del Grupo de Asia y el Pacífico; asumió importantes responsabilidades en las Naciones Unidas y en la UNESCO; y siguió contribuyendo activamente al mantenimiento de la paz y a la búsqueda de soluciones para los desafíos comunes que enfrenta la comunidad internacional.
La diplomacia económica se ha alineado de manera más estrecha con las necesidades del desarrollo nacional. Vietnam ha suscrito diecisiete acuerdos de libre comercio con más de sesenta países y territorios. En 2025, el volumen total del comercio exterior alcanzó aproximadamente los 930 mil millones de dólares estadounidenses, situando al país entre las 20 principales economías del mundo en términos de volumen comercial. La inversión extranjera directa registrada superó los 38 mil millones de dólares, mientras que la inversión efectivamente desembolsada rebasó los 27 mil millones, el nivel más alto de los últimos cinco años. La acción exterior ha contribuido así a ampliar mercados, diversificar las cadenas de suministro y atraer capital, tecnología y conocimiento.
La diplomacia científica y tecnológica ha adquirido una importancia creciente. Las representaciones vietnamitas en el exterior han fortalecido los vínculos entre centros de investigación, grandes empresas tecnológicas, expertos y científicos vietnamitas residentes en el extranjero con las necesidades de desarrollo del país. La diplomacia cultural y la comunicación exterior han contribuido a proyectar la imagen de un Vietnam pacífico, estable, innovador y responsable. Al mismo tiempo, el trabajo con la comunidad vietnamita en el extranjero ha seguido reforzando la gran unidad nacional, mientras que la protección consular se ha desplegado de manera oportuna en zonas especialmente complejas.
Estos resultados confirman la justeza de la política exterior de independencia, autonomía y autosuficiencia; de paz, amistad, cooperación y desarrollo; de diversificación y multilateralización de las relaciones internacionales; así como de una integración internacional integral, profunda, activa y eficaz. Vietnam ha mantenido con firmeza sus objetivos y principios, actuando al mismo tiempo con flexibilidad en los métodos y en la ejecución de sus políticas; ha defendido de manera constante los intereses nacionales, respetando el derecho internacional, y ha logrado contar con el respaldo tanto del pueblo vietnamita como de la comunidad internacional.
Estos logros han sido posibles gracias a la dirección centralizada y unificada del Comité Central del Partido, encabezada directamente por el Buró Político y el Secretariado; a la gestión eficaz del Estado; a la orientación constante de los dirigentes del Partido y del Estado; y al compromiso de todo el sistema político. La coordinación entre los distintos pilares de la política exterior, entre el nivel central y las administraciones locales, así como entre la diplomacia, la defensa, la seguridad y el desarrollo, es hoy más estrecha que nunca.
En este conjunto de logros merece un reconocimiento especial el importante aporte de los cuadros que desempeñan funciones en los asuntos exteriores y la diplomacia. En cualquier circunstancia y destino, ustedes han demostrado firmeza política, sentido de la responsabilidad y lealtad absoluta a la Patria, al Partido, al Estado y al pueblo, colocando siempre los intereses nacionales por encima de cualquier otra consideración. En nombre de la dirección del Partido y del Estado, les expreso mi más sincera felicitación y mi profundo reconocimiento por estas valiosas y significativas contribuciones.
Estimados compañeros,
Debemos sentirnos satisfechos por los resultados alcanzados, pero en ningún caso caer en la complacencia. La principal limitación que enfrentamos en la actualidad no radica en la ausencia de directrices o políticas, sino, sobre todo, en la manera de concretarlas y llevarlas eficazmente a la práctica.
En ocasiones, la labor de investigación y previsión estratégica no ha logrado seguir el ritmo de la evolución de los acontecimientos. Algunos informes continúan centrados en describir la situación, sin identificar con suficiente claridad sus implicaciones para Vietnam ni proponer soluciones concretas. La calidad del asesoramiento estratégico sigue siendo desigual, mientras que la capacidad para analizar cuestiones emergentes -como las nuevas tecnologías, la economía digital, la energía, las cadenas globales de suministro o el derecho internacional- aún presenta limitaciones. Asimismo, la transformación digital en el ámbito diplomático avanza con lentitud y persisten deficiencias en la interconexión y el intercambio de datos.
La aplicación concreta de determinadas resoluciones, conclusiones, acuerdos y compromisos internacionales continúa registrando retrasos. En algunos casos, el seguimiento no se ha mantenido hasta su culminación; las responsabilidades entre los distintos organismos no siempre están claramente definidas y los obstáculos no se resuelven con la prontitud necesaria. En varios ámbitos, las excelentes relaciones políticas aún no se han traducido, en la medida esperada, en nuevos mercados, proyectos, tecnologías o beneficios tangibles para la población y las empresas. Incluso existen actividades en las que se concede mayor importancia al número de reuniones celebradas o de documentos firmados que a los resultados efectivos alcanzados.
La coordinación interinstitucional tampoco ha sido siempre plenamente eficaz. En determinadas cuestiones participan múltiples organismos, pero ninguno asume la responsabilidad final. Existen obstáculos que ya han sido identificados, pero cuya solución se retrasa debido a normativas superpuestas, procedimientos excesivamente prolongados o la falta de decisión para actuar. Del mismo modo, la coordinación entre el nivel central y las administraciones locales, así como entre las representaciones diplomáticas, los ministerios, otros organismos y el sector empresarial, aún no alcanza el grado de articulación requerido. En algunos casos, las condiciones internas no han estado preparadas para aprovechar las oportunidades generadas por la acción exterior.
Estimados compañeros,
El mundo atraviesa una etapa de transformaciones aceleradas y de extraordinaria complejidad. La competencia estratégica entre las grandes potencias se intensifica, mientras que la economía, el comercio, la tecnología, los datos, la energía y las cadenas de suministro están cada vez más vinculados a consideraciones políticas y de seguridad. Los conflictos continúan prolongándose; el derecho internacional y las instituciones multilaterales afrontan crecientes presiones; y desafíos como el cambio climático, la seguridad energética, la seguridad alimentaria, la gestión de los recursos hídricos y la delincuencia transnacional ejercen un impacto directo sobre todos los países.
Al mismo tiempo, la ciencia y la tecnología están transformando profundamente los modelos de producción, los sistemas de gobernanza y el equilibrio del poder internacional. La inteligencia artificial, los semiconductores, la biotecnología, las infraestructuras digitales y las nuevas fuentes de energía ofrecen enormes oportunidades, pero también generan riesgos inéditos. Los países que logren dominar la tecnología, los datos y el capital humano altamente cualificado disfrutarán de ventajas competitivas decisivas, mientras que aquellos que retrasen su proceso de transformación correrán el riesgo de quedar cada vez más rezagados.
Sin embargo, la paz, la cooperación y el desarrollo continúan siendo la aspiración común de la comunidad internacional. Asia-Pacífico sigue consolidándose como el principal motor del crecimiento mundial, y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) mantiene un papel de especial relevancia. Cada vez son más los países interesados en ampliar su cooperación con Vietnam. Los logros alcanzados durante cuarenta años de Doi Moi, la estabilidad política del país, el dinamismo de su mercado, la calidad creciente de sus recursos humanos y el prestigio internacional de Vietnam constituyen nuevas ventajas para impulsar el desarrollo nacional. Paralelamente, la comunidad vietnamita residente en el extranjero continúa fortaleciéndose y dispone de un potencial cada vez mayor para contribuir a la construcción y el desarrollo del país.
La cuestión fundamental consiste en identificar las oportunidades con suficiente anticipación y transformarlas en resultados concretos. No podemos limitarnos a esperar a que las circunstancias favorables lleguen por sí solas, ni actuar únicamente cuando las situaciones ya se han producido. Cuanto más complejo sea el contexto internacional, mayor deberá ser nuestra serenidad y capacidad de iniciativa. No debemos replegarnos bajo ninguna circunstancia. Debemos actuar con confianza, pero sin caer en la autosuficiencia; con determinación, pero evitando cualquier aventura; con flexibilidad, pero manteniendo siempre firmes nuestros principios. Debemos ampliar la cooperación internacional al mismo tiempo que fortalecemos nuestra autonomía estratégica, nuestras capacidades internas y nuestra resiliencia.
Ha llegado el momento de que la política exterior desempeñe plenamente su papel de vanguardia: anticipar los acontecimientos, formular recomendaciones acertadas y actuar con oportunidad; contribuir a la defensa de la Patria desde una etapa temprana y a distancia; abrir nuevos caminos, establecer conexiones y movilizar recursos para el desarrollo nacional. Ejercer un papel de vanguardia significa también acompañar cada tarea hasta su culminación, actuar de forma proactiva para eliminar obstáculos y asumir plenamente la responsabilidad por los resultados obtenidos.
Con el propósito de llevar a la práctica la línea de política exterior aprobada por el XIV Congreso Nacional del Partido y las resoluciones adoptadas por el Partido, propongo que todo el sector diplomático y los organismos encargados de los asuntos exteriores concentren sus esfuerzos en seis tareas prioritarias.
En primer lugar, continuar renovando el pensamiento y elevar la calidad de la investigación, la previsión y el asesoramiento estratégico.
El mundo cambia con rapidez; si nuestro pensamiento no evoluciona al mismo ritmo, nuestras acciones inevitablemente se retrasarán. La investigación debe adelantarse a los acontecimientos para ayudar a la dirección del Partido y del Estado a identificar con antelación las tendencias, las oportunidades y los riesgos; prever los distintos escenarios y evitar cualquier sorpresa estratégica. Debemos comprender con precisión la evolución del mundo, conocer profundamente la realidad de nuestro país y definir con claridad nuestros intereses y capacidades.
La investigación debe centrarse en aquellas cuestiones que tendrán un impacto directo y duradero sobre la seguridad y el desarrollo de Vietnam: los reajustes estratégicos de las grandes potencias; el desplazamiento de los centros económicos, tecnológicos y de poder; así como las transformaciones en el comercio internacional, las finanzas, la energía y los recursos hídricos. Temas como la inteligencia artificial, los semiconductores, la economía digital, la transición ecológica, la ciberseguridad y la seguridad de los datos deben estudiarse con anticipación y en profundidad. La labor de investigación ha de conceder especial importancia a la identificación temprana de oportunidades y a la formulación de propuestas concretas de actuación.
Cada informe debe responder con claridad a cuatro preguntas esenciales: ¿qué está ocurriendo?, ¿qué impacto tendrá sobre Vietnam?, ¿qué medidas deben adoptarse? y ¿qué acciones deben emprenderse primero y quién será responsable de ejecutarlas? Los informes deben ser concisos, aportar información novedosa, ofrecer valoraciones precisas y contener recomendaciones directamente aplicables. Asimismo, es indispensable reforzar el intercambio entre los centros de investigación y las unidades operativas; entre los organismos nacionales y las representaciones diplomáticas en el exterior; y aprovechar plenamente la red de expertos, empresarios y vietnamitas residentes fuera del país.
Renovar el pensamiento exige también valentía para formular propuestas. Los funcionarios encargados del asesoramiento estratégico deben atreverse a plantear los problemas, defender las recomendaciones que consideren correctas y asumir la responsabilidad por sus opiniones. La nueva posición y fortaleza de Vietnam requieren una actitud segura, proactiva y responsable, sin dejar de actuar con sinceridad, humildad y respeto hacia nuestros interlocutores.
En segundo lugar, profundizar y elevar la eficacia de las relaciones exteriores.
Los marcos de relación que Vietnam ha establecido o elevado de categoría deben traducirse en programas de acción y proyectos con resultados concretos y medibles. Elevar el nivel de una relación bilateral no significa culminar el trabajo, sino abrir una nueva etapa de cooperación. Tras cada visita de alto nivel debe existir un plan de implementación; cada acuerdo debe especificar claramente el organismo responsable, las obligaciones de cada parte, el calendario de ejecución, los mecanismos de seguimiento y los resultados concretos que se esperan alcanzar.
Las prioridades de nuestra política exterior ya han sido claramente definidas. En todas las relaciones internacionales debemos valorar la confianza mutua, la sinceridad y los beneficios a largo plazo; gestionar adecuadamente las diferencias y evitar que un asunto aislado afecte al conjunto de la relación.
La eficacia de una relación exterior no se mide por la frecuencia de los contactos ni por la denominación del marco de cooperación. El verdadero criterio de evaluación consiste en comprobar si se ha fortalecido el entorno de paz, si se han protegido los intereses nacionales, si se han abierto nuevos mercados, si se han materializado proyectos concretos, si han mejorado las capacidades tecnológicas y los recursos humanos y, sobre todo, si la población obtiene beneficios reales de esa cooperación.
En tercer lugar, profundizar la diplomacia al servicio del desarrollo y tomar la eficacia concreta como principal criterio de evaluación.
Los objetivos fijados para 2030 y 2045 plantean exigencias muy elevadas. La política exterior debe contribuir de manera directa a la renovación del modelo de crecimiento, al aumento de la productividad, al fortalecimiento de la competitividad y al afianzamiento de la autonomía de la economía nacional. La diplomacia económica debe acompañar cada proyecto hasta que produzca resultados tangibles.
Es preciso priorizar la movilización de recursos destinados a la ciencia y la tecnología, la innovación, la transformación digital, el desarrollo del sector privado y la mejora de la calidad de la inversión extranjera. Debemos atraer de forma selectiva proyectos de alta tecnología en ámbitos como los semiconductores, la inteligencia artificial, las infraestructuras digitales, las energías limpias, la biotecnología y la agricultura moderna, vinculando toda inversión con la transferencia de tecnología, la formación de recursos humanos y la participación de las empresas vietnamitas en las cadenas globales de valor y de suministro.
Cada representación diplomática debe conocer con precisión las necesidades del país, comprender las fortalezas de su circunscripción, identificar a los socios adecuados y acompañar de manera constante la ejecución de cada iniciativa. Al mismo tiempo, los ministerios, los organismos competentes y las administraciones locales deben preparar con antelación los proyectos, los mecanismos institucionales, la disponibilidad de terrenos, los recursos humanos y las demás condiciones necesarias para recibir esas oportunidades. Las oportunidades procedentes del exterior solo podrán transformarse en recursos para el desarrollo cuando el país esté preparado internamente para aprovecharlas. Esta es una responsabilidad compartida entre las representaciones en el exterior, los organismos nacionales, las empresas y cada ciudadano.
La diplomacia científica y tecnológica debe convertirse en una tarea permanente. Es necesario construir una red de socios tecnológicos; fortalecer la conexión entre institutos de investigación, universidades, empresas y expertos; seguir de cerca las nuevas tendencias, normas y políticas internacionales; e incorporar al país el conocimiento y las tecnologías más adecuadas para su desarrollo. La diplomacia no debe limitarse a atraer capital; también debe buscar conocimiento, talento y experiencias exitosas.
Al mismo tiempo, es indispensable seguir elevando la calidad del trabajo con la comunidad vietnamita residente en el extranjero, de la diplomacia cultural, de la información exterior, de los servicios consulares y de la protección de los ciudadanos vietnamitas en el exterior. Debemos crear condiciones favorables para que nuestros compatriotas mantengan vínculos estrechos con la patria y contribuyan activamente a su desarrollo, aprovechando el potencial de los intelectuales, empresarios y redes de expertos vietnamitas en el extranjero. Los servicios consulares deben ser más ágiles, transparentes y accesibles; la protección consular debe prestarse con rapidez, eficacia y sentido de la responsabilidad. Toda actividad de política exterior debe estar al servicio del país y de su pueblo.
En cuarto lugar, elevar el nivel de la diplomacia multilateral y avanzar hacia una integración internacional integral, coordinada y eficaz.
Vietnam debe seguir desempeñando un papel activo en las Naciones Unidas, la ASEAN, el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) y los mecanismos de cooperación subregional del Mekong, contribuyendo a la preservación de la paz, a la seguridad alimentaria e hídrica, a la respuesta frente al cambio climático, a la transición energética y al desarrollo sostenible. La organización del Año APEC 2027 debe prepararse desde ahora, tanto en lo referente a los contenidos y las iniciativas como a la infraestructura, los recursos humanos y la movilización del respaldo internacional.
La aplicación de la Resolución 59 debe ir estrechamente vinculada al perfeccionamiento del marco institucional y al fortalecimiento de las capacidades internas del país. Los compromisos internacionales deben ser revisados, incorporados oportunamente al ordenamiento jurídico nacional y ejecutados con rigor, contribuyendo así a impulsar las reformas y a mejorar la competitividad de Vietnam. Debemos profundizar la integración internacional sin generar dependencias; abrirnos al mundo preservando nuestra autonomía estratégica; y asimilar los valores más avanzados de la comunidad internacional para enriquecer la identidad nacional y fortalecer el potencial de Vietnam.
En quinto lugar, renovar de manera decidida los mecanismos de coordinación, supervisión y ejecución, concentrando los esfuerzos en eliminar los obstáculos que ralentizan el trabajo.
El Comité Directivo Central para los Asuntos Exteriores y la Integración Internacional debe desempeñar plenamente su función de dirección estratégica, coordinación unificada y orientación general, abordando los asuntos de gran importancia, novedosos, complejos, de carácter interinstitucional o que excedan las competencias de un solo organismo. El Ministerio de Relaciones Exteriores, en su calidad de órgano permanente del Comité, debe cumplir eficazmente sus funciones de asesoramiento, síntesis, coordinación y seguimiento, detectando de manera proactiva los retrasos y proponiendo oportunamente las medidas necesarias para superarlos.
Cada organismo debe asumir plenamente la responsabilidad sobre las tareas que le correspondan. En los asuntos que requieran la participación de varias instituciones, debe existir un único órgano coordinador claramente identificado. Aquellas cuestiones que excedan las competencias de los organismos involucrados deberán elevarse oportunamente a la autoridad competente. No puede permitirse que varias instituciones participen simultáneamente en una misma tarea sin que ninguna asuma la responsabilidad final por los resultados. Los responsables de cada organismo deben conocer con precisión el estado de ejecución de las tareas bajo su competencia y responder personalmente por los resultados obtenidos.
Es necesario construir una base de datos unificada sobre los tratados, acuerdos y compromisos internacionales, que permita identificar claramente el estado de ejecución, los productos esperados, el organismo responsable y las entidades encargadas de la coordinación. Asimismo, la información entre ministerios, organismos, administraciones locales y representaciones diplomáticas debe estar plenamente conectada, actualizarse de manera permanente y garantizar la seguridad de los datos, con el fin de facilitar el seguimiento de las tareas y respaldar la dirección y la gestión.
En sexto lugar, conceder una importancia primordial a la construcción de un cuerpo diplomático dotado de integridad, capacidad y prestigio, capaz de responder a las exigencias de la nueva etapa.
El Presidente Ho Chi Minh enseñó que «los cuadros son la raíz de todo trabajo». Por acertadas que sean las resoluciones y por sólidos que sean los mecanismos institucionales, si los cuadros no dominan plenamente sus responsabilidades, carecen de sentido de la responsabilidad o rehúyen la coordinación, el trabajo continuará estancado. Por ello, es imprescindible fortalecer todo el proceso de selección, formación, evaluación, asignación y utilización del personal, tomando como criterios fundamentales la integridad moral, la capacidad profesional y los resultados concretos del trabajo. Al mismo tiempo, debe acelerarse la formación de especialistas altamente cualificados en regiones estratégicas y en los nuevos ámbitos de la política internacional, estableciendo mecanismos eficaces para atraer y aprovechar el talento, tanto dentro como fuera del sector diplomático.
Las generaciones anteriores nos han legado ejemplos admirables de patriotismo, firmeza política, espíritu de superación constante y excelencia en el arte de la diplomacia. Los diplomáticos de hoy deben valorar y preservar ese legado, al tiempo que dominan los nuevos conocimientos, las tecnologías emergentes, los idiomas extranjeros, el derecho internacional, la economía y la cultura de sus interlocutores.
Un buen diplomático debe poseer, ante todo, una sólida convicción política y considerar siempre los intereses nacionales como la brújula que guía todas sus acciones. Cada funcionario dedicado a los asuntos exteriores debe recordar permanentemente que detrás de él están el Partido, el Estado y el pueblo vietnamita.
Estimados compañeros,
En cuanto al contenido de los debates, la Conferencia debe centrarse en tres cuestiones fundamentales.
En primer lugar, analizar de qué manera las grandes transformaciones del escenario internacional de aquí a 2030 afectarán a los objetivos de desarrollo nacional y de defensa de la Patria, así como identificar los escenarios para los que debemos prepararnos con suficiente antelación.
En segundo lugar, determinar qué tareas previstas en la Resolución 06 y en la Resolución 59 deben recibir prioridad; identificar cuáles registran retrasos y cuáles son sus causas. El Buró Político emitirá próximamente una nueva resolución sobre el trabajo con la comunidad vietnamita residente en el extranjero, tras la evaluación de los 20 años de aplicación de la Resolución 36. Les pido que incorporen el estudio de esta nueva resolución al programa de la Conferencia para que los delegados puedan analizarla, debatirla y asimilar plenamente su contenido.
En tercer lugar, definir cómo transformar los marcos de cooperación, los compromisos y los acuerdos internacionales en nuevos mercados, proyectos, tecnologías, recursos humanos y capacidades que impulsen el desarrollo del país.
Las ponencias deben ser concisas, aportar información novedosa y abordar directamente las cuestiones esenciales. Cuando se señalen dificultades, deberán proponerse también soluciones concretas. Toda propuesta de nuevas tareas deberá indicar claramente su fundamento, los recursos necesarios y los organismos responsables de su ejecución. Aquellas cuestiones sobre las que existan opiniones divergentes deberán debatirse de manera franca, rigurosa y constructiva, siempre en beneficio del interés general.
En cuanto a los resultados, esta Conferencia debe generar productos concretos. En primer lugar, debe impulsar la aplicación efectiva de las dos resoluciones relativas a la política exterior y a la integración internacional, definiendo con claridad las tareas prioritarias, los plazos de ejecución y las responsabilidades correspondientes. Asimismo, deberá elaborar un inventario de los tratados, acuerdos, compromisos y proyectos estratégicos cuya ejecución presenta retrasos, clasificándolos según aquellos que puedan resolverse directamente, los que requieran coordinación interinstitucional y los que deban someterse a la consideración de las autoridades competentes.
La Conferencia también deberá identificar los mercados, proyectos, tecnologías, socios estratégicos y recursos humanos en los que el país debe concentrar sus esfuerzos, contribuyendo al balance del primer año de aplicación de la Resolución n.º 59 y a la preparación de una estrategia integral de política exterior para una nueva etapa de desarrollo.
Cada ministerio, organismo, administración local y representación diplomática deberá revisar cuidadosamente las tareas bajo su responsabilidad. Una vez concluida la Conferencia, sus conclusiones deberán traducirse inmediatamente en planes de acción concretos, asignando con claridad a los responsables, fijando plazos precisos y estableciendo mecanismos permanentes de seguimiento y evaluación. Aquello que pueda ejecutarse de inmediato deberá ponerse en marcha sin demora; las cuestiones que aún presenten dificultades deberán ser informadas oportunamente; y los asuntos que excedan las competencias de los organismos competentes deberán elevarse acompañados de propuestas específicas para su resolución.
Los resultados de la política exterior no pueden medirse únicamente por el número de visitas oficiales, reuniones celebradas o documentos firmados. Debemos evaluar si se ha fortalecido el entorno de paz; si se han protegido eficazmente los intereses nacionales; si las relaciones con nuestros socios son más profundas, estables y sostenibles; qué compromisos se han cumplido; qué obstáculos se han eliminado; qué recursos se han incorporado al proceso de desarrollo nacional; y, sobre todo, si la población y las empresas reciben un mejor servicio y obtienen beneficios concretos. No debemos absolutizar las cifras, pero tampoco conformarnos con evaluaciones generales y poco precisas.
Solicito al Ministerio de Relaciones Exteriores, en su condición de órgano permanente del Comité Directivo Central para los Asuntos Exteriores y la Integración Internacional, que coordine la sistematización de los resultados de esta Conferencia, supervise su ejecución e informe periódicamente a las autoridades competentes. Los organismos involucrados deberán proporcionar información completa y asumir plenamente la responsabilidad por el cumplimiento de los plazos establecidos. Solo de esta manera la Conferencia producirá cambios reales; las resoluciones se traducirán en acciones concretas; y los logros de nuestra política exterior se convertirán en una fuente efectiva de fortaleza y de recursos para el desarrollo del país.
Estimados compañeros,
Las tareas que tenemos por delante son exigentes, pero también profundamente honorables. Estoy convencido de que, inspirados en la tradición de la diplomacia revolucionaria vietnamita y apoyados en nuestra inteligencia, firmeza política y sentido de la responsabilidad, todo el sector diplomático y las fuerzas dedicadas a los asuntos exteriores actuarán con unidad, iniciativa y creatividad para cumplir con excelencia las misiones encomendadas, contribuyendo así a preservar la paz, defender la Patria, ampliar el espacio para el desarrollo nacional y elevar aún más la posición y el prestigio de Vietnam en la comunidad internacional.
Les deseo el mayor de los éxitos a esta Conferencia.
¡Les deseo a todos mucha salud y grandes éxitos!